Mostrando entradas con la etiqueta El Juicio Final. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta El Juicio Final. Mostrar todas las entradas

jueves, 10 de noviembre de 2016

Evangelio del Jueves [10.11.2016]

Día litúrgico: Jueves XXXII del tiempo ordinario



Texto del Evangelio (Lc 17,20-25): En aquel tiempo, los fariseos preguntaron a Jesús cuándo llegaría el Reino de Dios. Él les respondió: «El Reino de Dios viene sin dejarse sentir. Y no dirán: ‘Vedlo aquí o allá’, porque el Reino de Dios ya está entre vosotros».

Dijo a sus discípulos: «Días vendrán en que desearéis ver uno solo de los días del Hijo del hombre, y no lo veréis. Y os dirán: ‘Vedlo aquí, vedlo allá’. No vayáis, ni corráis detrás. Porque, como relámpago fulgurante que brilla de un extremo a otro del cielo, así será el Hijo del hombre en su día. Pero, antes, le es preciso padecer mucho y ser reprobado por esta generación».

Comentario: Fray Josep Mª MASSANA i Mola OFM (Barcelona, España).

«El Reino de Dios ya está entre vosotros»

domingo, 21 de agosto de 2016

Evangelio del Domingo [21.08.2016]

Día litúrgico: Domingo XXI (C) del tiempo ordinario

Texto del Evangelio (Lc 13,22-30): En aquel tiempo, Jesús atravesaba ciudades y pueblos enseñando, mientras caminaba hacia Jerusalén. Uno le dijo: «Señor, ¿son pocos los que se salvan?». Él les dijo: «Luchad por entrar por la puerta estrecha, porque, os digo, muchos pretenderán entrar y no podrán. Cuando el dueño de la casa se levante y cierre la puerta, os pondréis los que estéis fuera a llamar a la puerta, diciendo: ‘¡Señor, ábrenos!’. Y os responderá: ‘No sé de dónde sois’. Entonces empezaréis a decir: ‘Hemos comido y bebido contigo, y has enseñado en nuestras plazas’; y os volverá a decir: ‘No sé de dónde sois. ¡Retiraos de mí, todos los agentes de injusticia!’. Allí será el llanto y el rechinar de dientes, cuando veáis a Abraham, Isaac y Jacob y a todos los profetas en el Reino de Dios, mientras a vosotros os echan fuera. Y vendrán de oriente y occidente, del norte y del sur, y se pondrán a la mesa en el Reino de Dios. Y hay últimos que serán primeros, y hay primeros que serán últimos».

Comentario: Rev. D. Pedro IGLESIAS Martínez (Rubí, Barcelona, España).

«Señor, ¿son pocos los que se salvan?»

lunes, 15 de febrero de 2016

El Juicio como lugar de ejercicio de la esperanza


Hoy, ante la imagen del Juicio final, la Cuaresma nos renueva la esperanza en Aquel que nos hace pasar de la muerte a la vida. El juicio es un "lugar de ejercicio de la esperanza". La imagen del Juicio final no es una imagen terrorífica, sino una imagen decisiva de esperanza: sólo Dios puede crear justicia.

Dios ha revelado su rostro precisamente en la figura del que sufre y comparte la condición del "hombre abandonado", tomándola consigo. Este Inocente que sufre se ha convertido en esperanza-certeza: Dios existe, y Dios sabe crear la justicia de un modo que nosotros no somos capaces de concebir y que, sin embargo, podemos intuir en la fe. Sí, existe la resurrección de la carne; ¡existe una justicia! Existe la "revocación" del sufrimiento pasado, la reparación que restablece el Derecho.

La fe en el Juicio final es, ante todo, esperanza, cuya necesidad se ha hecho evidente precisamente en las convulsiones de los últimos siglos: la injusticia de la historia no tendrá la última palabra…

Comentario: REDACCIÓN evangeli.net (elaborado a partir de textos de Benedicto XVI) (Città del Vaticano, Vaticano).

Evangelio del Lunes [15.02.2016]

Día litúrgico: Lunes I de Cuaresma


Texto del Evangelio (Mt 25,31-46): En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Cuando el Hijo del hombre venga en su gloria acompañado de todos sus ángeles, entonces se sentará en su trono de gloria. Serán congregadas delante de Él todas las naciones, y Él separará a los unos de los otros, como el pastor separa las ovejas de los cabritos. Pondrá las ovejas a su derecha, y los cabritos a su izquierda. Entonces dirá el Rey a los de su derecha: ‘Venid, benditos de mi Padre, recibid la herencia del Reino preparado para vosotros desde la creación del mundo. Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; era forastero, y me acogisteis; estaba desnudo, y me vestisteis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a verme’. Entonces los justos le responderán: ‘Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te dimos de comer; o sediento, y te dimos de beber? ¿Cuándo te vimos forastero, y te acogimos; o desnudo, y te vestimos? ¿Cuándo te vimos enfermo o en la cárcel, y fuimos a verte?’. Y el Rey les dirá: ‘En verdad os digo que cuanto hicisteis a unos de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicisteis’.

»Entonces dirá también a los de su izquierda: ‘Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el Diablo y sus ángeles. Porque tuve hambre, y no me disteis de comer; tuve sed, y no me disteis de beber; era forastero, y no me acogisteis; estaba desnudo, y no me vestisteis; enfermo y en la cárcel, y no me visitasteis’. Entonces dirán también éstos: ‘Señor, ¿cuándo te vimos hambriento o sediento o forastero o desnudo o enfermo o en la cárcel, y no te asistimos?’. Y él entonces les responderá: ‘En verdad os digo que cuanto dejasteis de hacer con uno de estos más pequeños, también conmigo dejasteis de hacerlo’. E irán éstos a un castigo eterno, y los justos a una vida eterna».

Comentario: Rev. D. Joaquim MONRÓS i Guitart (Tarragona, España).

«Cuanto dejasteis de hacer con uno de estos más pequeños, también conmigo dejasteis de hacerlo»

viernes, 13 de noviembre de 2015

El Juicio Final: respuesta a las injusticias de la historia


Hoy día, la idea del Juicio Final se ha desvaído: la fe cristiana se orienta sobre todo hacia la salvación personal del alma; la reflexión sobre la historia universal, en cambio, está dominada en gran parte por la idea del "progreso".

El ateísmo de los siglos XIX y XX, por sus raíces y finalidad, es un moralismo, una protesta contra las injusticias de la historia: tanto sufrimiento de los inocentes y tanto cinismo del poder, no pueden ser obra de un Dios bueno. Pero, aunque sea comprensible la protesta contra Dios, la pretensión de que la humanidad pueda hacer justicia sin Dios es presuntuosa e intrínsecamente falsa. Si de esta premisa se han derivado las más grandes crueldades, no es casualidad.

—Un mundo que tiene que crear su justicia por sí mismo es un mundo sin esperanza. La fe en el Juicio Final y en el retorno de Cristo es, ante todo, una esperanza, cuya necesidad se ha hecho más evidente precisamente en las convulsiones de los últimos siglos.

Comentario: REDACCIÓN evangeli.net (elaborado a partir de textos de Benedicto XVI) (Città del Vaticano, Vaticano).

Evangelio del Viernes [13.11.2015]

Día litúrgico: Viernes XXXII del tiempo ordinario


Texto del Evangelio (Lc 17,26-37): En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Como sucedió en los días de Noé, así será también en los días del Hijo del hombre. Comían, bebían, tomaban mujer o marido, hasta el día en que entró Noé en el arca; vino el diluvio y los hizo perecer a todos. Lo mismo, como sucedió en los días de Lot: comían, bebían, compraban, vendían, plantaban, construían; pero el día que salió Lot de Sodoma, Dios hizo llover fuego y azufre del cielo y los hizo perecer a todos. Lo mismo sucederá el Día en que el Hijo del hombre se manifieste.

»Aquel día, el que esté en el terrado y tenga sus enseres en casa, no baje a recogerlos; y de igual modo, el que esté en el campo, no se vuelva atrás. Acordaos de la mujer de Lot. Quien intente guardar su vida, la perderá; y quien la pierda, la conservará. Yo os lo digo: aquella noche estarán dos en un mismo lecho: uno será tomado y el otro dejado; habrá dos mujeres moliendo juntas: una será tomada y la otra dejada». Y le dijeron: «¿Dónde, Señor?». Él les respondió: «Donde esté el cuerpo, allí también se reunirán los buitres».

Comentario: Fr. Austin NORRIS (Mumbai, India).

«Comían, bebían, compraban, vendían, plantaban, construían»

jueves, 12 de noviembre de 2015

El "Discurso Escatológico" de Jesús


Hoy introducimos el gran "Discurso Escatológico", con los temas centrales de la destrucción de Jerusalén y de su Templo, del Juicio final y del fin del mundo. Este discurso —transmitido por los tres Evangelios Sinópticos con distintas variantes— ha de considerarse, quizá, como el texto más difícil de los Evangelios.

Ello se debe a la complejidad del contenido. En parte, refiere acontecimientos históricos que ya han sucedido, pero en gran parte mira también hacia un futuro que va más allá de las realidades temporales. Jesús, que habla siempre en continuidad con la Ley y los Profetas, explica el conjunto con una trama de palabras de la Escritura, en la cual inserta la novedad de su misión: el Hijo del hombre trae la justicia de Dios, antes que nada, dando su vida por nosotros.

—No se trata de la descripción del porvenir (como sería de esperar de los adivinos), sino de insertar lo esencial del futuro en la Palabra de Dios, mostrándonos el camino recto para ahora y para el mañana.

Comentario: REDACCIÓN evangeli.net (elaborado a partir de textos de Benedicto XVI) (Città del Vaticano, Vaticano).

lunes, 23 de febrero de 2015

El Juicio como lugar de ejercicio de la esperanza

Miguel Ángel, "El Juicio final". La Capilla Sixtina, Ciudad del Vaticano (Roma, Italia).
Hoy, ante la imagen del Juicio final, la Cuaresma nos renueva la esperanza en Aquel que nos hace pasar de la muerte a la vida. El juicio es un "lugar de ejercicio de la esperanza". La imagen del Juicio final no es una imagen terrorífica, sino una imagen decisiva de esperanza: sólo Dios puede crear justicia.

Dios ha revelado su rostro precisamente en la figura del que sufre y comparte la condición del "hombre abandonado", tomándola consigo. Este Inocente que sufre se ha convertido en esperanza-certeza: Dios existe, y Dios sabe crear la justicia de un modo que nosotros no somos capaces de concebir y que, sin embargo, podemos intuir en la fe. Sí, existe la resurrección de la carne; ¡existe una justicia! Existe la "revocación" del sufrimiento pasado, la reparación que restablece el Derecho.

—La fe en el Juicio final es, ante todo, esperanza, cuya necesidad se ha hecho evidente precisamente en las convulsiones de los últimos siglos: la injusticia de la historia no tendrá la última palabra.

Comentario: REDACCIÓN evangeli.net (elaborado a partir de textos de Benedicto XVI) (Città del Vaticano, Vaticano).

Evangelio del Lunes [23.02.2015]

Día litúrgico: Lunes I de Cuaresma


Texto del Evangelio (Mt 25,31-46): En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Cuando el Hijo del hombre venga en su gloria acompañado de todos sus ángeles, entonces se sentará en su trono de gloria. Serán congregadas delante de Él todas las naciones, y Él separará a los unos de los otros, como el pastor separa las ovejas de los cabritos. Pondrá las ovejas a su derecha, y los cabritos a su izquierda. Entonces dirá el Rey a los de su derecha: ‘Venid, benditos de mi Padre, recibid la herencia del Reino preparado para vosotros desde la creación del mundo. Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; era forastero, y me acogisteis; estaba desnudo, y me vestisteis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a verme’. Entonces los justos le responderán: ‘Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te dimos de comer; o sediento, y te dimos de beber? ¿Cuándo te vimos forastero, y te acogimos; o desnudo, y te vestimos? ¿Cuándo te vimos enfermo o en la cárcel, y fuimos a verte?’. Y el Rey les dirá: ‘En verdad os digo que cuanto hicisteis a unos de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicisteis’.

»Entonces dirá también a los de su izquierda: ‘Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el Diablo y sus ángeles. Porque tuve hambre, y no me disteis de comer; tuve sed, y no me disteis de beber; era forastero, y no me acogisteis; estaba desnudo, y no me vestisteis; enfermo y en la cárcel, y no me visitasteis’. Entonces dirán también éstos: ‘Señor, ¿cuándo te vimos hambriento o sediento o forastero o desnudo o enfermo o en la cárcel, y no te asistimos?’. Y él entonces les responderá: ‘En verdad os digo que cuanto dejasteis de hacer con uno de estos más pequeños, también conmigo dejasteis de hacerlo’. E irán éstos a un castigo eterno, y los justos a una vida eterna».

Comentario: Rev. D. Joaquim MONRÓS i Guitart (Tarragona, España).

Cuanto dejasteis de hacer con uno de estos más pequeños, también conmigo dejasteis de hacerlo

domingo, 23 de noviembre de 2014

Evangelio del Domingo [23.11.2014]

Día litúrgico: Domingo XXXIV del tiempo ordinario: Jesucristo, Rey del Universo (A)


Texto del Evangelio (Mt 25,31-46): En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Cuando el Hijo del hombre venga en su gloria acompañado de todos sus ángeles, entonces se sentará en su trono de gloria. Serán congregadas delante de Él todas las naciones, y Él separará a los unos de los otros, como el pastor separa las ovejas de los cabritos. Pondrá las ovejas a su derecha, y los cabritos a su izquierda.

»Entonces dirá el Rey a los de su derecha: ‘Venid, benditos de mi Padre, recibid la herencia del Reino preparado para vosotros desde la creación del mundo. Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; era forastero, y me acogisteis; estaba desnudo, y me vestisteis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a verme’. Entonces los justos le responderán: ‘Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te dimos de comer; o sediento, y te dimos de beber?’. ¿Cuándo te vimos forastero, y te acogimos; o desnudo, y te vestimos? ¿Cuándo te vimos enfermo o en la cárcel, y fuimos a verte?’. Y el Rey les dirá: ‘En verdad os digo que cuanto hicisteis a unos de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicisteis’.

»Entonces dirá también a los de su izquierda: ‘Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el Diablo y sus ángeles. Porque tuve hambre, y no me disteis de comer; tuve sed, y no me disteis de beber; era forastero, y no me acogisteis; estaba desnudo, y no me vestisteis; enfermo y en la cárcel, y no me visitasteis’. Entonces dirán también éstos: ‘Señor, ¿cuándo te vimos hambriento o sediento o forastero o desnudo o enfermo o en la cárcel, y no te asistimos?’. Y Él entonces les responderá: ‘En verdad os digo que cuanto dejasteis de hacer con uno de estos más pequeños, también conmigo dejasteis de hacerlo’. E irán éstos a un castigo eterno, y los justos a una vida eterna».

Comentario: P. Antoni POU OSB Monje de Montserrat (Montserrat, Barcelona, España).

Cuanto hicisteis a unos de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicisteis

miércoles, 11 de diciembre de 2013

Audiencia del Papa sobre el Juicio Final: No temas, Jesús estará a tu lado



11-12-2013

Francisco ha explicado en qué consistirá el Juicio Final después de la muerte. Dijo que "aunque instintivamente suscita un cierto miedo, contiene elementos que son motivo de consuelo y confianza”. Explicó que aunque Dios pedirá a todos cuentas de lo que han hecho y lo que no, no hay que tener miedo porque Jesús estará a nuestro lado como abogado defensor.

Mensaje del Papa

Queridos hermanos y hermanas:

jueves, 14 de noviembre de 2013

El "Discurso Escatológico" de Jesús


Hoy introducimos el gran "Discurso Escatológico", con los temas centrales de la destrucción de Jerusalén y de su Templo, del Juicio final y del fin del mundo. Este discurso —transmitido por los tres Evangelios Sinópticos con distintas variantes— ha de considerarse, quizá, como el texto más difícil de los Evangelios.

Ello se debe a la complejidad del contenido. En parte, refiere acontecimientos históricos que ya han sucedido, pero en gran parte mira también hacia un futuro que va más allá de las realidades temporales. Jesús, que habla siempre en continuidad con la Ley y los Profetas, explica el conjunto con una trama de palabras de la Escritura, en la cual inserta la novedad de su misión: el Hijo del hombre trae la justicia de Dios, antes que nada, dando su vida por nosotros.

—No se trata de la descripción del porvenir (como sería de esperar de los adivinos), sino de insertar lo esencial del futuro en la Palabra de Dios, mostrándonos el camino recto para ahora y para el mañana.