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miércoles, 23 de octubre de 2019

Presidente del Episcopado Peruano pide paz y tranquilidad tras delicada situación social que vive el pueblo de Chile


El Presidente de la Conferencia Episcopal Peruana y Presidente del Consejo Episcopal Latinoamericano, Mons. Miguel Cabrejos, y el Secretario General, Norberto Strotmann, en nombre de los Obispos del Perú, enviaron un mensaje al Presidente del Episcopado Chileno, Santiago Silva Retamales, en la que expresan su cercanía y solidaridad para que pronto en el país "vuelva la paz social y la tranquilidad".
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Lima, 20 de octubre de 2019

Excmo. Mons.
Santiago Silva Retamales
Obispo Castrense de Chile
Presidente de la Conferencia Episcopal de Chile Santiago de Chile-

viernes, 24 de enero de 2014

Cultivemos la Fraternidad, camino para la Paz

Declaración conjunta de los Episcopados de Chile y Perú

1.      Los pueblos de Chile y Perú conoceremos, el próximo lunes 27 del presente, el dictamen de la Corte Internacional de Justicia con sede en La Haya, respecto de la disputa jurídica sobre el límite marítimo.

2.      Los obispos de ambos países queremos ofrecer una palabra común en este momento, animados y esperanzados por los innumerables aspectos que nos han unido a lo largo de la historia y que nos seguirán uniendo como pueblos y culturas, más allá de las delimitaciones territoriales y la jurisdicción de los Estados.

3.      Los arraigados valores morales y las profundas tradiciones religiosas han unido siempre a nuestros países y han plasmado su identidad nacional. La fe ha sido y es el mejor lazo de integración y la más profunda motivación para trabajar por la paz.

4.      En su Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz 2014, el papa Francisco nos ha recordado que el objetivo es la paz: “solo es posible alcanzarla realmente y gozar de ella, como mejor calidad de vida y como desarrollo más humano y sostenible, si se asume en la práctica, por parte de todos, una determinación firme y perseverante de empeñarse por el bien común. Lo cual implica no dejarse llevar por el afán de ganancia o por la sed de poder”.

5.      Tras las declaraciones de las autoridades y distintos sectores en cada nación, confiamos en que se mantenga un clima de respeto y serenidad. Esperamos que la determinación  de la Corte Internacional de Justicia de la Haya, sea asumida por ambas partes. Confiamos que la convivencia fraterna, tarea de todos y de siempre, sea fortalecida y consolidada entre nuestros dos países.

6.      Con una mirada esperanzadora, hagamos de este momento una gran oportunidad para reforzar y profundizar relaciones de cooperación sustentadas en la confianza recíproca. Avancemos en una decidida integración, como afirmamos en nuestra declaración conjunta del 21 de julio de 2013, “nuestras relaciones sólo podrán seguir ampliándose y mejorando en la realización de nuestra identidad común”.

7.      A las personas y comunidades católicas peruanas y chilenas, les invitamos a una especial oración por la paz y la fraternidad entre nuestros pueblos, por la intercesión de nuestra madre, la Santísima Virgen María, Reina de la Paz y los santos hermanos nuestros: Rosa de Lima, Teresa de los Andes, Martín de Porres y Alberto Hurtado.

Santiago de Chile y Lima, 24 de enero de 2014

Por los Obispos de Chile

Por los Obispos del Perú
X Ricardo Ezzati Andrello
X Salvador Piñeiro García-Calderón
Arzobispo de Santiago
Arzobispo de Ayacucho
Presidente
Presidente

jueves, 31 de octubre de 2013

De cara a una Autentica Integración [CCEE de Bolivia, Chile y Perú]

Los Obispos de los Consejos Permanentes de las Conferencias Episcopales de Bolivia, Chile y Perú, reunidos en la ciudad de La Paz, damos gracias a Dios por la experiencia de comunión y de fraternidad que caracteriza nuestras relaciones mutuas y las de nuestras iglesias.

Hemos podido constatar en estos días, la realidad de nuestros pueblos a quienes, como afirma el documento de Aparecida 1: “la misma geografía, la fe cristiana, la lengua y la cultura han unido definitivamente en el camino de la historia”.

Somos una unidad geográfica y cultural que la gente de nuestros pueblos sabe reconocer y expresar a través de tantos signos de integración, relaciones interpersonales y muestras de religiosidad popular que traspasan las fronteras y que son una lección que estos días hemos constatado e intentado aprender y practicar.