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sábado, 4 de agosto de 2012

Festividad de San Juan María de Vianney


El santo Cura de Ars.

Martirologio Romano: Memoria de san Juan María de Vianney, presbítero, que durante más de cuarenta años se entregó de una manera admirable al servicio de la parroquia que le fue encomendada en la aldea de Ars, cerca de Belley, en Francia, con una intensa predicación, oración y ejemplos de penitencia. Diariamente catequizaba a niños y adultos, reconciliaba a los arrepentidos y con su ardiente caridad, alimentada en la fuente de la Eucaristía, brilló de tal modo, que difundió sus consejos a lo largo y a lo ancho de toda Europa y con su sabiduría llevó a Dios a muchísimas almas (1859).

Uno de los santos más populares en los últimos tiempos ha sido San Juan de Vianney, llamado el santo Cura de Ars. En él se ha cumplido lo que dijo San Pablo: "Dios ha escogido lo que no vale a los ojos del mundo, para confundir a los grandes".

Era un campesino de mente rústica, nacido en Dardilly, Francia, el 8 de mayo de 1786. Durante su infancia estalló la Revolución Francesa que persiguió ferozmente a la religión católica. Así que él y su familia, para poder asistir a misa tenían que hacerlo en celebraciones hechas a escondidas, donde los agentes del gobierno no se dieran cuenta, porque había pena de muerte para los que se atrevieran a practicar en público su religión. La primera comunión la hizo Juan María a los 13 años, en una celebración nocturna, a escondidas, en un pajar, a donde los campesinos llegaban con bultos de pasto, simulando que iban a alimentar sus ganados, pero el objeto de su viaje era asistir a la Santa Misa que celebraba un sacerdote, con grave peligro de muerte, si los sorprendían las autoridades.

jueves, 4 de agosto de 2011

Nos hemos vuelto locos…


Sí, pero de amor, de gratitud y de felicidad.

Hoy, en la Festividad de san Juan María de Vianney, patrón de los sacerdotes… hemos publicado varios ‘post’ de forma compulsiva:


La oración ‘Te amo, Oh mi Dios’ de este gran sacerdote.


Sus 10 frases sobre la Oración, extraídas de varios de sus sermones.

Su biografía completa, gracias la web de corazones.org

Y como no podía ser de otra forma, en homenaje a éste ‘cura de Ars’, tan amante del sacramento de la Reconciliación… le hemos dedicado el ‘post’ de: Los confesionarios de la JMJ. Con toda seguridad, nos sonríe desde el cielo.

Pedimos disculpas… pero ‘manejar’ éste blog, conlleva graves efectos secundarios :)

Festividad de San Juan Mª Vianney, presbítero

Patrón de los sacerdotes.

Día litúrgico: Jueves XVIII del tiempo ordinario

Texto del Evangelio (Mt 9,35—10,1): En aquel tiempo, Jesús recorría todas las ciudades y los pueblos, enseñando en sus sinagogas, proclamando la Buena Noticia del Reino y curando todas las enfermedades y dolencias. Al ver a la multitud, tuvo compasión, porque estaban fatigados y abatidos, como ovejas que no tienen pastor. Entonces dijo a sus discípulos: «La cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos. Rogad al dueño de los sembrados que envíe trabajadores para su cosecha». Jesús convocó a sus doce discípulos y les dio el poder de expulsar a los espíritus impuros y de curar cualquier enfermedad o dolencia.

Comentario: Rev. D. Josep Mª CAMPRUBÍ i Rovira (Barcelona, España)

«Jesús recorría todas las ciudades (…) proclamando la Buena Noticia del Reino y curando todas las enfermedades»

Hoy es la fiesta de San Juan Maria Vianney, un pastor según el corazón de Dios, que entregó su vida en humilde y abnegado servicio ministerial por la salvación de sus ovejas. Siguiendo los pasos de Jesús, el santo Cura de Ars concibió su tarea sacerdotal en esta clave tan bien definida en el Evangelio de hoy: tuvo compasión de los fatigados y abatidos (cf. Mt 9,36), ofreciéndoles una mano amiga que les permitiera ser redimidos. Su acción sanadora fue, sobre todo, de las dolencias y enfermedades del espíritu. Desde el humilde lugar encomendado a su diligente cuidado pastoral, su fama —como la de Jesús— se extendió por pueblos y ciudades, y a él acudían las gentes hambrientas de paz. La labor de todo buen apóstol, en línea con el ejemplo del Maestro, viene definida por unos momentos claves: anunciar la Buena Nueva del Reino; proclamar a los cuatro vientos que Dios es Amor y que, por tanto, Él te ama y no dejará nunca de amarte. ¡Créetelo! Y entonces la segunda parte podrá ser una realidad: «Les dio el poder de expulsar a los espíritus impuros y de curar cualquier enfermedad o dolencia» (Mt 10,1). La palabra proclamada con fuerza por el discípulo y aceptada por el oyente creyente aleja a los espíritus enemigos que acechan nuestra paz, y nos cura de la dolencia más cruel que nos martiriza: la carencia de amor. «Nuestro corazón es pequeño pero la oración lo engrandece y lo hace capaz de amar a Dios. La oración es un anticipo del cielo» (San Juan Mª Vianney). Profundo conocedor del interior del hombre, el santo Cura de Ars llevó en su oración a tantas gentes y las condujo a experimentar la ternura del Buen Pastor. Necesitamos tomar la mano de Cristo que se nos ofrece bajo la figura de un pastor o de una persona sensible a nuestro a nuestro dolor.