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sábado, 6 de mayo de 2017

Evangelio del Sábado [06.05.2017]


Día litúrgico: Sábado III de Pascua

Texto del Evangelio (Jn 6,60-69): En aquel tiempo, muchos de sus discípulos, al oírle, dijeron: «Es duro este lenguaje. ¿Quién puede escucharlo?». Pero sabiendo Jesús en su interior que sus discípulos murmuraban por esto, les dijo: «¿Esto os escandaliza? ¿Y cuando veáis al Hijo del hombre subir adonde estaba antes?. El espíritu es el que da vida; la carne no sirve para nada. Las palabras que os he dicho son espíritu y son vida. Pero hay entre vosotros algunos que no creen». Porque Jesús sabía desde el principio quiénes eran los que no creían y quién era el que lo iba a entregar. Y decía: «Por esto os he dicho que nadie puede venir a mí si no se lo concede el Padre».

Desde entonces muchos de sus discípulos se volvieron atrás y ya no andaban con Él. Jesús dijo entonces a los Doce: «¿También vosotros queréis marcharos?». Le respondió Simón Pedro: «Señor, ¿a quién vamos a ir? Tú tienes palabras de vida eterna, y nosotros creemos y sabemos que tú eres el Santo de Dios».

Comentario: Rev. D. Jordi PASCUAL i Bancells (Salt, Girona, España).

«Tú tienes palabras de vida eterna»

domingo, 16 de agosto de 2015

La Eucaristía nos hace "cristiformes"


Hoy escuchamos un fragmento del discurso eucarístico de Jesucristo sobre el Pan de Vida. Los judíos se escandalizan oyendo que han de comer la Carne y beber la Sangre de Jesús: canibalismo, tabú de beber sangre, signo y portadora de vida… Pero Jesús insiste, pues se trata de su tesis magistral.

La Eucaristía es la gran invención del Hijo de Dios para quedarse entre nosotros y alimentar nuestra vida. Pero hay una diferencia remarcable entre el alimento espiritual y el material. Éste se transforma en quien come. La Eucaristía en cambio, siendo manjar divino, obra al revés: es Cristo quien nos transforma y asimila a Él.

—Jesús, te doy gracias por la Eucaristía, por hacerte mi alimento: así no desfallezco en mi camino. Dame hambre y sed de ti, para comer con “apetito”. Dame un corazón limpio, para que tu Cuerpo y tu Sangre me “aprovechen”. Tú eres el único que puede saciarme.

Comentario: Fray Josep Mª MASSANA i Mola OFM (Barcelona, España).

Evangelio del Domingo [16.08.2015]

Día litúrgico: Domingo XX (B) del tiempo ordinario


Texto del Evangelio (Jn 6,51-58): En aquel tiempo, Jesús dijo a los judíos: «Yo soy el pan vivo, bajado del cielo. Si uno come de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo le voy a dar, es mi carne por la vida del mundo». Discutían entre sí los judíos y decían: «¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?». Jesús les dijo: «En verdad, en verdad os digo: si no coméis la carne del Hijo del hombre, y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna, y yo le resucitaré el último día. Porque mi carne es verdadera comida y mi sangre verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre, permanece en mí, y yo en él. Lo mismo que el Padre, que vive, me ha enviado y yo vivo por el Padre, también el que me coma vivirá por mí. Este es el pan bajado del cielo; no como el que comieron vuestros padres, y murieron; el que coma este pan vivirá para siempre».

Comentario: Rev. D. Antoni CAROL i Hostench (Sant Cugat del Vallès, Barcelona, España).

«Yo soy el pan vivo, bajado del cielo. Si uno come de este pan, vivirá para siempre»