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domingo, 8 de noviembre de 2015

La pobreza requiere pureza de intención y generosidad. La conciencia, "epicentro" de la moral

Hoy, en contraste evidente con los maestros de la ley, el Evangelio nos presenta el gesto sencillo, insignificante, de una mujer viuda que suscitó la admiración de Jesús. El valor del donativo era casi nulo, pero la decisión de aquella mujer era admirable, heroica: dio todo lo que tenía para vivir.

En este gesto, Dios y los demás pasaban delante de ella y de sus propias necesidades. Ella permanecía totalmente en las manos de la Providencia. Jesús valoró el olvido de sí misma, y el deseo de glorificar a Dios y de socorrer a los pobres, como el donativo más importante de todos los que se habían hecho —quizá ostentosamente— en el mismo lugar.

—La opción fundamental y salvífica tiene lugar en el núcleo de la propia conciencia, cuando decidimos abrirnos a Dios y vivir a disposición del prójimo; el valor de la elección no viene dado por la cualidad o cantidad de la obra hecha, sino por la pureza de la intención y la generosidad del amor.

Comentario: Rev. D. Enric PRAT i Jordana (Sort, Lleida, España).

sábado, 17 de octubre de 2015

Ofuscación de la conciencia moral

Hoy Jesucristo nos previene de la ofuscación de la conciencia moral. El perdón de Dios llega tan lejos como su Amor, pero… si negáramos su existencia y renegáramos de su Amor (eso es la "blasfemia contra el Espíritu Santo"), entonces, ¿podríamos pedirle perdón?; ¿podría Dios perdonar sin que se le pida perdón? ¡Dios no puede imponer su perdón! El amor incluye una disponibilidad inagotable al perdón, pero el perdón presupone el reconocimiento del pecado como pecado.

Los Padres de la Iglesia consideraron la "insensibilidad" (incapacidad de arrepentirse) como la verdadera enfermedad del mundo pagano. Si hoy existe un problema de descomposición moral en la sociedad, deriva de la ausencia de Dios en nuestra vida. No reconocer la culpa, no me salva, porque la ofuscación de la conciencia, la incapacidad de reconocer en mí el mal en cuanto tal, es culpa mía. Si Dios no existe, entonces tenemos que refugiarnos en mentiras tales como la "ilusión de inocencia".

—Jesús, el encuentro contigo me transforma haciéndome capaz de escuchar el Bien mismo.

Comentario: REDACCIÓN evangeli.net (elaborado a partir de textos de Benedicto XVI) (Città del Vaticano, Vaticano).

sábado, 6 de junio de 2015

La pobreza requiere pureza de intención y generosidad. La conciencia, "epicentro" de la moral


Hoy, en contraste evidente con los maestros de la ley, el Evangelio nos presenta el gesto sencillo, insignificante, de una mujer viuda que suscitó la admiración de Jesús. El valor del donativo era casi nulo, pero la decisión de aquella mujer era admirable, heroica: dio todo lo que tenía para vivir.

En este gesto, Dios y los demás pasaban delante de ella y de sus propias necesidades. Ella permanecía totalmente en las manos de la Providencia. Jesús valoró el olvido de sí misma, y el deseo de glorificar a Dios y de socorrer a los pobres, como el donativo más importante de todos los que se habían hecho —quizá ostentosamente— en el mismo lugar.

—La opción fundamental y salvífica tiene lugar en el núcleo de la propia conciencia, cuando decidimos abrirnos a Dios y vivir a disposición del prójimo; el valor de la elección no viene dado por la cualidad o cantidad de la obra hecha, sino por la pureza de la intención y la generosidad del amor.

Comentario: Rev. D. Enric PRAT i Jordana (Sort, Lleida, España).

Evangelio del Sábado [06.06.2015]

Día litúrgico: Sábado IX del tiempo ordinario


Texto del Evangelio (Mc 12,38-44): En aquel tiempo, dijo Jesús a las gentes en su predicación: «Guardaos de los escribas, que gustan pasear con amplio ropaje, ser saludados en las plazas, ocupar los primeros asientos en las sinagogas y los primeros puestos en los banquetes; y que devoran la hacienda de las viudas so capa de largas oraciones. Esos tendrán una sentencia más rigurosa».

Jesús se sentó frente al arca del Tesoro y miraba cómo echaba la gente monedas en el arca del Tesoro: muchos ricos echaban mucho. Llegó también una viuda pobre y echó dos moneditas, o sea, una cuarta parte del as. Entonces, llamando a sus discípulos, les dijo: «Os digo de verdad que esta viuda pobre ha echado más que todos los que echan en el arca del Tesoro. Pues todos han echado de lo que les sobraba, ésta, en cambio, ha echado de lo que necesitaba, todo cuanto poseía, todo lo que tenía para vivir».

Comentario: Rev. D. Enric PRAT i Jordana (Sort, Lleida, España).

Llegó también una viuda pobre y echó dos moneditas

viernes, 17 de octubre de 2014

Materialismo ateo (sobre el marxismo)

Hoy sigue vigente la problemática que el "marxismo" dejó tras de sí: la disolución de las certezas primordiales del hombre sobre Dios, sobre sí mismo y sobre el universo. En definitiva, la disolución de la conciencia de los valores morales intangibles. Y ése es el "enemigo" al que debemos temer, porque mata el alma.

La auténtica catástrofe que el marxismo nos ha dejado no es de naturaleza económica; sino el "des-encaminamiento" de las almas, la destrucción de la conciencia moral. Un problema esencial de nuestra hora es que nunca se discuta el naufragio económico —y por eso los antiguos comunistas se han vuelto liberales en economía, sin dudarlo— y en cambio la problemática moral y religiosa, que es de lo que se trataba en realidad, es ignorada casi por completo.

—Los sistemas comunistas han naufragado por su falso dogmatismo económico. Pero, Señor, no permitas que olvidemos tan fácilmente que el materialismo ateo ha sucumbido aún más profundamente por el desprecio de los derechos humanos, ignorándote a Ti.