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jueves, 26 de marzo de 2015

Jesús, "Yo Soy" anterior a Abraham


Hoy aparece nuevamente el "Yo Soy" de Jesús. Sigue aún en el aire la pregunta "¿Quién eres tú?"; "¿de dónde vienes?". La referencia que los interlocutores hacen a Dios como Padre, más allá de Abraham, le da al Señor la oportunidad de explicar, una vez más, con claridad su origen.

Como afirma Jesús, Abraham no sólo remite —por encima de él mismo— a Dios Padre, sino sobre todo hacia el futuro, a Jesús, al Hijo: "Abraham, vuestro padre, saltaba de gozo pensando ver mi día: lo vio y se llenó de alegría". A la objeción de los judíos de que Jesús no podía haber visto a Abraham, les responde: "Antes de que naciera Abraham, Yo Soy". "Yo Soy": otra vez aparece misteriosamente realzado el simple "Yo Soy", pero ahora definido en contraste con el "era" de Abraham.

—Ante el mundo del llegar y del pasar, del surgir y del perecer, se contrapone el "Yo Soy" de Jesús, un modo de ser absolutamente único, que supera todas las categorías humanas.

Comentario: REDACCIÓN evangeli.net (elaborado a partir de textos de Benedicto XVI) (Città del Vaticano, Vaticano).

jueves, 10 de abril de 2014

Evangelio del Jueves [10.04.2014]

Día litúrgico: Jueves V de Cuaresma


Texto del Evangelio (Jn 8,51-59): En aquel tiempo, Jesús dijo a los judíos: «En verdad, en verdad os digo: si alguno guarda mi Palabra, no verá la muerte jamás». Le dijeron los judíos: «Ahora estamos seguros de que tienes un demonio. Abraham murió, y también los profetas; y tú dices: ‘Si alguno guarda mi Palabra, no probará la muerte jamás’. ¿Eres tú acaso más grande que nuestro padre Abraham, que murió? También los profetas murieron. ¿Por quién te tienes a ti mismo?». Jesús respondió: «Si yo me glorificara a mí mismo, mi gloria no valdría nada; es mi Padre quien me glorifica, de quien vosotros decís: ‘Él es nuestro Dios’, y sin embargo no le conocéis, yo sí que le conozco, y si dijera que no le conozco, sería un mentiroso como vosotros. Pero yo le conozco, y guardo su Palabra. Vuestro padre Abraham se regocijó pensando en ver mi día; lo vio y se alegró». Entonces los judíos le dijeron: «¿Aún no tienes cincuenta años y has visto a Abraham?». Jesús les respondió: «En verdad, en verdad os digo: antes de que Abraham existiera, Yo Soy». Entonces tomaron piedras para tirárselas; pero Jesús se ocultó y salió del Templo.

Comentario: Rev. D. Enric CASES i Martín (Barcelona, España).

Vuestro Padre Abraham se regocijó pensando en ver mi día; lo vio y se alegró

miércoles, 9 de abril de 2014

Evangelio del Miércoles [09.04.2014]

Día litúrgico: Miércoles V de Cuaresma


Texto del Evangelio (Jn 8,31-42): En aquel tiempo, Jesús dijo a los judíos que habían creído en Él: «Si os mantenéis en mi Palabra, seréis verdaderamente mis discípulos, y conoceréis la verdad y la verdad os hará libres». Ellos le respondieron: «Nosotros somos descendencia de Abraham y nunca hemos sido esclavos de nadie. ¿Cómo dices tú: Os haréis libres?». Jesús les respondió: «En verdad, en verdad os digo: todo el que comete pecado es un esclavo. Y el esclavo no se queda en casa para siempre; mientras el hijo se queda para siempre. Si, pues, el Hijo os da la libertad, seréis realmente libres. Ya sé que sois descendencia de Abraham; pero tratáis de matarme, porque mi Palabra no prende en vosotros. Yo hablo lo que he visto donde mi Padre; y vosotros hacéis lo que habéis oído donde vuestro padre».

Ellos le respondieron: «Nuestro padre es Abraham». Jesús les dice: «Si sois hijos de Abraham, haced las obras de Abraham. Pero tratáis de matarme, a mí que os he dicho la verdad que oí de Dios. Eso no lo hizo Abraham. Vosotros hacéis las obras de vuestro padre». Ellos le dijeron: «Nosotros no hemos nacido de la prostitución; no tenemos más padre que a Dios». Jesús les respondió: «Si Dios fuera vuestro Padre, me amaríais a mí, porque yo he salido y vengo de Dios; no he venido por mi cuenta, sino que Él me ha enviado».

Comentario: Pe. Givanildo dos SANTOS Ferreira (Brasilia, Brasil).

Si Dios fuera vuestro Padre, me amaríais a mí

jueves, 20 de marzo de 2014

Evangelio del Jueves [20.03.2014]

Día litúrgico: Jueves II de Cuaresma


Texto del Evangelio (Lc 16,19-31): En aquel tiempo, Jesús dijo a los fariseos: «Era un hombre rico que vestía de púrpura y lino, y celebraba todos los días espléndidas fiestas. Y un pobre, llamado Lázaro, que, echado junto a su portal, cubierto de llagas, deseaba hartarse de lo que caía de la mesa del rico pero hasta los perros venían y le lamían las llagas.

»Sucedió, pues, que murió el pobre y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham. Murió también el rico y fue sepultado. Estando en el Hades entre tormentos, levantó los ojos y vio a lo lejos a Abraham, y a Lázaro en su seno. Y, gritando, dijo: ‘Padre Abraham, ten compasión de mí y envía a Lázaro a que moje en agua la punta de su dedo y refresque mi lengua, porque estoy atormentado en esta llama’. Pero Abraham le dijo: ‘Hijo, recuerda que recibiste tus bienes durante tu vida y Lázaro, al contrario, sus males; ahora, pues, él es aquí consolado y tú atormentado. Y además, entre nosotros y vosotros se interpone un gran abismo, de modo que los que quieran pasar de aquí a vosotros, no puedan; ni de ahí puedan pasar donde nosotros’.

»Replicó: ‘Con todo, te ruego, padre, que le envíes a la casa de mi padre, porque tengo cinco hermanos, para que les dé testimonio, y no vengan también ellos a este lugar de tormento’. Díjole Abraham: ‘Tienen a Moisés y a los profetas; que les oigan’. Él dijo: ‘No, padre Abraham; sino que si alguno de entre los muertos va donde ellos, se convertirán’. Le contestó: ‘Si no oyen a Moisés y a los profetas, tampoco se convencerán, aunque un muerto resucite’».

Comentario: Rev. D. Xavier SOBREVÍA i Vidal (Castelldefels, España).

Si no oyen a Moisés y a los profetas, tampoco se convencerán, aunque un muerto resucite

martes, 17 de diciembre de 2013

Evangelio del Martes [17.12.2013]

Día litúrgico: Feria privilegiada de Adviento: 17 de Diciembre


Texto del Evangelio (Mt 1,1-17): Libro de la generación de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham: Abraham engendró a Isaac, Isaac engendró a Jacob, Jacob engendró a Judá y a sus hermanos, Judá engendró, de Tamar, a Fares y a Zara, Fares engendró a Esrom, Esrom engendró a Aram, Aram engendró a Aminadab, Aminadab engrendró a Naassón, Naassón engendró a Salmón, Salmón engendró, de Rajab, a Booz, Booz engendró, de Rut, a Obed, Obed engendró a Jesé, Jesé engendró al rey David.

David engendró, de la que fue mujer de Urías, a Salomón, Salomón engendró a Roboam, Roboam engendró a Abiá, Abiá engendró a Asaf, Asaf engendró a Josafat, Josafat engendró a Joram, Joram engendró a Ozías, Ozías engendró a Joatam, Joatam engendró a Acaz, Acaz engendró a Ezequías, Ezequías engendró a Manasés, Manasés engendró a Amón, Amón engendró a Josías, Josías engendró a Jeconías y a sus hermanos, cuando la deportación a Babilonia.

Después de la deportación a Babilonia, Jeconías engendró a Salatiel, Salatiel engendró a Zorobabel, Zorobabel engendró a Abiud, Abiud engendró a Eliakim, Eliakim engendró a Azor, Azor engendró a Sadoq, Sadoq engendró a Aquim, Aquim engendró a Eliud, Eliud engendró a Eleazar, Eleazar engendró a Mattán, Mattán engendró a Jacob, y Jacob engendró a José, el esposo de María, de la que nació Jesús, llamado Cristo. Así que el total de las generaciones son: desde Abraham hasta David, catorce generaciones; desde David hasta la deportación a Babilonia, catorce generaciones; desde la deportación a Babilonia hasta Cristo, catorce generaciones.

Comentario: Rev. D. Vicenç GUINOT i Gómez (Sitges, Barcelona, España).

Libro de la generación de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham

domingo, 29 de septiembre de 2013

Evangelio del Domingo [29.09.2013]

Día litúrgico: Domingo XXVI (C) del tiempo ordinario


Texto del Evangelio (Lc 16,19-31): En aquel tiempo, Jesús dijo a los fariseos: «Había un hombre rico que vestía de púrpura y lino, y celebraba todos los días espléndidas fiestas. Y uno pobre, llamado Lázaro, que, echado junto a su portal, cubierto de llagas, deseaba hartarse de lo que caía de la mesa del rico, pero nadie se lo daba. Hasta los perros venían y le lamían las llagas.

»Sucedió, pues, que murió el pobre y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham. Murió también el rico y fue sepultado. Estando en el Hades entre tormentos, levantó los ojos y vio a lo lejos a Abraham, y a Lázaro en su seno. Y, gritando, dijo: ‘Padre Abraham, ten compasión de mí y envía a Lázaro a que moje en agua la punta de su dedo y refresque mi lengua, porque estoy atormentado en esta llama’. Pero Abraham le dijo: ‘Hijo, recuerda que recibiste tus bienes durante tu vida y Lázaro, al contrario, sus males; ahora, pues, él es aquí consolado y tú atormentado. Y además, entre nosotros y vosotros se interpone un gran abismo, de modo que los que quieran pasar de aquí a vosotros, no puedan; ni de ahí puedan pasar donde nosotros’.

»Replicó: ‘Con todo, te ruego, padre, que le envíes a la casa de mi padre, porque tengo cinco hermanos, para que les dé testimonio, y no vengan también ellos a este lugar de tormento’. Díjole Abraham: ‘Tienen a Moisés y a los profetas; que les oigan’. Él dijo: ‘No, padre Abraham; sino que si alguno de entre los muertos va donde ellos, se convertirán’. Le contestó: ‘Si no oyen a Moisés y a los profetas, tampoco se convencerán, aunque un muerto resucite’».

Comentario: Rev. D. Valentí ALONSO i Roig (Barcelona, España).

Hijo, recuerda que recibiste tus bienes durante tu vida y Lázaro, al contrario, sus males

jueves, 21 de marzo de 2013

Jesús, "Yo soy" anterior a Abraham



Hoy aparece nuevamente el "Yo soy" de Jesús. Sigue aún en el aire la pregunta "¿Quién eres tú?"; "¿de dónde vienes?". La referencia que los interlocutores hacen a Dios como Padre, más allá de Abraham, le da al Señor la oportunidad de explicar, una vez más, con claridad su origen.

Como afirma Jesús, Abraham no sólo remite —por encima de él mismo— a Dios Padre, sino sobre todo hacia el futuro, a Jesús, al Hijo: "Abraham, vuestro padre, saltaba de gozo pensando ver mi día: lo vio y se llenó de alegría". A la objeción de los judíos de que Jesús no podía haber visto a Abraham, les responde: "Antes de que naciera Abraham, Yo soy". "Yo soy": otra vez aparece misteriosamente realzado el simple "Yo soy", pero ahora definido en contraste con el "era" de Abraham.

—Ante el mundo del llegar y del pasar, del surgir y del perecer, se contrapone el "Yo soy" de Jesús, un modo de ser absolutamente único, que supera todas las categorías humanas.

Evangelio del Jueves [21.03.2013]


Día litúrgico: Jueves V de Cuaresma


Texto del Evangelio (Jn 8,51-59): En aquel tiempo, Jesús dijo a los judíos: «En verdad, en verdad os digo: si alguno guarda mi Palabra, no verá la muerte jamás». Le dijeron los judíos: «Ahora estamos seguros de que tienes un demonio. Abraham murió, y también los profetas; y tú dices: ‘Si alguno guarda mi Palabra, no probará la muerte jamás’. ¿Eres tú acaso más grande que nuestro padre Abraham, que murió? También los profetas murieron. ¿Por quién te tienes a ti mismo?». Jesús respondió: «Si yo me glorificara a mí mismo, mi gloria no valdría nada; es mi Padre quien me glorifica, de quien vosotros decís: ‘Él es nuestro Dios’, y sin embargo no le conocéis, yo sí que le conozco, y si dijera que no le conozco, sería un mentiroso como vosotros. Pero yo le conozco, y guardo su Palabra. Vuestro padre Abraham se regocijó pensando en ver mi día; lo vio y se alegró». Entonces los judíos le dijeron: «¿Aún no tienes cincuenta años y has visto a Abraham?». Jesús les respondió: «En verdad, en verdad os digo: antes de que Abraham existiera, Yo Soy». Entonces tomaron piedras para tirárselas; pero Jesús se ocultó y salió del Templo.

Comentario: Rev. D. Enric CASES i Martín (Barcelona, España).

Vuestro Padre Abraham se regocijó pensando en ver mi día; lo vio y se alegró

miércoles, 13 de marzo de 2013

El criterio que seguirá el nuevo Papa para elegir su nombre



13 de marzo, 2013 (romereports.com) El cambio de nombre tiene una explicación teológica fundada en la Biblia. Dios cambiaba de nombre a las personas que asignaba una misión especial, por ejemplo a Abraham. También Jesús a algunos apóstoles como San Pedro o San Pablo les cambió el nombre al asignarles su misión.

Se entiende, por tanto, que los Papas cambien de nombre cuando son elegidos para ser sucesores de San Pedro.

La elección del nombre es una decisión muy personal que puede estar motivada por diferentes factores. Uno de ellos es la cercanía afectiva. Es frecuente que tomen el nombre de alguno de sus predecesores cercanos. Juan Pablo I quiso unir los nombres de Juan XXIII y de Pablo VI. Juan Pablo II dio continuidad a su predecesor.