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martes, 27 de diciembre de 2016

Evangelio del Martes [27.12.2016]


Día litúrgico: 27 de Diciembre: San Juan, apóstol y evangelista


Texto del Evangelio (Jn 20,2-8): El primer día de la semana, María Magdalena fue corriendo a Simón Pedro y a donde estaba el otro discípulo a quien Jesús quería y les dice: «Se han llevado del sepulcro al Señor, y no sabemos dónde le han puesto». Salieron Pedro y el otro discípulo, y se encaminaron al sepulcro. Corrían los dos juntos, pero el otro discípulo corrió por delante más rápido que Pedro, y llegó primero al sepulcro. Se inclinó y vio las vendas en el suelo; pero no entró. Llega también Simón Pedro siguiéndole, entra en el sepulcro y ve las vendas en el suelo, y el sudario que cubrió su cabeza, no junto a las vendas, sino plegado en un lugar aparte. Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado el primero al sepulcro; vio y creyó.

Comentario: Rev. D. Manel VALLS i Serra (Barcelona, España).

«Vio y creyó»

viernes, 3 de junio de 2016

Solemnidad del Sagrado Corazón

El viernes después de Pentecostés la Iglesia celebra la solemnidad del sagrado corazón de Jesús. Es una fiesta de origen relativamente reciente, aunque la idea subyacente es muy antigua y tiene sus raíces incluso en la Escritura, ya que lo que celebramos es el amor de Dios revelado en Cristo y manifestado sobre todo en su pasión. El símbolo de ese amor es el corazón de Cristo herido por nuestros pecados.

En el capítulo anterior vimos que una monja, Juliana de Mont Cornillon, fue el instrumento de Dios para promocionar el establecimiento de la fiesta en honor de la Eucaristía. Fue igualmente una monja, Margarita María Alacoque, de la orden de la Visitación, en Francia, quien impulsó la idea que cristalizaría en una nueva fiesta en el calendario. Entre 1673 y 1675 tuvo santa Margarita María, en su convento de Paray-le-Monial, una serie de visiones en las que Cristo le habló pidiéndole que trabajase por la institución de una fiesta del sagrado corazón, que debería celebrarse el viernes después de la octava del Corpus Christi.

Roma actúa lentamente, y por eso hubieron de pasar casi cien años hasta que la Santa Sede autorizó a los obispos polacos y a la romana archicofradía del Sagrado Corazón para celebrar dicha fiesta. Solamente en 1856, el papa Pío IX la hizo extensiva a toda la Iglesia. En los años siguientes creció en rango e importancia, así como en popularidad. La Liturgia de las horas y la misa de esta fiesta sufrió varias revisiones. La que se llevó a cabo bajo la dirección de Pío XI quedó en vigor desde 1928 hasta 1968. El breviario romano y el misal, revisados de acuerdo con los principios del Concilio Vaticano II, constituyen la etapa final en la confección de la liturgia de esta fiesta. El leccionario de la misa ofrece una más amplia elección de lecturas basadas en el sistema de los tres ciclos.

Significado de la fiesta

martes, 15 de septiembre de 2015

Nuestra Señora de los Dolores

Hoy, el Evangelio no sólo nos dice que las mujeres estaban junto a la Cruz, sino que Jesucristo no dejó sola a su madre: la confió a los cuidados de Juan. Cuando san Juan habla de hechos humanos como éste, recuerda ciertamente acontecimientos ocurridos, pero siempre le interesa decir algo más. Así, pues, ¿qué más quiere destacar?

Primero, la forma de llamar "mujer" a su madre, como en la boda de Caná, anticipación de la boda definitiva, del "vino nuevo" que el Señor quería ofrecer. Ahora se hace realidad el signo precursor de lo que estaba por venir. Segundo, la Iglesia no ha tenido dificultad alguna para reconocer en la "mujer" a María en sentido personal, pero, además —abarcando todos los tiempos— a la "Iglesia" esposa y Madre, en la cual el misterio de María se prolonga en la historia.

—Jesús, deseo acoger en mi propia existencia personal a María como persona (¡nuestra Madre!) y como Iglesia, cumpliendo así tu última voluntad, tal como lo hizo san Juan.

Comentario: REDACCIÓN evangeli.net (elaborado a partir de textos de Benedicto XVI) (Città del Vaticano, Vaticano).

sábado, 27 de diciembre de 2014

San Juan, apóstol y evangelista

Hoy celebramos a otro miembro del Colegio Apostólico: Juan, hijo de Zebedeo, y hermano de Santiago. Su nombre, típicamente hebreo, significa "el Señor ha dado su gracia". Estaba arreglando las redes a orillas del lago de Tiberíades, cuando Jesús le llamó. Juan forma siempre parte del grupo restringido que Jesucristo lleva consigo en determinadas ocasiones. Autor del cuarto Evangelio, de tres Cartas y del Apocalipsis.

En la Iglesia de Jerusalén fue una de las "columnas". Según la tradición, Juan es "el discípulo predilecto" que coloca la cabeza sobre el pecho del Maestro durante la Última Cena, se encuentra a los pies de la Cruz junto a la Madre de Jesús y es testigo tanto de la tumba vacía como de la presencia del Resucitado. La Iglesia Oriental le llama simplemente "el Teólogo" (el que habla de lo divino en términos accesibles).

—Un tema característico de Juan es el amor. Él no hace un tratado abstracto porque el verdadero amor, por su naturaleza, siempre hace referencia directa a personas reales.

Comentario: REDACCIÓN evangeli.net (elaborado a partir de textos de Benedicto XVI) (Città del Vaticano, Vaticano).

Evangelio del Sábado [27.12.2014]

Día litúrgico: 27 de Diciembre: San Juan, apóstol y evangelista


Texto del Evangelio (Jn20,2-8): El primer día de la semana, María Magdalena fue corriendo a Simón Pedro y a donde estaba el otro discípulo a quien Jesús quería y les dice: «Se han llevado del sepulcro al Señor, y no sabemos dónde le han puesto». Salieron Pedro y el otro discípulo, y se encaminaron al sepulcro. Corrían los dos juntos, pero el otro discípulo corrió por delante más rápido que Pedro, y llegó primero al sepulcro. Se inclinó y vio las vendas en el suelo; pero no entró. Llega también Simón Pedro siguiéndole, entra en el sepulcro y ve las vendas en el suelo, y el sudario que cubrió su cabeza, no junto a las vendas, sino plegado en un lugar aparte. Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado el primero al sepulcro; vio y creyó.

Comentario: Rev. D. Manel VALLS i Serra (Barcelona, España).

Vio y creyó

miércoles, 8 de enero de 2014

Francisco: Tenemos que limpiar nuestro corazón para permanecer en el Señor



07-01-2014

El Papa Francisco ha explicado durante su Misa en Casa Santa Marta que un cristiano está en el buen camino si aprende a discernir qué hay de bueno y malo en su corazón y hace limpieza.

Papa Francisco
"Pensemos en las tentaciones de Jesús en el desierto: las tres propuestas que hace el demonio a Jesús son propuestas que querían alejarlo de este camino, el camino del servicio, de la humildad, de la humillación, de la caridad”.

Para seguir el camino de Jesús, el Papa recomendó pedir la gracia de la sabiduría, para conocerse bien y saber elegir siempre la ruta correcta.

Homilía del Papa
(Fuente: Radio Vaticana)

viernes, 27 de diciembre de 2013

Evangelio del Viernes [27.12.2013]

Día litúrgico: 27 de Diciembre: San Juan, apóstol y evangelista


Texto del Evangelio (Jn 20,2-8): El primer día de la semana, María Magdalena fue corriendo a Simón Pedro y a donde estaba el otro discípulo a quien Jesús quería y les dice: «Se han llevado del sepulcro al Señor, y no sabemos dónde le han puesto». Salieron Pedro y el otro discípulo, y se encaminaron al sepulcro. Corrían los dos juntos, pero el otro discípulo corrió por delante más rápido que Pedro, y llegó primero al sepulcro. Se inclinó y vio las vendas en el suelo; pero no entró. Llega también Simón Pedro siguiéndole, entra en el sepulcro y ve las vendas en el suelo, y el sudario que cubrió su cabeza, no junto a las vendas, sino plegado en un lugar aparte. Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado el primero al sepulcro; vio y creyó.

Comentario: Rev. D. Manel VALLS i Serra (Barcelona, España).

Vio y creyó

martes, 6 de agosto de 2013

Evangelio del Martes [06.08.2013]

Día litúrgico: 6 de Agosto: La Transfiguración del Señor


Texto del Evangelio (Mt 17,1-9): En aquel tiempo, Jesús toma consigo a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan, y los lleva aparte, a un monte alto. Y se transfiguró delante de ellos: su rostro se puso brillante como el sol y sus vestidos se volvieron blancos como la luz. En esto, se les aparecieron Moisés y Elías que conversaban con Él. Tomando Pedro la palabra, dijo a Jesús: «Señor, bueno es estarnos aquí. Si quieres, haré aquí tres tiendas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías».

Todavía estaba hablando, cuando una nube luminosa los cubrió con su sombra y de la nube salía una voz que decía: «Éste es mi Hijo amado, en quien me complazco; escuchadle». Al oír esto los discípulos cayeron rostro en tierra llenos de miedo. Mas Jesús, acercándose a ellos, los tocó y dijo: «Levantaos, no tengáis miedo». Ellos alzaron sus ojos y ya no vieron a nadie más que a Jesús solo. Y cuando bajaban del monte, Jesús les ordenó: «No contéis a nadie la visión hasta que el Hijo del hombre haya resucitado de entre los muertos».

Comentario: + Rev. D. Joan SERRA i Fontanet (Barcelona, España).

Este es mi Hijo amado

jueves, 27 de diciembre de 2012

Evangelio del Jueves [27.12.2012]


Día litúrgico: 27 de Diciembre: San Juan, apóstol y evangelista


Texto del Evangelio (Jn 20,2-8): El primer día de la semana, María Magdalena fue corriendo a Simón Pedro y a donde estaba el otro discípulo a quien Jesús quería y les dice: «Se han llevado del sepulcro al Señor, y no sabemos dónde le han puesto». Salieron Pedro y el otro discípulo, y se encaminaron al sepulcro. Corrían los dos juntos, pero el otro discípulo corrió por delante más rápido que Pedro, y llegó primero al sepulcro. Se inclinó y vio las vendas en el suelo; pero no entró. Llega también Simón Pedro siguiéndole, entra en el sepulcro y ve las vendas en el suelo, y el sudario que cubrió su cabeza, no junto a las vendas, sino plegado en un lugar aparte. Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado el primero al sepulcro; vio y creyó.

Comentario: Rev. D. Manel VALLS i Serra (Barcelona, España).

Vio y creyó

domingo, 28 de octubre de 2012

Ejemplo de buen Pastor [Nueva Evangelización]



Fuente: ¿Quién es el rico que se salva? (42) San Clemente de Alejandría

Oigamos una historia que no es una fábula, sino un testimonio real acerca de San Juan, transmitido de generación en generación. Después de la muerte del tirano Domiciano, Juan regresó a Éfeso desde la isla de Patmos. Siempre que solicitaban su presencia, acudía a las ciudades vecinas de los gentiles para nombrar obispos, organizar la Iglesia, o elegir como clérigo a uno de los designados por el Espíritu Santo.

En cierta ocasión, se trasladó a una de aquellas ciudades próximas —algunos incluso mencionan el nombre de Esmirna— donde, después de haber confortado a los hermanos, mientras observaba a quien había nombrado obispo, distinguió a un joven que destacaba por su buen aspecto y fuerte temperamento. Señalándole, dijo al obispo: Te lo confío con especial solicitud ante la Iglesia y Cristo, como testigos. El obispo lo acogió e hizo la promesa, con las mismas palabras y los mismos testigos.

Juan partió hacia Éfeso y el obispo acogió en su casa al joven que le había sido confiado; lo alimentó, lo educó y tuvo cuidado de él hasta que, por fin, fue bautizado. Sin embargo, después del Bautismo, el obispo disminuyó su celo y vigilancia con el joven, porque ya estaba marcado por el sello del Señor y para él aquello representaba una sólida garantía.

miércoles, 4 de abril de 2012

Miércoles Santo: Meditación


De los Tratados de San Agustín, obispo, sobre el evangelio de San Juan

La plenitud del amor

Para empezar a conocer si sabemos amar, tenemos, antes, que sabernos queridos. Cuando hayamos entendido hasta qué punto Dios nos quiere, entonces experimentaremos el no haber sabido corresponder y, en Dios, aprenderemos a amar.

Con el amor aprenderemos a conocer a los demás y comprenderemos que existe una razón para nuestra vida. Si elegimos siempre el amor a los demás, sean cuales sean las consecuencias de esta elección, habremos empeñado nuestra vida y seremos verdaderos revolucionarios en nuestro mundo de hoy. Porque no es la justicia, ni la violencia, ni el poder, quienes transforman el mundo, sino el amor.

domingo, 1 de abril de 2012

¿Fue Jesús un revolucionario político? (controversia sobre el "zelotismo" de Jesús)



Hoy, leyendo la Pasión, negamos el "zelotismo" al cual las "teologías de la revolución" han pretendido adscribir a Jesucristo (los "zelotes" eran partidarios de defender "celosamente" la Ley, incluso por la fuerza). De hecho, san Juan —narrando la expulsión de los mercaderes del Templo— afirma que los discípulos, al ver el "celo" de Jesús, se acordaron de lo que está escrito: "El celo de tu casa me devora".

Pero Jesús ha transformado el "celo" de "servir a Dios mediante la violencia" en el "celo de la Cruz"; ha establecido el verdadero celo: el del amor que se entrega. La violencia no sirve a la humanidad, sino a la inhumanidad; la violencia en nombre de Dios no se corresponde con su modo de ser: su celo por el Reino de Dios fue completamente diferente.

—Sólo el poder puesto bajo el criterio y el juicio de Dios puede ser un poder para el bien. Jesús tiene este poder en cuanto resucitado. Es decir: este poder presupone la Cruz, presupone su muerte.

* Texto elaborado a partir de textos de Benedicto XVI (Master evangeli.net)

sábado, 31 de marzo de 2012

El Sanedrín decide dar muerte a Jesús


Hoy, Juan habla en el Evangelio de una reunión del Sanedrín para dilucidar —en un intercambio de ideas— el "caso" Jesús. Juan sitúa esta reunión antes del Domingo de Ramos, y considera que el motivo inmediato fue el movimiento popular surgido después de la resurrección de Lázaro. Sin una deliberación precedente como ésta, resulta impensable el arresto de Jesús la noche de Getsemaní.

Juan ha expresado muy claramente aquella extraña combinación entre la ejecución de la voluntad de Dios y la ceguera egoísta de Caifás: la cruz respondía a una "necesidad" divina y Caifás, con su decisión, fue en último análisis el ejecutor de la voluntad de Dios, aun cuando su motivación personal fuera impura y no respondiera a la voluntad divina, sino a sus propias miras egoístas (actitud que propició la catástrofe del año 70).

—"Jesús iba a morir (…) para reunir a los hijos de Dios que estaban dispersos": resuena aquí la "palabra clave" de la oración sacerdotal de Jesús por la unidad de los creyentes dentro de su Iglesia.

* Texto elaborado a partir de textos de Benedicto XVI (Master evangeli.net)

Evangelio del Sábado [31.03.2012]

Día litúrgico: Sábado V de Cuaresma
Texto del Evangelio (Jn 11,45-56): En aquel tiempo, muchos de los judíos que habían venido a casa de María, viendo lo que había hecho, creyeron en Él. Pero algunos de ellos fueron donde los fariseos y les contaron lo que había hecho Jesús. Entonces los sumos sacerdotes y los fariseos convocaron consejo y decían: «¿Qué hacemos? Porque este hombre realiza muchas señales. Si le dejamos que siga así, todos creerán en Él y vendrán los romanos y destruirán nuestro Lugar Santo y nuestra nación». Pero uno de ellos, Caifás, que era el Sumo Sacerdote de aquel año, les dijo: «Vosotros no sabéis nada, ni caéis en la cuenta que os conviene que muera uno solo por el pueblo y no perezca toda la nación». Esto no lo dijo por su propia cuenta, sino que, como era Sumo Sacerdote aquel año, profetizó que Jesús iba a morir por la nación —y no sólo por la nación, sino también para reunir en uno a los hijos de Dios que estaban dispersos—. Desde este día, decidieron darle muerte.

Por eso Jesús no andaba ya en público entre los judíos, sino que se retiró de allí a la región cercana al desierto, a una ciudad llamada Efraim, y allí residía con sus discípulos. Estaba cerca la Pascua de los judíos, y muchos del país habían subido a Jerusalén, antes de la Pascua para purificarse. Buscaban a Jesús y se decían unos a otros estando en el Templo: «¿Qué os parece? ¿Que no vendrá a la fiesta?». Los sumos sacerdotes y los fariseos habían dado órdenes de que, si alguno sabía dónde estaba, lo notificara para detenerle.

Comentario: Rev. D. Xavier ROMERO i Galdeano (Cervera, Lleida, España).

«Jesús iba a morir por la nación, y no sólo por la nación, sino también para reunir en uno a los hijos de Dios que estaban dispersos»

viernes, 30 de marzo de 2012

"Yo soy Hijo de Dios". Primeras reacciones en Jerusalén


Hoy, a las puertas de la Semana Santa, Juan nos sumerge en el ambiente pre-pascual. En un primer momento, la aparición de Jesús y del movimiento que se estaba formando en torno a Él había despertado escaso interés en las autoridades del Templo.

La situación cambió con el Domingo de Ramos: el homenaje mesiánico a Jesucristo durante su entrada en Jerusalén; la purificación del Templo con las palabras que interpretaban este gesto, que parecían anunciar el fin del Templo como tal y un cambio radical del culto; las intervenciones de Jesús en el Templo, en las que se podía percibir una reivindicación de plena autoridad; los milagros que hacía y la creciente afluencia del pueblo hacia Él… eran hechos que ya no se podían ignorar.

—Juan habla con más detalle de una reunión del Sanedrín —antes del Domingo de Ramos— para deliberar sobre el "caso" de Jesús (cf. 11,47-53). El motivo inmediato fue el movimiento popular surgido después de la resurrección de Lázaro. ¡Jesús, confieso que eres Dios!

* Texto elaborado a partir de textos de Benedicto XVI (Master evangeli.net)

jueves, 29 de marzo de 2012

Evangelio del Jueves [29.03.2012]

Día litúrgico: Jueves V de Cuaresma

Texto del Evangelio (Jn 8,51-59): En aquel tiempo, Jesús dijo a los judíos: «En verdad, en verdad os digo: si alguno guarda mi Palabra, no verá la muerte jamás». Le dijeron los judíos: «Ahora estamos seguros de que tienes un demonio. Abraham murió, y también los profetas; y tú dices: ‘Si alguno guarda mi Palabra, no probará la muerte jamás’. ¿Eres tú acaso más grande que nuestro padre Abraham, que murió? También los profetas murieron. ¿Por quién te tienes a ti mismo?». Jesús respondió: «Si yo me glorificara a mí mismo, mi gloria no valdría nada; es mi Padre quien me glorifica, de quien vosotros decís: ‘Él es nuestro Dios’, y sin embargo no le conocéis, yo sí que le conozco, y si dijera que no le conozco, sería un mentiroso como vosotros. Pero yo le conozco, y guardo su Palabra. Vuestro padre Abraham se regocijó pensando en ver mi día; lo vio y se alegró». Entonces los judíos le dijeron: «¿Aún no tienes cincuenta años y has visto a Abraham?». Jesús les respondió: «En verdad, en verdad os digo: antes de que Abraham existiera, Yo Soy». Entonces tomaron piedras para tirárselas; pero Jesús se ocultó y salió del Templo.

Comentario: Rev. D. Enric CASES i Martín (Barcelona, España).

«Vuestro Padre Abraham se regocijó pensando en ver mi día; lo vio y se alegró»

lunes, 26 de marzo de 2012

Jesús es el Legislador, es la Justicia en persona

Jesús y la mujer adúltera

Hoy, el evangelista Juan pone de relieve un detalle: mientras los acusadores lo interrogan con insistencia, Jesús se inclina y se pone a escribir con el dedo en el suelo. El gesto muestra a Cristo como el Legislador divino: en efecto, Dios escribió la ley con su dedo en las tablas de piedra.

Jesús es el Legislador, es la Justicia en persona. Y, ¿cuál es su sentencia? "Aquel de vosotros que esté sin pecado, que le arroje la primera piedra". Estas palabras están llenas de la fuerza de la verdad, que desarma, que derriba el muro de la hipocresía y abre las conciencias a una justicia mayor, la del amor, en la que consiste el cumplimiento pleno de todo precepto.

—Jesús, absolviendo a la mujer de su pecado, la introduce en una nueva vida, orientada al bien: Dios sólo desea para nosotros el bien y la vida; se ocupa de la salud de nuestra alma por medio de sus ministros, liberándonos del mal con el sacramento de la Reconciliación.

* Texto elaborado a partir de textos de Benedicto XVI (Master evangeli.net)

domingo, 25 de marzo de 2012

La salvación "universal", profetizada por Isaías, se manifiesta en la Cruz


En el Evangelio de Hoy, algunos peregrinos griegos llegados a Jerusalén piden "ver" a Jesús. Él responde de una manera misteriosa (algo habitual en el Evangelio de Juan): con una profecía de la Pasión, en la cual interpreta su muerte inminente como "glorificación", una glorificación que se demostrará en la gran fecundidad obtenida.

Lo que cuenta no es un encuentro inmediato y externo entre Jesucristo y los griegos. Habrá otro encuentro que irá mucho más al fondo. Sí, los griegos lo "verán": irá a ellos a través de la cruz. Irá como grano de trigo muerto y dará fruto para ellos. Ellos verán su "gloria": encontrarán en el Jesús crucificado al verdadero Dios que estaban buscando en sus mitos y en su filosofía.


—La universalidad profetizada por Isaías (cf. 56,7) se manifiesta a la luz de la Cruz: a partir de la Cruz, el único Dios se hace reconocible para los pueblos; en el Hijo conocerán al Padre y, de este modo, al único Dios que se ha revelado en la zarza ardiente.

* Texto elaborado a partir de textos de Benedicto XVI (Master evangeli.net)

sábado, 24 de marzo de 2012

¿Quiénes son los acusadores de Jesús? (la cuestión de "los judíos")


Hoy en el Evangelio percibimos una cierta "polémica" entre los "judíos" alrededor de Jesús. En el cuarto Evangelio éste no es un hecho puntual, sino que aparece como una constante en la subida de Jesús a Jerusalén. Pero, al final, ¿quiénes fueron realmente los acusadores de Jesucristo? Según Juan, son simplemente "los judíos". Pero esta expresión no indica en modo alguno el pueblo de Israel como tal, y mucho menos aún comporta un tono "racista".

Juan mismo pertenecía al pueblo israelita, como Jesús y los suyos. La comunidad cristiana primitiva estaba formada enteramente por judíos. Esta expresión tiene en Juan un significado preciso y rigurosamente delimitado: se refiere sólo a la aristocracia del templo (incluso en ella, puede haber excepciones, como Nicodemo). En Marcos, aparecen "los judíos", es decir, los círculos sacerdotales distinguidos, y también el "ochlos" (la "masa"), que estaba formada por el grupo de partidarios de Barrabás, pero no el pueblo judío propiamente dicho…

—Jesús, aquí estoy para defenderte, porque me llamas por mi nombre propio.

* Texto elaborado a partir de textos de Benedicto XVI (Master evangeli.net)

viernes, 23 de marzo de 2012

Evangelio del Viernes [23.03.2012]

Día litúrgico: Viernes IV de Cuaresma

Texto del Evangelio (Jn 7,1-2.10.14.25-30): En aquel tiempo, Jesús estaba en Galilea, y no podía andar por Judea, porque los judíos buscaban matarle. Se acercaba la fiesta judía de las Tiendas. Después que sus hermanos subieron a la fiesta, entonces Él también subió no manifiestamente, sino de incógnito.

Mediada ya la fiesta, subió Jesús al Templo y se puso a enseñar. Decían algunos de los de Jerusalén: «¿No es a ése a quien quieren matar? Mirad cómo habla con toda libertad y no le dicen nada. ¿Habrán reconocido de veras las autoridades que éste es el Cristo? Pero éste sabemos de dónde es, mientras que, cuando venga el Cristo, nadie sabrá de dónde es». Gritó, pues, Jesús, enseñando en el Templo y diciendo: «Me conocéis a mí y sabéis de dónde soy. Pero yo no he venido por mi cuenta; sino que me envió el que es veraz; pero vosotros no le conocéis. Yo le conozco, porque vengo de Él y Él es el que me ha enviado». Querían, pues, detenerle, pero nadie le echó mano, porque todavía no había llegado su hora.

Comentario: Rev. D. Josep VALL i Mundó (Barcelona, España).

«Nadie le echó mano, porque todavía no había llegado su hora»