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miércoles, 14 de octubre de 2015

Justicia y paz

Hoy, en polémica con los fariseos, Jesucristo sitúa como ejes de la convivencia social la justicia y el amor de Dios, anteponiéndolos a puntos de vista particulares. Paz y Derecho, paz y justicia están inseparablemente unidos. Donde se pisotea el Derecho la injusticia toma el poder y la paz queda amenazada.

Un criterio profundo de la política deben ser los valores morales, no creados por nosotros, sino reconocidos e iguales para todos los hombres. Sin ellos el Derecho puede ser usado criminalmente con fines partidistas. Destacan dos factores diluyentes de la justicia. Primero, el "cinismo de la ideología", que ofusca las conciencias justificando cualquier medio para alcanzar los objetivos partidistas. Segundo, el "cinismo de los negocios" (la explotación sin escrúpulos de las reservas naturales), donde también lo útil ocupa el lugar del bien y el poder desplaza al Derecho.

—Señor, el cristianismo no nos aleja de la razón, sino que la ilumina: para la paz, haz que la fe serene la razón, frecuentemente deformada por la tiranía ideológica.

Comentario: REDACCIÓN evangeli.net (elaborado a partir de textos de Benedicto XVI) (Città del Vaticano, Vaticano).

viernes, 17 de octubre de 2014

Materialismo ateo (sobre el marxismo)

Hoy sigue vigente la problemática que el "marxismo" dejó tras de sí: la disolución de las certezas primordiales del hombre sobre Dios, sobre sí mismo y sobre el universo. En definitiva, la disolución de la conciencia de los valores morales intangibles. Y ése es el "enemigo" al que debemos temer, porque mata el alma.

La auténtica catástrofe que el marxismo nos ha dejado no es de naturaleza económica; sino el "des-encaminamiento" de las almas, la destrucción de la conciencia moral. Un problema esencial de nuestra hora es que nunca se discuta el naufragio económico —y por eso los antiguos comunistas se han vuelto liberales en economía, sin dudarlo— y en cambio la problemática moral y religiosa, que es de lo que se trataba en realidad, es ignorada casi por completo.

—Los sistemas comunistas han naufragado por su falso dogmatismo económico. Pero, Señor, no permitas que olvidemos tan fácilmente que el materialismo ateo ha sucumbido aún más profundamente por el desprecio de los derechos humanos, ignorándote a Ti.