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jueves, 26 de noviembre de 2015

Profecía y apocalíptica en el "Discurso Escatológico"

Hoy analizamos este discurso entretejido con palabras del Antiguo Testamento (en particular del "Libro de Daniel"). Jesús habla del futuro con antiguas palabras proféticas, pero imprimiéndoles un sentido nuevo y más profundo. Lo nuevo es que la figura del "Hijo del hombre" (profetizada por Daniel) está ahí hablándonos en presente.

Las palabras apocalípticas de antaño adquieren un "carácter personalista": en su centro entra la persona de Jesucristo. El verdadero "acontecimiento" es la Persona que, a pesar del transcurso del tiempo, sigue estando realmente presente. Al centrar las imágenes cósmicas en una Persona actualmente presente y conocida, el contexto cósmico se convierte en algo secundario y la cuestión cronológica pierde importancia: en el desarrollo de las cosas físicamente mensurables, la Persona "es" ("permanece"), y Su Palabra es más real y duradera que todo el universo material.

—Esta relativización de lo cósmico, o mejor, su concentración en lo personal, se manifiesta en que "el cielo y la tierra pasarán, mis palabras no pasarán": los elementos cósmicos pasan, mientras que la Palabra de Jesús es el verdadero "firmamento" bajo el cual el hombre puede permanecer.

Comentario: REDACCIÓN evangeli.net (elaborado a partir de textos de Benedicto XVI) (Città del Vaticano, Vaticano).

jueves, 14 de noviembre de 2013

El "Discurso Escatológico" de Jesús


Hoy introducimos el gran "Discurso Escatológico", con los temas centrales de la destrucción de Jerusalén y de su Templo, del Juicio final y del fin del mundo. Este discurso —transmitido por los tres Evangelios Sinópticos con distintas variantes— ha de considerarse, quizá, como el texto más difícil de los Evangelios.

Ello se debe a la complejidad del contenido. En parte, refiere acontecimientos históricos que ya han sucedido, pero en gran parte mira también hacia un futuro que va más allá de las realidades temporales. Jesús, que habla siempre en continuidad con la Ley y los Profetas, explica el conjunto con una trama de palabras de la Escritura, en la cual inserta la novedad de su misión: el Hijo del hombre trae la justicia de Dios, antes que nada, dando su vida por nosotros.

—No se trata de la descripción del porvenir (como sería de esperar de los adivinos), sino de insertar lo esencial del futuro en la Palabra de Dios, mostrándonos el camino recto para ahora y para el mañana.