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jueves, 2 de marzo de 2017

Evangelio del Jueves [02.03.2017]

Día litúrgico: Jueves después de Ceniza

Texto del Evangelio (Lc 9,22-25): En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «El Hijo del hombre debe sufrir mucho, y ser reprobado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, ser matado y resucitar al tercer día». Decía a todos: «Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame. Porque quien quiera salvar su vida, la perderá; pero quien pierda su vida por mí, ése la salvará. Pues, ¿de qué le sirve al hombre haber ganado el mundo entero, si él mismo se pierde o se arruina?».

Comentario: Fray Josep Mª MASSANA i Mola OFM (Barcelona, España).

«Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame»

sábado, 12 de septiembre de 2015

El "poder" de Jesús: la obediencia al Padre

Hoy Cristo desvela la fuente de su "poder": la obediencia al Padre. En Jesucristo la obediencia no es un factor secundario, añadido, sino que es algo esencial. Su poder no tiene ningún límite desde fuera, sino un límite que llega desde dentro: la voluntad del Padre, libremente asumida hasta el punto de renunciarse totalmente a sí mismo.

Jesús es uno con Dios, de forma que el poder de Dios pasa a ser su poder. El poder que ahora proclama viene de las fuentes de la Cruz y es, por tanto, la antítesis del poder arbitrario de la posesión total, la permisión total y la posibilidad total. La redención del mundo descansa en la oración del monte de los Olivos: "No se haga mi voluntad sino la tuya", oración que el Señor nos enseñó en el "Padrenuestro".

—Tomad, Señor, y recibid toda mi libertad, mi memoria, mi entendimiento y toda mi voluntad, todo mi haber y mi poseer; Vos me lo disteis, a Vos, Señor, lo torno.

Comentario: REDACCIÓN evangeli.net (elaborado a partir de textos de Benedicto XVI) (Città del Vaticano, Vaticano).

martes, 21 de julio de 2015

La voluntad del Padre

Hoy Jesucristo señala como "suyos" aquellos que cumplen la voluntad del Padre celestial. Pero, ¿no parecería eso una exageración, incluso "anti-natural"? Emerge en nuestra memoria el drama de Getsemaní, donde la voluntad humana de Jesús parece "pugnar" contra su propia voluntad divina (¡es Dios Hijo!), que debía identificarse con la del Padre.

En realidad, lo misterioso no es tanto aquella "pugna" de voluntades en Cristo, sino nuestra "esquizofrenia" al desmarcarnos del querer del Padre. Desde que fue creada, la voluntad humana está orientada a la divina. Al asumir la voluntad divina, nuestra voluntad alcanza su cumplimiento, no su destrucción. Pero el hombre, por la "estrechez original", tiende a sentir amenazada su libertad por la voluntad del Padre. Este desapego es, justamente, lo que más hace sufrir a Jesús en el Huerto de los Olivos.

—Jesús, nuestra obstinación contra Dios estuvo presente en tu oración. Con tu sangrante "pugna" interior en Getsemaní, arrastras a nuestra naturaleza "recalcitrante" hacia su verdadera razón de ser: el Padre.

Comentario: REDACCIÓN evangeli.net (elaborado a partir de textos de Benedicto XVI) (Città del Vaticano, Vaticano).

martes, 16 de diciembre de 2014

Evangelio del Martes [16.12.2014]

Día litúrgico: Martes III de Adviento


Texto del Evangelio (Mt 21,28-32): En aquel tiempo, Jesús dijo a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo: «¿Qué os parece? Un hombre tenía dos hijos. Llegándose al primero, le dijo: ‘Hijo, vete hoy a trabajar en la viña’. Y él respondió: ‘No quiero’, pero después se arrepintió y fue. Llegándose al segundo, le dijo lo mismo. Y él respondió: ‘Voy, Señor’, y no fue. ¿Cuál de los dos hizo la voluntad del padre?». «El primero», le dicen. Díceles Jesús: «En verdad os digo que los publicanos y las rameras llegan antes que vosotros al Reino de Dios. Porque vino Juan a vosotros por camino de justicia, y no creísteis en él, mientras que los publicanos y las rameras creyeron en él. Y vosotros, ni viéndolo, os arrepentisteis después, para creer en él».

Comentario: Rev. D. Llucià POU i Sabater (Granada, España).

‘No quiero’, pero después se arrepintió y fue