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miércoles, 10 de febrero de 2016

Evangelio del Miércoles [10.02.2016]

Día litúrgico: Miércoles de Ceniza



Texto del Evangelio (Mt 6,1-6.16-18): En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Cuidad de no practicar vuestra justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos; de lo contrario no tendréis recompensa de vuestro Padre celestial. Por tanto, cuando hagas limosna, no lo vayas trompeteando por delante como hacen los hipócritas en las sinagogas y por las calles, con el fin de ser honrados por los hombres; en verdad os digo que ya reciben su paga. Tú, en cambio, cuando hagas limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha; así tu limosna quedará en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.

»Y cuando oréis, no seáis como los hipócritas, que gustan de orar en las sinagogas y en las esquinas de las plazas bien plantados para ser vistos de los hombres; en verdad os digo que ya reciben su paga. Tú, en cambio, cuando vayas a orar, entra en tu aposento y, después de cerrar la puerta, ora a tu Padre, que está allí, en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará. Cuando ayunéis, no pongáis cara triste, como los hipócritas, que desfiguran su rostro para que los hombres vean que ayunan; en verdad os digo que ya reciben su paga. Tú, en cambio, cuando ayunes, perfuma tu cabeza y lava tu rostro, para que tu ayuno sea visto, no por los hombres, sino por tu Padre que está allí, en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará».

Comentario: Pbro. D. Luis A. GALA Rodríguez (Campeche, México).

«Cuidad de no practicar vuestra justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos»

martes, 10 de febrero de 2015

Evangelio del Martes [10.02.2015]

Día litúrgico: Martes V del tiempo ordinario



Texto del Evangelio (Mc 7,1-13): En aquel tiempo, se reunieron junto a Jesús los fariseos, así como algunos escribas venidos de Jerusalén. Y vieron que algunos de sus discípulos comían con manos impuras, es decir no lavadas, -es que los fariseos y todos los judíos no comen sin haberse lavado las manos hasta el codo, aferrados a la tradición de los antiguos, y al volver de la plaza, si no se bañan, no comen; y hay otras muchas cosas que observan por tradición, como la purificación de copas, jarros y bandejas-.

Por ello, los fariseos y los escribas le preguntan: «¿Por qué tus discípulos no viven conforme a la tradición de los antepasados, sino que comen con manos impuras?». Él les dijo: «Bien profetizó Isaías de vosotros, hipócritas, según está escrito: ‘Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí. En vano me rinden culto, ya que enseñan doctrinas que son preceptos de hombres’. Dejando el precepto de Dios, os aferráis a la tradición de los hombres». Les decía también: «¡Qué bien violáis el mandamiento de Dios, para conservar vuestra tradición! Porque Moisés dijo: ‘Honra a tu padre y a tu madre y: el que maldiga a su padre o a su madre, sea castigado con la muerte’. Pero vosotros decís: ‘Si uno dice a su padre o a su madre: Lo que de mí podrías recibir como ayuda lo declaro "Korbán" -es decir: ofrenda-’, ya no le dejáis hacer nada por su padre y por su madre, anulando así la Palabra de Dios por vuestra tradición que os habéis transmitido; y hacéis muchas cosas semejantes a éstas».

Comentario: Rev. D. Iñaki BALLBÉ i Turu (Rubí, Barcelona, España).

¿Por qué tus discípulos no viven conforme a la tradición de los antepasados?

lunes, 10 de febrero de 2014

Evangelio del Lunes [10.02.2014]

Día litúrgico: Lunes V del tiempo ordinario



Texto del Evangelio (Mc 6,53-56): En aquel tiempo, cuando Jesús y sus discípulos hubieron terminado la travesía, llegaron a tierra en Genesaret y atracaron. Apenas desembarcaron, le reconocieron en seguida, recorrieron toda aquella región y comenzaron a traer a los enfermos en camillas adonde oían que Él estaba. Y dondequiera que entraba, en pueblos, ciudades o aldeas, colocaban a los enfermos en las plazas y le pedían que les dejara tocar la orla de su manto; y cuantos la tocaron quedaban salvados.

Comentario: Fr. John GRIECO (Chicago, Estados Unidos).

Cuantos la tocaron [la orla de su manto] quedaban salvados

viernes, 10 de febrero de 2012

Festividad de Santa Escolástica

Virgen.

Martirologio RomanoMemoria de la sepultura de santa Escolástica, virgen, hermana de san Benito, la cual, consagrada desde su infancia a Dios, mantuvo una perfecta unión espiritual con su hermano, al que visitaba una vez al año en Montecasino, en la Campania, para pasar juntos una jornada de santas conversaciones y alabanza a Dios (c. 547).

La única fuente histórica sobre la vida de Santa Escolástica, hermana de San Benito, son los capítulos 33 y 34 del segundo libro de los Diálogos de San Gregorio Magno. Las noticias, legendarias que se añadieron, enriquecen poco la imagen sencilla e intensa de la santa. Pero a San Gregorio no le interesaba presentarnos una noticia biográfica completa de Santa Escolástica, sino completar el perfil interior del padre del monacato occidental.

Parece que el año del nacimiento de los dos santos coincide: el 480. Por tanto, Benito y Escolástica probablemente fueron gemelos, y si no lo fueron anagráficamente, sí lo fueron espiritualmente, pues sus vidas fueron paralelas hasta la muerte, en el 547, a 40 días de distancia.

Escolástica nació en Nursia (Italia) y desde muy joven se consagró a Dios; después siguió a su hermano San Benito a Subiaco y a Montecassino. En Piumarola, a los pies del monte, estableció su monasterio, como si humildemente hubiera querido detenerse en las faldas de la montaña, en cuya cumbre el hermano había fijado su habitación. Pero, a pesar de estar tan cerca en el lugar y en el afecto, Benito bajaba a visitar a la hermana sólo una vez al año. Es comprensible que Santa Escolástica quisiera detenerse un poco más con su hermano, pero San Benito era muy riguroso en el cumplimiento de la regla que él mismo se había impuesto.

Festividades del día 10 de Febrero (I)

Virgen.

Viuda.

Religiosa Salesiana.

Monje ermitaño.

Arzobispo y Mártir.

Evangelio de la Festividad de Santa Escolástica

Día litúrgico: 10 de febrero: Santa Escolástica, virgen

Texto del Evangelio (Lc 10,38-42): En aquel tiempo, Jesús entró en un pueblo; y una mujer, llamada Marta, le recibió en su casa. Tenía ella una hermana llamada María, que, sentada a los pies del Señor, escuchaba su Palabra, mientras Marta estaba atareada en muchos quehaceres. Acercándose, pues, dijo: «Señor, ¿no te importa que mi hermana me deje sola en el trabajo? Dile, pues, que me ayude». Le respondió el Señor: «Marta, Marta, te preocupas y te agitas por muchas cosas; y hay necesidad de pocas, o mejor, de una sola. María ha elegido la parte buena, que no le será quitada».

Comentario: Rev. D. Emilio GALÁN Mañas (La Guaira, Venezuela).

«Le recibió en su casa»

Hoy, en el día de santa Escolástica, el Evangelio nos presenta la actitud contrapuesta de dos mujeres, hermanas, que han quedado en la Iglesia como un símbolo. Una ocupada en los menesteres de la casa; otra, a los pies del Señor, escuchando su palabra. Son dos hermanas, Marta y María, que no pueden separarse. Son dos actitudes que no podemos disociar. Cada día es más necesario que en todo cristiano coexistan las dos: el trabajo intenso y la contemplación. Las dos actitudes aparecen bien definidas entre una y otra. Marta la activa, María la contemplativa. Los dos modos de ser que definen a las personas en la vida espiritual.

Marta «le recibió en su casa» (Lc 10,38). Esta frase aparece en varios lugares de la Sagrada escritura. Dichosa esta mujer que recibió al Señor. Ojalá pudiera decirse lo mismo de nosotros, que recibimos al Señor en nuestra casa, en nuestra alma. Así lo hacemos cuando defendemos su doctrina sin vergüenza, cuando no nos avergonzamos de proclamar el Evangelio de palabra y de obra. Servimos al Señor cuando nos esforzamos en vivir las exigencias de nuestra religión. Digamos como Josué: «Yo y mi casa serviremos siempre al Señor Dios» (Jos 24,15).

Celebramos hoy la memoria de santa Escolástica, hermana de san Benito, fundador del primer monasterio de hombres en occidente. Escolástica nació en Nursia (Italia) en el año 480. Quiso también fundar, a los pies de Montecasino, un convento para mujeres. Ella, como María, escogió la contemplación.

San Gregorio Magno cuenta de santa Escolástica que, «consagrada al Dios omnipotente ya desde la época de su infancia, acostumbraba a visitar a su hermano una vez al año» y que pasaba mucho tiempo en santas conversaciones con él. Aprendamos de esta santa a elevar nuestras conversaciones a un tono espiritual y que también como ella sepamos, aún viviendo en el mundo, ser contemplativos.