viernes, 30 de marzo de 2012

"Yo soy Hijo de Dios". Primeras reacciones en Jerusalén


Hoy, a las puertas de la Semana Santa, Juan nos sumerge en el ambiente pre-pascual. En un primer momento, la aparición de Jesús y del movimiento que se estaba formando en torno a Él había despertado escaso interés en las autoridades del Templo.

La situación cambió con el Domingo de Ramos: el homenaje mesiánico a Jesucristo durante su entrada en Jerusalén; la purificación del Templo con las palabras que interpretaban este gesto, que parecían anunciar el fin del Templo como tal y un cambio radical del culto; las intervenciones de Jesús en el Templo, en las que se podía percibir una reivindicación de plena autoridad; los milagros que hacía y la creciente afluencia del pueblo hacia Él… eran hechos que ya no se podían ignorar.

—Juan habla con más detalle de una reunión del Sanedrín —antes del Domingo de Ramos— para deliberar sobre el "caso" de Jesús (cf. 11,47-53). El motivo inmediato fue el movimiento popular surgido después de la resurrección de Lázaro. ¡Jesús, confieso que eres Dios!

* Texto elaborado a partir de textos de Benedicto XVI (Master evangeli.net)

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