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lunes, 24 de agosto de 2015

San Bartolomé, apóstol

San Bartolomé, Apóstol (Martirio) Óleo de Valentin de Boulogne
Hoy contemplamos la llamada de Natanael, tradicionalmente identificado con el apóstol Bartolomé. Sobresale su confesión de fe: "Rabí, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel". Esta confesión tiene la función de abrir el terreno al cuarto Evangelio, pues ofrece un primer e importante paso en el camino de la adhesión a Cristo.

Bartolomé reconoce a Jesús tanto por su relación especial con Dios Padre, del que es Hijo unigénito, como por su relación con el pueblo de Israel, de quien es llamado rey (atribución propia del Mesías esperado). Estos dos elementos son esenciales: si proclamáramos sólo la dimensión celestial de Jesús, correríamos el riesgo de hacer de Él un ser etéreo y evanescente; si sólo reconociéramos su papel concreto en la historia, podríamos descuidar su dimensión divina, que constituye su identidad propia.

—San Bartolomé, intercede para que —imitando tu paso discreto por la vida— yo sepa adherirme a Dios y dar testimonio de Él sin realizar obras sensacionales: ¡el extraordinario es Jesús!

Comentario: REDACCIÓN evangeli.net (elaborado a partir de textos de Benedicto XVI) (Città del Vaticano, Vaticano).

jueves, 12 de febrero de 2015

Israel, primer portador de la salvación destinada a todos los pueblos

Moisés separa las aguas, en el Mar Rojo

Hoy palpamos el amor de predilección de Dios por el pueblo elegido ("los hijos"), si bien el Hijo de Dios se encarnó para la salvación de todos los pueblos (representados simbólicamente en la mujer "sirofenicia"). Jesús se dirige a su pueblo, a Israel, como "primer portador" de la promesa. Pero al entregarle la "nueva Ley" amplía su pueblo para que, tanto de Israel como de los demás pueblos, pueda nacer una nueva gran familia de Dios.

Un aspecto fundamental de "lo nuevo" en Cristo es la universalización del pueblo de Dios, en virtud de la cual Israel puede abarcar ahora a todos los pueblos del mundo, y el Dios de Israel ha sido llevado realmente —según las promesas— a todos los pueblos y se manifiesta como el único Dios.

—Ya no es decisiva la "carne" —la descendencia física de Abraham—, sino el "espíritu", participando en la herencia de fe de Israel mediante la comunión con Jesucristo, el cual "espiritualiza" la Ley convirtiéndola, así, en camino abierto a todos.

Comentario: REDACCIÓN evangeli.net (elaborado a partir de textos de Benedicto XVI) (Città del Vaticano, Vaticano).