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lunes, 21 de agosto de 2017

Evangelio del Lunes [21.08.2017]


Día litúrgico: Lunes XX del tiempo ordinario

Texto del Evangelio (Mt 19,16-22): En aquel tiempo, un joven se acercó a Jesús y le dijo: «Maestro, ¿qué he de hacer de bueno para conseguir vida eterna?». Él le dijo: «¿Por qué me preguntas acerca de lo bueno? Uno solo es el Bueno. Mas si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos». «¿Cuáles?» —le dice él—. Y Jesús dijo: «No matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no levantarás falso testimonio, honra a tu padre y a tu madre, y amarás a tu prójimo como a ti mismo». Dícele el joven: «Todo eso lo he guardado; ¿qué más me falta?». Jesús le dijo: «Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes y dáselo a los pobres, y tendrás un tesoro en los cielos; luego ven, y sígueme». Al oír estas palabras, el joven se marchó entristecido, porque tenía muchos bienes.

Comentario: Rev. D. Óscar MAIXÉ i Altés (Roma, Italia).

«¿Qué he de hacer de bueno para conseguir vida eterna?»

lunes, 27 de febrero de 2017

Evangelio del Lunes [27.02.2017]


Día litúrgico: Lunes VIII del tiempo ordinario

Texto del Evangelio (Mc 10,17-27): Un día que Jesús se ponía ya en camino, uno corrió a su encuentro y arrodillándose ante Él, le preguntó: «Maestro bueno, ¿qué he de hacer para tener en herencia la vida eterna?». Jesús le dijo: «¿Por qué me llamas bueno? Nadie es bueno sino sólo Dios. Ya sabes los mandamientos: No mates, no cometas adulterio, no robes, no levantes falso testimonio, no seas injusto, honra a tu padre y a tu madre». Él, entonces, le dijo: «Maestro, todo eso lo he guardado desde mi juventud». Jesús, fijando en él su mirada, le amó y le dijo: «Una cosa te falta: anda, cuanto tienes véndelo y dáselo a los pobres y tendrás un tesoro en el cielo; luego, ven y sígueme». Pero él, abatido por estas palabras, se marchó entristecido, porque tenía muchos bienes.

Jesús, mirando a su alrededor, dice a sus discípulos: «¡Qué difícil es que los que tienen riquezas entren en el Reino de Dios!». Los discípulos quedaron sorprendidos al oírle estas palabras. Mas Jesús, tomando de nuevo la palabra, les dijo: «¡Hijos, qué difícil es entrar en el Reino de Dios! Es más fácil que un camello pase por el ojo de la aguja, que el que un rico entre en el Reino de Dios». Pero ellos se asombraban aún más y se decían unos a otros: «Y ¿quién se podrá salvar?». Jesús, mirándolos fijamente, dice: «Para los hombres, imposible; pero no para Dios, porque todo es posible para Dios».

Comentario: P. Joaquim PETIT Llimona, L.C. (Barcelona, España).

«Anda, cuanto tienes véndelo y dáselo a los pobres (...); luego, ven y sígueme»

sábado, 21 de noviembre de 2015

Estados finales del hombre (II): el "Cielo"

Hoy percibimos en esos interlocutores de Jesús —los saduceos— un error: imaginaban la vida eterna como mera "continuación sin fin" de la vida terrenal. ¡No sorprende que negaran la resurrección! La vida eterna no la descubrimos a través del análisis de nuestra propia existencia; el "Espero en la resurrección de los muertos y la vida del mundo futuro" es consecuencia de creer en el Dios vivo.

La vida eterna no es "tiempo sin fin", sino otra forma de existencia, en la que todo confluye simultáneamente en el "ahora del amor", en una nueva "cualidad del ser" (rescatada de la fragmentación de nuestra existencia actual). Sería el momento del sumergirse en el océano del Amor Infinito, en el cual el tiempo —el antes y el después— ya no existe: eso es el Cielo, donde "todos viven para Él". ¡Una vida que apetece ser vivida eternamente!

—Jesús, espero este momento de vida plena, desbordado por la alegría, según tu promesa: "Volveré a veros y se alegrará vuestro corazón y nadie os quitará vuestra alegría".

Comentario: REDACCIÓN evangeli.net (elaborado a partir de textos de Benedicto XVI) (Città del Vaticano, Vaticano).

sábado, 7 de noviembre de 2015

El "deísmo"

Hoy hemos de hacer presente la realidad del Dios vivo, que conoce nuestros corazones. El problema de la descomposición moral de la sociedad deriva de la ausencia de Dios en nuestro pensamiento. En concreto, la ausencia de la fe en la vida eterna, que es vida con Dios. El "deísmo" —la idea de que Dios puede existir, pero que no entra en nuestra vida— influye en nuestra cultura.

Hemos dejado de atrevernos a hablar de la vida eterna. Dios se ha vuelto para nosotros lejano, abstracto. Ya no creemos que el hombre sea tan importante a los ojos de Dios como para que Él se ocupe de nosotros. Pensamos que para Dios, si es que existe, nuestras cosas no pueden tener demasiada importancia. Y así hemos decidido "construirnos a nosotros mismos", reconstruir el mundo sin contar con las realidades de Dios, del juicio y de la vida eterna.

—Señor, tu eres el Dios que vives, que nos conoces y nos amas. Vivimos ante tu mirada.

Comentario: REDACCIÓN evangeli.net (elaborado a partir de textos de Benedicto XVI) (Città del Vaticano, Vaticano).

martes, 26 de mayo de 2015

Evangelio del Martes [26.05.2015]

Día litúrgico: Martes VIII del tiempo ordinario


Texto del Evangelio (Mc 10,28-31): En aquel tiempo, Pedro se puso a decir a Jesús: «Ya lo ves, nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido». Jesús dijo: «Yo os aseguro: nadie que haya dejado casa, hermanos, hermanas, madre, padre, hijos o hacienda por mí y por el Evangelio, quedará sin recibir el ciento por uno: ahora en el presente, casas, hermanos, hermanas, madres, hijos y hacienda, con persecuciones; y en el mundo venidero, vida eterna. Pero muchos primeros serán últimos y los últimos, primeros».

Comentario: Rev. D. Jordi SOTORRA i Garriga (Sabadell, Barcelona, España).

Nadie que haya dejado casa (...) por mí y por el Evangelio, quedará sin recibir el ciento por uno (...) y en el mundo venidero, vida eterna

lunes, 25 de mayo de 2015

La pobreza cristiana: desprendimiento de los bienes terrenos


Hoy, nos cruzamos con la figura "anónima" del "joven rico". Si hubiera respondido positivamente a la invitación de Jesús, se habría convertido en su discípulo y, probablemente, ahora conoceríamos su nombre. Si el hombre pone su seguridad en las riquezas de este mundo no alcanza el sentido pleno de la vida ni la verdadera alegría.

Jesús puede en verdad garantizar una existencia feliz y la vida eterna, pero por un camino diverso del que imaginaba el joven rico, es decir, no mediante una obra buena, un servicio legal, sino con la elección del reino de Dios como "perla preciosa" por la cual vale la pena vender todo lo que se posee. El joven rico no logra dar este paso. A pesar de haber sido alcanzado por la mirada llena de amor de Jesús, su corazón no logró desapegarse de los numerosos bienes que poseía.

—Jesús no dice que las riquezas terrenas sean malas, sino que alejan de Dios si no se "invierten" en el reino de los cielos.

Comentario: REDACCIÓN evangeli.net (elaborado a partir de textos de Benedicto XVI) (Città del Vaticano, Vaticano).

martes, 19 de mayo de 2015

Evangelio del Martes [19.05..2015]

Día litúrgico: Martes VII de Pascua


Texto del Evangelio (Jn 17,1-11a): En aquel tiempo, Jesús, alzando los ojos al cielo, dijo: «Padre, ha llegado la hora; glorifica a tu Hijo, para que tu Hijo te glorifique a ti. Y que según el poder que le has dado sobre toda carne, dé también vida eterna a todos los que tú le has dado. Ésta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y al que tú has enviado, Jesucristo. Yo te he glorificado en la tierra, llevando a cabo la obra que me encomendaste realizar.

»Ahora, Padre, glorifícame tú, junto a ti, con la gloria que tenía a tu lado antes que el mundo fuese. He manifestado tu Nombre a los hombres que tú me has dado tomándolos del mundo. Tuyos eran y tú me los has dado; y han guardado tu Palabra. Ahora ya saben que todo lo que me has dado viene de ti; porque las palabras que tú me diste se las he dado a ellos, y ellos las han aceptado y han reconocido verdaderamente que vengo de ti, y han creído que tú me has enviado.

»Por ellos ruego; no ruego por el mundo, sino por los que tú me has dado, porque son tuyos; y todo lo mío es tuyo y todo lo tuyo es mío; y yo he sido glorificado en ellos. Yo ya no estoy en el mundo, pero ellos sí están en el mundo, y yo voy a ti».

Comentario: Rev. D. Pere OLIVA i March (Sant Feliu de Torelló, Barcelona, España).

Padre, ha llegado la hora

lunes, 18 de mayo de 2015

Evangelio del Lunes [18.05.2015]

Día litúrgico: Lunes VII de Pascua


Texto del Evangelio (Jn 16,29-33): En aquel tiempo, los discípulos dijeron a Jesús: «Ahora sí que hablas claro, y no dices ninguna parábola. Sabemos ahora que lo sabes todo y no necesitas que nadie te pregunte. Por esto creemos que has salido de Dios». Jesús les respondió: «¿Ahora creéis? Mirad que llega la hora (y ha llegado ya) en que os dispersaréis cada uno por vuestro lado y me dejaréis solo. Pero no estoy solo, porque el Padre está conmigo. Os he dicho estas cosas para que tengáis paz en mí. En el mundo tendréis tribulación. Pero ¡ánimo!: yo he vencido al mundo».

Comentario: Rev. D. Jordi CASTELLET i Sala (Sant Hipòlit de Voltregà, Barcelona, España).

¡Ánimo!: yo he vencido al mundo

domingo, 17 de mayo de 2015

Evangelio del Domingo [17.05.2015]

Día litúrgico: Ascensión del Señor (B)


Texto del Evangelio (Mc 16,15-20): En aquel tiempo, Jesús se apareció a los once y les dijo: «Id por todo el mundo y proclamad la Buena Nueva a toda la creación. El que crea y sea bautizado, se salvará; el que no crea, se condenará. Estas son las señales que acompañarán a los que crean: en mi nombre expulsarán demonios, hablarán en lenguas nuevas, agarrarán serpientes en sus manos y aunque beban veneno no les hará daño; impondrán las manos sobre los enfermos y se pondrán bien».

Con esto, el Señor Jesús, después de hablarles, fue elevado al cielo y se sentó a la diestra de Dios. Ellos salieron a predicar por todas partes, colaborando el Señor con ellos y confirmando la Palabra con las señales que la acompañaban.

Comentario: Fray Lluc TORCAL Monje del Monasterio de Sta. Mª de Poblet (Santa Maria de Poblet, Tarragona, España).

El Señor Jesús, después de hablarles, fue elevado al cielo y se sentó a la diestra de Dios

martes, 28 de abril de 2015

Evangelio del Martes [28.04.2015]

Día litúrgico: Martes IV de Pascua


Texto del Evangelio (Jn 10,22-30): Se celebró por entonces en Jerusalén la fiesta de la Dedicación. Era invierno. Jesús se paseaba por el Templo, en el pórtico de Salomón. Le rodearon los judíos, y le decían: «¿Hasta cuándo vas a tenernos en vilo? Si tú eres el Cristo, dínoslo abiertamente». Jesús les respondió: «Ya os lo he dicho, pero no me creéis. Las obras que hago en nombre de mi Padre son las que dan testimonio de mí; pero vosotros no creéis porque no sois de mis ovejas. Mis ovejas escuchan mi voz; yo las conozco y ellas me siguen. Yo les doy vida eterna y no perecerán jamás, y nadie las arrebatará de mi mano. El Padre, que me las ha dado, es más grande que todos, y nadie puede arrebatar nada de la mano del Padre. Yo y el Padre somos uno».

Comentario: Rev. D. Miquel MASATS i Roca (Girona, España).

Yo y el Padre somos uno

martes, 21 de abril de 2015

Juan 6: la Ley se ha hecho Persona


Hoy vuelve a resonar el "Yo soy" de Jesús. Él les acaba de pedir que se afanen por el alimento que permanece para la vida eterna. El hombre, en realidad, tiene hambre de algo más que del maná del desierto. El don que alimente al hombre en cuanto hombre debe ser superior, estar a otro nivel.

¿Es la Torá ese otro alimento? A través de ella, el hombre puede de algún modo hacer de la voluntad de Dios su alimento. Sí, la Torá es "pan" que viene de Dios; pero sólo nos muestra, por así decirlo, la "espalda" de Dios, es una "sombra". «El pan de Dios es el que ha bajado del cielo y da la vida al mundo» (Jn 6,33). Como los que le escuchaban seguían sin entenderlo, Jesús lo repite de un modo inequívoco: «Yo soy el pan de vida. El que viene a mí no pasará hambre, y el que cree en mí no pasará nunca sed» (Jn 6,35).

—¡La Ley se ha hecho Persona!

Comentario: REDACCIÓN evangeli.net (elaborado a partir de textos de Benedicto XVI) (Città del Vaticano, Vaticano).