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viernes, 22 de mayo de 2015

Caridad: amar a Dios en los hermanos

http://somos.vicencianos.org/
Hoy es notable en este fragmento del Evangelio de san Juan la reiteración del verbo "decir": hasta diez veces, y su contraste con la única vez en la que Jesús corona sus palabras mediante el imperativo: ¡Sígueme! Pero más notable todavía es la relación entre los verbos "amar" y "apacentar".

El criterio de juicio que valora el grado de amor de Pedro a Jesús es el nivel de amor del Apóstol a las ovejas del Señor: ¡si me amas apaciéntalas! El amor se encarna en los hechos; una vez más la vertical que asciende hasta el corazón de Dios hunde sus raíces en la tierra horizontal del amor al prójimo.

—Señor, nos damos cuenta de que Tú has escondido tu presencia más íntima en los hermanos más necesitados. ¡Así de alto es tu profundo amor! ¡Danos el gozo de experimentarte en ellos haciéndonos partícipes de tu entrañable solidaridad!

Comentario: + Rev. D. Antoni ORIOL i Tataret (Vic, Barcelona, España).

miércoles, 3 de septiembre de 2014

Evangelio del Miércoles [03.09.2014]

Día litúrgico: Miércoles XXII del tiempo ordinario


Texto del Evangelio (Lc 4,38-44): En aquel tiempo, saliendo de la sinagoga, Jesús entró en la casa de Simón. La suegra de Simón estaba con mucha fiebre, y le rogaron por ella. Inclinándose sobre ella, conminó a la fiebre, y la fiebre la dejó; ella, levantándose al punto, se puso a servirles. A la puesta del sol, todos cuantos tenían enfermos de diversas dolencias se los llevaban; y, poniendo Él las manos sobre cada uno de ellos, los curaba. Salían también demonios de muchos, gritando y diciendo: «Tú eres el Hijo de Dios». Pero Él, conminaba y no les permitía hablar, porque sabían que él era el Cristo.

Al hacerse de día, salió y se fue a un lugar solitario. La gente le andaba buscando y, llegando donde Él, trataban de retenerle para que no les dejara. Pero Él les dijo: «También a otras ciudades tengo que anunciar la Buena Nueva del Reino de Dios, porque a esto he sido enviado». E iba predicando por las sinagogas de Judea.

Comentario: Rev. D. Antoni CAROL i Hostench (Sant Cugat del Vallès, Barcelona, España).

Poniendo Él las manos sobre cada uno de ellos, los curaba. Salían también demonios de muchos, gritando