| ROMA, 03-04-2017 | |||||||||||||||||||||||
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lunes, 3 de abril de 2017
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domingo, 26 de marzo de 2017
Evangelio del Domingo [26.03.2017]
Día litúrgico:
Domingo IV (A) de Cuaresma
Texto del Evangelio (Jn 9,1-41): En aquel tiempo, al
pasar Jesús vio a un hombre ciego de nacimiento. Y le preguntaron sus
discípulos: «Rabbí, ¿quién pecó, él o sus padres, para que haya nacido ciego?».
Respondió Jesús: «Ni él pecó ni sus padres; es para que se manifiesten en él
las obras de Dios. Tenemos que trabajar en las obras del que me ha enviado
mientras es de día; llega la noche, cuando nadie puede trabajar. Mientras estoy
en el mundo, soy luz del mundo». Dicho esto, escupió en tierra, hizo barro con
la saliva, y untó con el barro los ojos del ciego y le dijo: «Vete, lávate en
la piscina de Siloé» (que quiere decir Enviado). El fue, se lavó y volvió ya
viendo.
Los vecinos y los que solían verle antes, pues era
mendigo, decían: «¿No es éste el que se sentaba para mendigar?». Unos decían:
«Es él». «No, decían otros, sino que es uno que se le parece». Pero él decía:
«Soy yo». Le dijeron entonces: «¿Cómo, pues, se te han abierto los ojos?». Él
respondió: «Ese hombre que se llama Jesús, hizo barro, me untó los ojos y me
dijo: ‘Vete a Siloé y lávate’. Yo fui, me lavé y vi». Ellos le dijeron: «¿Dónde
está ése?». El respondió: «No lo sé».
Lo llevan donde los fariseos al que antes era ciego. Pero
era sábado el día en que Jesús hizo barro y le abrió los ojos. Los fariseos a
su vez le preguntaron cómo había recobrado la vista. Él les dijo: «Me puso
barro sobre los ojos, me lavé y veo». Algunos fariseos decían: «Este hombre no
viene de Dios, porque no guarda el sábado». Otros decían: «Pero, ¿cómo puede un
pecador realizar semejantes señales?». Y había disensión entre ellos. Entonces
le dicen otra vez al ciego: «¿Y tú qué dices de Él, ya que te ha abierto los
ojos?». Él respondió: «Que es un profeta».
No creyeron los judíos que aquel hombre hubiera sido
ciego, hasta que llamaron a los padres del que había recobrado la vista y les
preguntaron: «¿Es éste vuestro hijo, el que decís que nació ciego? ¿Cómo, pues,
ve ahora?». Sus padres respondieron: «Nosotros sabemos que éste es nuestro hijo
y que nació ciego. Pero, cómo ve ahora, no lo sabemos; ni quién le ha abierto
los ojos, eso nosotros no lo sabemos. Preguntadle; edad tiene; puede hablar de
sí mismo». Sus padres decían esto por miedo por los judíos, pues los judíos se
habían puesto ya de acuerdo en que, si alguno le reconocía como Cristo, quedara
excluido de la sinagoga. Por eso dijeron sus padres: «Edad tiene; preguntádselo
a él».
Le llamaron por segunda vez al hombre que había sido ciego
y le dijeron: «Da gloria a Dios. Nosotros sabemos que ese hombre es un
pecador». Les respondió: «Si es un pecador, no lo sé. Sólo sé una cosa: que era
ciego y ahora veo». Le dijeron entonces: «¿Qué hizo contigo? ¿Cómo te abrió los
ojos?». Él replicó: «Os lo he dicho ya, y no me habéis escuchado. ¿Por qué
queréis oírlo otra vez? ¿Es qué queréis también vosotros haceros discípulos
suyos?». Ellos le llenaron de injurias y le dijeron: «Tú eres discípulo de ese
hombre; nosotros somos discípulos de Moisés. Nosotros sabemos que a Moisés le
habló Dios; pero ése no sabemos de dónde es». El hombre les respondió: «Eso es
lo extraño: que vosotros no sepáis de dónde es y que me haya abierto a mí los
ojos. Sabemos que Dios no escucha a los pecadores; mas, si uno es religioso y
cumple su voluntad, a ése le escucha. Jamás se ha oído decir que alguien haya
abierto los ojos de un ciego de nacimiento. Si éste no viniera de Dios, no
podría hacer nada». Ellos le respondieron: «Has nacido todo entero en pecado ¿y
nos das lecciones a nosotros?». Y le echaron fuera.
Jesús se enteró de que le habían echado fuera y,
encontrándose con él, le dijo: «¿Tú crees en el Hijo del hombre?». El
respondió: «¿Y quién es, Señor, para que crea en él?». Jesús le dijo: «Le has
visto; el que está hablando contigo, ése es». Él entonces dijo: «Creo, Señor».
Y se postró ante Él. Y dijo Jesús: «Para un juicio he venido a este mundo: para
que los que no ven, vean; y los que ven, se vuelvan ciegos». Algunos fariseos
que estaban con él oyeron esto y le dijeron: «Es que también nosotros somos
ciegos?». Jesús les respondió: «Si fuerais ciegos, no tendríais pecado; pero,
como decís: ‘Vemos’ vuestro pecado permanece».
Comentario:
Rev. D. Joan Ant. MATEO
i García (La Fuliola, Lleida, España).
«Vete,
lávate»
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lunes, 16 de noviembre de 2015
La "Vida" eterna, la "desconocida realidad conocida"
Hoy consideremos nuestra propia vida reflejada en
Bartimeo: como él, fatigados y "sin vista", así estamos ante la Vida.
Sospechamos que esta vida terrenal no es, en realidad, la Vida. Y como él, nos
abrimos a Jesús, pidiéndole "ver", porque al hombre que está centrado
en sí mismo se le escapa la Vida eterna.
La vida del hombre, por culpa del pecado, está abocada a
un duro trabajo y a un sufrimiento intolerable, de modo que la inmortalidad
sería aquí más una carga que un bien… Hay momentos, sin embargo, en que, de
repente, percibimos "algo" de lo que debe ser la "Vida".
Por contraste, lo que cotidianamente llamamos "vida", en realidad, no
lo es.
—Deseamos la "Vida" misma, la verdadera, pero no
conocemos eso hacia lo que nos sentimos impulsados. No podemos dejar de tender
a ello, aunque sabemos que todo lo que podemos experimentar no es lo que
deseamos. Esta "realidad" desconocida es la verdadera esperanza que
nos empuja. La "Vida" eterna es esta "desconocida realidad
conocida".
Comentario: REDACCIÓN evangeli.net
(elaborado a partir de textos de Benedicto XVI) (Città del Vaticano, Vaticano).
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martes, 31 de marzo de 2015
El apóstol: debilidad humana y llamada divina
Hoy Jesús se conmueve ante la debilidad de los suyos. Sabe
que, pocos días después, padecerá mucho por nuestra salvación. Con discreción y
delicadeza, se lamenta de que uno de ellos le traicionará. Ninguno lo cree
posible. Simón Pedro, que ama sinceramente al Señor, hace todo tipo de
declaraciones. Pero..., en realidad, tres días después negó tres veces conocer
al "Nazareno".
He aquí el misterio de la debilidad de los Apóstoles
elegidos por Jesucristo mismo. Todos y cada uno somos —más o menos— como Judas o
como Simón Pedro. Lo más grande es que Dios no deja de llamarnos a su lado. Y
siempre nos perdona si, como Pedro, sabemos llorar.
—Señor Jesús, desconfío de mis fuerzas: sin ti no puedo
seguirte a ti. Gracias porque me has llamado, pero, por favor, ten paciencia
conmigo y no me dejes aunque yo te dejara. Pido a san Pedro que, con su
corazón, siempre pueda regresar a Dios.
Comentario: Rev. D. Antoni CAROL i Hostench
(Sant Cugat del Vallès, Barcelona, España).
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Evangelio del Martes [31.03.2015]
Día litúrgico: Martes Santo
Texto del Evangelio (Jn 13,21-33.36-38): En aquel
tiempo, estando Jesús sentado a la mesa con sus discípulos, se turbó en su
interior y declaró: «En verdad, en verdad os digo que uno de vosotros me
entregará». Los discípulos se miraban unos a otros, sin saber de quién hablaba.
Uno de sus discípulos, el que Jesús amaba, estaba a la mesa al lado de Jesús.
Simón Pedro le hace una seña y le dice: «Pregúntale de quién está hablando».
Él, recostándose sobre el pecho de Jesús, le dice: «Señor, ¿quién es?». Le responde
Jesús: «Es aquel a quien dé el bocado que voy a mojar». Y, mojando el bocado,
le toma y se lo da a Judas, hijo de Simón Iscariote. Y entonces, tras el
bocado, entró en él Satanás. Jesús le dice: «Lo que vas a hacer, hazlo pronto».
Pero ninguno de los comensales entendió por qué se lo decía. Como Judas tenía
la bolsa, algunos pensaban que Jesús quería decirle: «Compra lo que nos hace
falta para la fiesta», o que diera algo a los pobres. En cuanto tomó Judas el
bocado, salió. Era de noche.
Cuando salió, dice Jesús: «Ahora ha sido glorificado el
Hijo del hombre y Dios ha sido glorificado en Él. Si Dios ha sido glorificado
en Él, Dios también le glorificará en sí mismo y le glorificará pronto. Hijos
míos, ya poco tiempo voy a estar con vosotros. Vosotros me buscaréis, y, lo
mismo que les dije a los judíos, que adonde yo voy, vosotros no podéis venir,
os digo también ahora a vosotros». Simón Pedro le dice: «Señor, ¿a dónde vas?».
Jesús le respondió: «Adonde yo voy no puedes seguirme ahora; me seguirás más tarde».
Pedro le dice: «¿Por qué no puedo seguirte ahora? Yo daré mi vida por ti». Le
responde Jesús: «¿Que darás tu vida por mí? En verdad, en verdad te digo: no
cantará el gallo antes que tú me hayas negado tres veces».
Comentario: Abbé Jean GOTTIGNY (Bruxelles,
Bélgica).
Era de noche
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domingo, 15 de febrero de 2015
El sacramento de la Penitencia
Hoy, el evangelista narra una curación muy singular. Según
la antigua Ley judía, la lepra no sólo era considerada una enfermedad, sino la
más grave forma de "impureza" ritual. Correspondía a los sacerdotes
diagnosticarla y declarar impuro al enfermo, el cual debía ser alejado de la
comunidad. Por eso, la lepra era como una muerte religiosa y civil, y su
curación una suerte de resurrección.
En la lepra se puede vislumbrar un símbolo del pecado, que
es la verdadera impureza del corazón, capaz de alejarnos de Dios, que, si no se
confiesa humildemente, confiando en la misericordia divina, llega incluso a
producir la muerte del alma. Jesús en su pasión llegó a ser como un
"leproso", hecho impuro por nuestros pecados, para obtenernos el
perdón y la salvación.
—En el sacramento de la Penitencia, Cristo crucificado y
resucitado, mediante sus ministros, nos purifica con su misericordia infinita,
nos restituye la comunión con el Padre celestial y con los hermanos, y nos da
su amor, su alegría y su paz.
Comentario: REDACCIÓN evangeli.net
(elaborado a partir de textos de Benedicto XVI) (Città del Vaticano, Vaticano).
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jueves, 11 de septiembre de 2014
El pecado es destrucción de la relación de amor
Hoy descubrimos en el "mandato" de Jesucristo
que las "relaciones" con los demás son muy importantes —¡esenciales!—
en el hombre. Las Personas Trinitarias —Padre, Hijo y Espíritu Santo— son
Relaciones de donación (en grado infinito): Paternidad, Filiación y Amor. El
hombre —creado a imagen de Dios Trinidad— también es un "ser
relacional", es un "ser para", realiza su vida verdadera sólo
como "relación".
Yo solo no soy nada; sólo en el "tú" y
"para el tú" soy "yo-mismo". Verdadero hombre significa:
estar en la relación del amor, del "por" y del "para" los
demás. Y pecado significa estorbar, interrumpir o destruir la relación. Por
eso, este fenómeno llamado "pecado" afecta también a los demás y a
todo. El pecado es siempre una ofensa que perturba al mundo (no es un fenómeno
que sólo y únicamente me afecte a mí).
—Jesús, ¡cuánto me cuesta pensar y vivir pensando en los
demás! Concédeme ser siempre "siendo para" Ti y "para mis
hermanos".
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domingo, 7 de septiembre de 2014
Evangelio del Domingo [07.09.2014]
Día litúrgico: Domingo XXIII (A) del tiempo ordinario
Texto del Evangelio (Mt 18,15-20): En aquel tiempo,
Jesús dijo a los discípulos: «Si tu hermano llega a pecar, vete y repréndele, a
solas tú con él. Si te escucha, habrás ganado a tu hermano. Si no te escucha,
toma todavía contigo uno o dos, para que todo asunto quede zanjado por la
palabra de dos o tres testigos. Si les desoye a ellos, díselo a la comunidad. Y
si hasta a la comunidad desoye, sea para ti como el gentil y el publicano. Yo
os aseguro: todo lo que atéis en la tierra quedará atado en el cielo, y todo lo
que desatéis en la tierra quedará desatado en el cielo.
»Os aseguro también que si dos de vosotros se ponen de
acuerdo en la tierra para pedir algo, sea lo que fuere, lo conseguirán de mi
Padre que está en los cielos. Porque donde están dos o tres reunidos en mi
nombre, allí estoy yo en medio de ellos».
Comentario: Prof. Dr. Mons. Lluís CLAVELL
(Roma, Italia).
Si tu hermano llega a pecar, vete y repréndele, a solas tú
con él
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viernes, 28 de febrero de 2014
Evangelio del Viernes [28.02.2014]
Día litúrgico: Viernes VII del tiempo ordinario
Texto del Evangelio (Mc 10,1-12): En aquel tiempo,
Jesús, levantándose de allí, va a la región de Judea, y al otro lado del
Jordán, y de nuevo vino la gente donde Él y, como acostumbraba, les enseñaba.
Se acercaron unos fariseos que, para ponerle a prueba, preguntaban: «¿Puede el
marido repudiar a la mujer?». Él les respondió: «¿Qué os prescribió Moisés?».
Ellos le dijeron: «Moisés permitió escribir el acta de divorcio y repudiarla».
Jesús les dijo: «Teniendo en cuenta la dureza de vuestro corazón escribió para
vosotros este precepto. Pero desde el comienzo de la creación, El los hizo
varón y hembra. Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre, y los dos se
harán una sola carne. De manera que ya no son dos, sino una sola carne. Pues
bien, lo que Dios unió, no lo separe el hombre».
Y ya en casa, los discípulos le volvían a preguntar sobre
esto. Él les dijo: «Quien repudie a su mujer y se case con otra, comete
adulterio contra aquélla; y si ella repudia a su marido y se casa con otro,
comete adulterio».
Comentario: Rev. D. Miquel VENQUE i To
(Barcelona, España).
Como acostumbraba, les enseñaba
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jueves, 7 de noviembre de 2013
Evangelio del Jueves [07.11.2013]
Día litúrgico: Jueves XXXI del tiempo ordinario
Texto del Evangelio (Lc 15,1-10): En aquel tiempo,
todos los publicanos y los pecadores se acercaban a Jesús para oírle, y los
fariseos y los escribas murmuraban, diciendo: «Éste acoge a los pecadores y
come con ellos».
Entonces les dijo esta parábola. «¿Quién de vosotros que
tiene cien ovejas, si pierde una de ellas, no deja las noventa y nueve en el
desierto, y va a buscar la que se perdió hasta que la encuentra? Y cuando la
encuentra, la pone contento sobre sus hombros; y llegando a casa, convoca a los
amigos y vecinos, y les dice: ‘Alegraos conmigo, porque he hallado la oveja que
se me había perdido’. Os digo que, de igual modo, habrá más alegría en el cielo
por un solo pecador que se convierta que por noventa y nueve justos que no
tengan necesidad de conversión.
»O, ¿qué mujer que tiene diez dracmas, si pierde una, no
enciende una lámpara y barre la casa y busca cuidadosamente hasta que la
encuentra? Y cuando la encuentra, convoca a las amigas y vecinas, y dice:
‘Alegraos conmigo, porque he hallado la dracma que había perdido’. Del mismo
modo, os digo, se produce alegría ante los ángeles de Dios por un solo pecador
que se convierta».
Comentario: Rev. D. Francesc NICOLAU i Pous
(Barcelona, España).
Habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se
convierta
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lunes, 4 de noviembre de 2013
Francisco sobre la muerte: "No sabemos la fecha, pero nos encontraremos con Dios"
4 de noviembre, 2013 (romereports.com) Cuando comienza el mes de noviembre el Papa celebra en la Basílica de San Pedro una misa por los cardenales y obispos fallecidos durante el año. En 2013 han muerto nueve cardenales, cinco de ellos tras la elección de Francisco.
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Papa Francisco,
Vida de servicio a la Iglesia
lunes, 30 de septiembre de 2013
Papa Francisco @Pontifex_es [20 – 30 sep 2013]
Donde haya odio y oscuridad, pongamos un poco de amor y de
esperanza, para darle un rostro más humano a la sociedad.
28 sep
Todos los matrimonios pasan por momentos difíciles, pero
estos encuentros con la Cruz nos fortalecen para recorrer el camino del amor.
27 sep
No nos hacemos cristianos por nuestras propias fuerzas. La
fe es un don de Dios que se nos da en la Iglesia y por medio de la Iglesia.
25 sep
¡El perdón de Dios es más fuerte que cualquier pecado!
24 sep
Pidamos al Señor ternura para ver a los pobres con
comprensión y amor, sin cálculos y sin temores.
23 sep
La Iglesia no tiene otra razón de ser ni otra finalidad
que dar testimonio de Jesús. No lo olvidemos.
21 sep
La verdadera caridad es un poco atrevida: no tengamos
miedo a ensuciarnos las manos para ayudar a los más necesitados.
20 sep
Cristo siempre es fiel. Pidamos para que también nosotros
le seamos siempre fieles.
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martes, 24 de septiembre de 2013
Evangelio del Martes [24.09.2013]
Día litúrgico: Martes XXIV del tiempo ordinario
Texto del Evangelio (Lc 8,19-21): En aquel tiempo, se
presentaron la madre y los hermanos de Jesús donde Él estaba, pero no podían
llegar hasta Él a causa de la gente. Le anunciaron: «Tu madre y tus hermanos
están ahí fuera y quieren verte». Pero Él les respondió: «Mi madre y mis
hermanos son aquellos que oyen la Palabra de Dios y la cumplen».
Comentario: Rev. D. Xavier JAUSET i Clivillé
(Lleida, España).
Mi madre y mis hermanos son aquellos que oyen la Palabra
de Dios y la cumplen
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jueves, 19 de septiembre de 2013
Evangelio del Jueves [19.09.2013]
Día litúrgico: Jueves XXIV del tiempo ordinario
Texto del Evangelio (Lc 7,36-50): En aquel tiempo, un
fariseo rogó a Jesús que comiera con él, y, entrando en la casa del fariseo, se
puso a la mesa. Había en la ciudad una mujer pecadora pública, quien al saber
que estaba comiendo en casa del fariseo, llevó un frasco de alabastro de
perfume, y poniéndose detrás, a los pies de Jesús, comenzó a llorar, y con sus
lágrimas le mojaba los pies y con los cabellos de su cabeza se los secaba;
besaba sus pies y los ungía con el perfume.
Al verlo el fariseo que le había invitado, se decía para
sí: «Si éste fuera profeta, sabría quién y qué clase de mujer es la que le está
tocando, pues es una pecadora». Jesús le respondió: «Simón, tengo algo que
decirte». Él dijo: «Di, maestro». «Un acreedor tenía dos deudores: uno debía
quinientos denarios y el otro cincuenta. Como no tenían para pagarle, perdonó a
los dos. ¿Quién de ellos le amará más?». Respondió Simón: «Supongo que aquel a
quien perdonó más». Él le dijo: «Has juzgado bien», y volviéndose hacia la
mujer, dijo a Simón: «¿Ves a esta mujer? Entré en tu casa y no me diste agua
para los pies. Ella, en cambio, ha mojado mis pies con lágrimas, y los ha
secado con sus cabellos. No me diste el beso. Ella, desde que entró, no ha
dejado de besarme los pies. No ungiste mi cabeza con aceite. Ella ha ungido mis
pies con perfume. Por eso te digo que quedan perdonados sus muchos pecados, porque
ha mostrado mucho amor. A quien poco se le perdona, poco amor muestra».
Y le dijo a ella: «Tus pecados quedan perdonados». Los
comensales empezaron a decirse para sí: «¿Quién es éste que hasta perdona los
pecados?». Pero Él dijo a la mujer: «Tu fe te ha salvado. Vete en paz».
Comentario: Rev. D. Ferran JARABO i Carbonell
(Agullana, Girona, España).
Tu fe te ha salvado. Vete en paz
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lunes, 16 de septiembre de 2013
Papa en el Ángelus: "Pensemos en quien nos enfada y recemos por él"
16 de septiembre, 2013 (romereports.com) El Papa Francisco recordó la importancia que tiene la misericordia de Dios para los cristianos a los miles de peregrinos que acudieron a San Pedro a pesar de la intensa lluvia.
El Papa comentó la parábola del hijo pródigo y dijo que la felicidad se encuentra en el perdón verdadero y no en un presumir de buenos sentimientos hacia los demás.
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domingo, 25 de agosto de 2013
Evangelio del Domingo [25.08.2013]
Día litúrgico: Domingo XXI (C) del tiempo ordinario
Texto del Evangelio (Lc 13,22-30): En aquel tiempo,
Jesús atravesaba ciudades y pueblos enseñando, mientras caminaba hacia
Jerusalén. Uno le dijo: «Señor, ¿son pocos los que se salvan?». Él les dijo:
«Luchad por entrar por la puerta estrecha, porque, os digo, muchos pretenderán
entrar y no podrán. Cuando el dueño de la casa se levante y cierre la puerta,
os pondréis los que estéis fuera a llamar a la puerta, diciendo: ‘¡Señor,
ábrenos!’. Y os responderá: ‘No sé de dónde sois’. Entonces empezaréis a decir:
‘Hemos comido y bebido contigo, y has enseñado en nuestras plazas’; y os
volverá a decir: ‘No sé de dónde sois. ¡Retiraos de mí, todos los agentes de
injusticia!’. Allí será el llanto y el rechinar de dientes, cuando veáis a
Abraham, Isaac y Jacob y a todos los profetas en el Reino de Dios, mientras a
vosotros os echan fuera. Y vendrán de oriente y occidente, del norte y del sur,
y se pondrán a la mesa en el Reino de Dios. Y hay últimos que serán primeros, y
hay primeros que serán últimos».
Comentario: Rev. D. Pedro IGLESIAS Martínez
(Rubí, Barcelona, España).
Señor, ¿son pocos los que se salvan?
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miércoles, 14 de agosto de 2013
Evangelio del Miércoles [14.08.2013]
Día litúrgico: Miércoles XIX del tiempo ordinario
Texto del Evangelio (Mt 18,15-20): En aquel tiempo,
Jesús dijo a sus discípulos: «Si tu hermano llega a pecar, vete y repréndele, a
solas tú con él. Si te escucha, habrás ganado a tu hermano. Si no te escucha,
toma todavía contigo uno o dos, para que todo asunto quede zanjado por la
palabra de dos o tres testigos. Si les desoye a ellos, díselo a la comunidad. Y
si hasta a la comunidad desoye, sea para ti como el gentil y el publicano. Yo
os aseguro: todo lo que atéis en la tierra quedará atado en el cielo, y todo lo
que desatéis en la tierra quedará desatado en el cielo. Os aseguro también que
si dos de vosotros se ponen de acuerdo en la tierra para pedir algo, sea lo que
fuere, lo conseguirán de mi Padre que está en los cielos. Porque donde están
dos o tres reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos».
Comentario: Rev. D. Pedro-José YNARAJA i
Díaz (El Montanyà, Barcelona, España).
Si tu hermano llega a pecar, vete y repréndele, a solas tú
con él (...) donde están dos o tres reunidos en mi nombre, allí estoy yo en
medio de ellos
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viernes, 24 de mayo de 2013
Evangelio del viernes [24.05.2013]
Día litúrgico: Viernes VII del tiempo ordinario
Texto del Evangelio (Mc 10,1-12): En aquel tiempo,
Jesús, levantándose de allí, va a la región de Judea, y al otro lado del
Jordán, y de nuevo vino la gente donde Él y, como acostumbraba, les enseñaba.
Se acercaron unos fariseos que, para ponerle a prueba, preguntaban: «¿Puede el
marido repudiar a la mujer?». Él les respondió: «¿Qué os prescribió Moisés?».
Ellos le dijeron: «Moisés permitió escribir el acta de divorcio y repudiarla».
Jesús les dijo: «Teniendo en cuenta la dureza de vuestro corazón escribió para
vosotros este precepto. Pero desde el comienzo de la creación, El los hizo
varón y hembra. Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre, y los dos se
harán una sola carne. De manera que ya no son dos, sino una sola carne. Pues
bien, lo que Dios unió, no lo separe el hombre».
Y ya en casa, los discípulos le volvían a preguntar sobre
esto. Él les dijo: «Quien repudie a su mujer y se case con otra, comete
adulterio contra aquélla; y si ella repudia a su marido y se casa con otro,
comete adulterio».
Comentario: Rev. D. Miquel VENQUE i To
(Barcelona, España).
Como acostumbraba, les enseñaba
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domingo, 7 de abril de 2013
II Domingo de Pascua o de la Divina Misericordia [Papa Francisco]
Homilía del Santo Padre Francisco
Basílica de San Juan de Letrán
[Vídeo]
Con gran alegría celebro por primera vez la Eucaristía en
esta Basílica Lateranense, catedral del Obispo de Roma. Saludo con sumo afecto
al querido Cardenal Vicario, a los Obispos auxiliares, al Presbiterio
diocesano, a los Diáconos, a las Religiosas y Religiosos y a todos los fieles
laicos. Saludo asimismo al señor Alcalde, a su esposa y a todas las
Autoridades. Caminemos juntos a la luz del Señor Resucitado.
1. Celebramos hoy el segundo domingo
de Pascua, también llamado «de la Divina Misericordia». Qué hermosa es esta
realidad de fe para nuestra vida: la misericordia de Dios. Un amor
tan grande, tan profundo el que Dios nos tiene, un amor que no decae, que
siempre aferra nuestra mano y nos sostiene, nos levanta, nos guía.
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Volver a Él
lunes, 25 de marzo de 2013
Papa Francisco @Pontifex_es [24.03.2013]
24.03.2013
No debemos temer al Maligno cuando nos dice que nada
podemos hacer contra la violencia, la injusticia y el pecado.
24.03.2013
Aguardo con alegría el próximo mes de julio, en Río de
Janeiro. Os doy cita en aquella gran ciudad de Brasil.
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