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lunes, 3 de octubre de 2016

Evangelio del Lunes [03.10.2016]

Día litúrgico: Lunes XXVII del tiempo ordinario

Texto del Evangelio (Lc 10,25-37): En aquel tiempo, se levantó un maestro de la Ley, y dijo para poner a prueba a Jesús: «Maestro, ¿qué he de hacer para tener en herencia la vida eterna?». Él le dijo: «¿Qué está escrito en la Ley? ¿Cómo lees?». Respondió: «Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con toda tu mente; y a tu prójimo como a ti mismo». Díjole entonces: «Bien has respondido. Haz eso y vivirás».

Pero él, queriendo justificarse, dijo a Jesús: «Y ¿quién es mi prójimo?». Jesús respondió: «Bajaba un hombre de Jerusalén a Jericó, y cayó en manos de salteadores, que, después de despojarle y golpearle, se fueron dejándole medio muerto. Casualmente, bajaba por aquel camino un sacerdote y, al verle, dio un rodeo. De igual modo, un levita que pasaba por aquel sitio le vio y dio un rodeo. Pero un samaritano que iba de camino llegó junto a él, y al verle tuvo compasión; y, acercándose, vendó sus heridas, echando en ellas aceite y vino; y montándole sobre su propia cabalgadura, le llevó a una posada y cuidó de él. Al día siguiente, sacando dos denarios, se los dio al posadero y dijo: Cuida de él y, si gastas algo más, te lo pagaré cuando vuelva. ¿Quién de estos tres te parece que fue prójimo del que cayó en manos de los salteadores?». Él dijo: «El que practicó la misericordia con él». Díjole Jesús: «Vete y haz tú lo mismo».

Comentario: Rev. P. Ivan LEVYTSKYY CSsR (Lviv, Ucrania).

«¿Qué he de hacer para tener en herencia la vida eterna?»

domingo, 16 de febrero de 2014

Papa Francisco, en el Ángelus reflexiona sobre la perfección del amor cristiano: “un amor cuya única medida es no tener medida: el amor a Dios a través del amor al prójimo”


16-02-2014 Radio Vaticana

(RV).- (Escuchar audio) En un domingo sereno y soleado en Roma, a mediodía, el Santo Padre ha dirigido desde la ventana de su estudio en el palacio pontificio la oración del Ángelus ante más de cincuenta mil files y peregrinos reunidos en la plaza de san Pedro. En su alocución antes de la oración mariana, Francisco ha comentado el tema del Evangelio de hoy: “la actitud de Jesús con respecto a la Ley judía”. Jesús no quiere anular los mandamientos de Moisés, sino que quiere llevarlos a su plenitud, a su cumplimiento, a su perfección: a una justicia superior, a una observancia más auténtica. Y esta justicia superior, ha dicho el Papa, consiste en amar al prójimo. Una actitud tan fundamental, que Jesús llega a afirmar que nuestra relación con Dios no puede ser sincera si antes no nos pacificamos con nuestro vecino. Por lo tanto, ha explicado el Santo Padre, Jesús llega a la raíz de la Ley, a la intención, al corazón del hombre, donde se originan nuestras acciones buenas o malas. Para obtener un comportamiento bueno y honesto no son suficientes las normas jurídicas, ha dicho el Papa, sino motivaciones profundas, expresión de una sabiduría oculta, la Sabiduría de Dios, que se pueden recibir gracias al Espíritu Santo. (ER-RV)

Palabras del Santo Padre en su alocución en italiano:

Queridos hermanos y hermanas buenos días:

lunes, 6 de enero de 2014

Un mensaje que nos regala (Auden) a través de los Reyes Magos


El poeta inglés Wystan Hugh Auden, en un poema sobre Navidad presenta a los tres Magos preparando su viaje vital:

El primero dice: Debo saber cómo ser verdadero hoy. Por eso sigo la estrella.

El segundo dice: Quiero descubrir cómo vivir hoy. Por eso sigo la estrella.

El tercero dice: Necesito averiguar cómo amar hoy. Por eso sigo la estrella.

Al final afirman los tres: Debemos descubrir cómo ser hombres hoy. Por eso seguimos la estrella.

domingo, 16 de junio de 2013

Evangelio del Domingo [16.06.2013]

Día litúrgico: Domingo XI (C) del tiempo ordinario


Texto del Evangelio (Mt 7,36—8,3): Un fariseo le rogó que comiera con él, y, entrando en la casa del fariseo, se puso a la mesa. Había en la ciudad una mujer pecadora pública, quien al saber que estaba comiendo en casa del fariseo, llevó un frasco de alabastro de perfume, y poniéndose detrás, a los pies de Él, comenzó a llorar, y con sus lágrimas le mojaba los pies y con los cabellos de su cabeza se los secaba; besaba sus pies y los ungía con el perfume.

Al verlo el fariseo que le había invitado, se decía para sí: Si éste fuera profeta, sabría quién y qué clase de mujer es la que le está tocando, pues es una pecadora. Jesús le respondió: «Simón, tengo algo que decirte». Él dijo: «Di, maestro». «Un acreedor tenía dos deudores: uno debía quinientos denarios y el otro cincuenta. Como no tenían para pagarle, perdonó a los dos. ¿Quién de ellos le amará más?». Respondió Simón: «Supongo que aquel a quien perdonó más». Él le dijo: «Has juzgado bien», y volviéndose hacia la mujer, dijo a Simón: «¿Ves a esta mujer? Entré en tu casa y no me diste agua para los pies. Ella, en cambio, ha mojado mis pies con lágrimas, y los ha secado con sus cabellos. No me diste el beso. Ella, desde que entró, no ha dejado de besarme los pies. No ungiste mi cabeza con aceite. Ella ha ungido mis pies con perfume. Por eso te digo que quedan perdonados sus muchos pecados, porque ha mostrado mucho amor. A quien poco se le perdona, poco amor muestra».

Y le dijo a ella: «Tus pecados quedan perdonados». Los comensales empezaron a decirse para sí: «¿Quién es éste que hasta perdona los pecados?». Pero Él dijo a la mujer: «Tu fe te ha salvado. Vete en paz».

Y sucedió a continuación que iba por ciudades y pueblos, proclamando y anunciando la Buena Nueva del Reino de Dios; le acompañaban los Doce y algunas mujeres que habían sido curadas de espíritus malignos y enfermedades: María, llamada Magdalena, de la que habían salido siete demonios, Juana, mujer de Cusa, un administrador de Herodes, Susana y otras muchas que les servían con sus bienes.

Comentario: Fr. Eusebio MARTÍNEZ (Brownsville, Texas, Estados Unidos).

No me diste agua para los pies. (…) No me diste el beso. (…) No ungiste mi cabeza con aceite.