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viernes, 11 de septiembre de 2015

La "ceguera" del relativismo

Hoy resulta muy actual la descripción que hizo san Pablo acerca de la "minoría de edad en la fe": un ser llevados a la deriva y vivir zarandeados por cualquier viento de doctrina. ¡Cuántos "vientos" hemos conocido en estas últimas décadas! Del marxismo al liberalismo, hasta el libertinismo; del colectivismo al individualismo; del ateísmo a un vago misticismo religioso... Es la peor de las cegueras, porque uno no sabe hacia dónde va ni a dónde ir.

Tener una fe clara es etiquetado con frecuencia como fundamentalismo, mientras que el relativismo —la "ceguera" del pensar según "lo que se lleva"— parece ser la única actitud que está de moda. Se va constituyendo como una dictadura del relativismo que no reconoce nada como definitivo y que sólo deja como última medida el propio yo y sus ganas.

—La amistad contigo, Jesús, es nuestra "medida": la medida del verdadero humanismo. Tu amistad nos da el criterio para discernir entre lo verdadero y lo falso, entre el engaño y la verdad…

Comentario: REDACCIÓN evangeli.net (elaborado a partir de textos de Benedicto XVI) (Città del Vaticano, Vaticano).

miércoles, 21 de enero de 2015

La primacía de Dios en el "Reino". Error del marxismo

Hoy asistimos al comienzo del ministerio público de Jesucristo: explicaba el Reino de Dios con parábolas, eligió a los apóstoles y realizó curaciones milagrosas. Estos "signos" no eran la redención misma, sino que indicaban la llegada del Reino y su baricentro: Dios.

Podría pensarse que el primer criterio para identificar al redentor sería el "pan" (bienestar…) para acabar con el "hambre". ¿Puede llamarse "redentor" alguien que no responde a este criterio? El marxismo ha hecho precisamente de este ideal el centro de su promesa de salvación: creía poder transformar las piedras en pan, pero ha dado piedras en vez de pan…

—Está en juego la primacía de Dios. Se trata de reconocerla como una realidad sin la cual ninguna otra cosa puede ser buena. No se puede gobernar la historia con meras estructuras materiales, prescindiendo de Dios. Si el corazón del hombre no es bueno, ninguna otra cosa puede llegar a ser buena. Y la bondad de corazón sólo puede venir de Aquel que es la Bondad misma: Dios.

Comentario: REDACCIÓN evangeli.net (elaborado a partir de textos de Benedicto XVI) (Città del Vaticano, Vaticano).

viernes, 17 de octubre de 2014

Materialismo ateo (sobre el marxismo)

Hoy sigue vigente la problemática que el "marxismo" dejó tras de sí: la disolución de las certezas primordiales del hombre sobre Dios, sobre sí mismo y sobre el universo. En definitiva, la disolución de la conciencia de los valores morales intangibles. Y ése es el "enemigo" al que debemos temer, porque mata el alma.

La auténtica catástrofe que el marxismo nos ha dejado no es de naturaleza económica; sino el "des-encaminamiento" de las almas, la destrucción de la conciencia moral. Un problema esencial de nuestra hora es que nunca se discuta el naufragio económico —y por eso los antiguos comunistas se han vuelto liberales en economía, sin dudarlo— y en cambio la problemática moral y religiosa, que es de lo que se trataba en realidad, es ignorada casi por completo.

—Los sistemas comunistas han naufragado por su falso dogmatismo económico. Pero, Señor, no permitas que olvidemos tan fácilmente que el materialismo ateo ha sucumbido aún más profundamente por el desprecio de los derechos humanos, ignorándote a Ti.