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jueves, 18 de febrero de 2016

"Oración vocal" (personal / comunitaria) y "oración continua"

Hoy consideramos dos expresiones de la oración. Por un lado, la presencia de Dios, este estar interiormente y continuamente con Dios de manera silenciosa, que, por otro lado, necesita un sustento: la oración vocal, que se expresa con palabras, imágenes y pensamientos.

Esta oración vocal debe brotar, sobre todo, de nuestro corazón, de nuestras penas, esperanzas, alegrías, sufrimientos; de la vergüenza por el pecado, así como de la gratitud por el bien, siendo así una oración totalmente personal. Pero necesitamos también el apoyo de esas plegarias en las que ha tomado forma el encuentro con Dios de toda la Iglesia (sin estas ayudas, nuestra plegaria personal y nuestra imagen de Dios se hacen subjetivas y terminan por reflejar más a nosotros que al Dios vivo).

—En las fórmulas de oración que han surgido primero de la fe de Israel y después de la fe de los que oran como miembros de la Iglesia, aprendemos a conocer a Dios y a conocernos a nosotros mismos: son una escuela de oración.

Comentario: REDACCIÓN evangeli.net (elaborado a partir de textos de Benedicto XVI) (Città del Vaticano, Vaticano).

domingo, 19 de mayo de 2013

El Espíritu de Dios esta en este lugar



Canta: Jessica Landaverde

Edición vídeo: Ministerio Jesús Vive

Un himno que muestra la obra poderosa del Espíritu de Dios en nosotros.

miércoles, 7 de marzo de 2012

Sabemos que el Señor está presente y escucha


07-03-2012 Radio Vaticana

Catequesis y saludos de Benedicto XVI en español

Queridos hermanos y hermanas:

Deseo hablar hoy sobre la dinámica de la Palabra y el silencio, que marca toda la oración de Jesús, y concierne también a nuestra vida de plegaria en dos direcciones.

La primera es la disposición para acoger la Palabra de Dios.

Es necesario favorecer el silencio interior y exterior para que dicha Palabra pueda ser escuchada. Con frecuencia, los Evangelios nos presentan al Señor que se retira solo a un lugar apartado para orar.

El silencio tiene la capacidad de abrir en la profundidad de nuestro ser un espacio interior, para que Dios habite, para que permanezca su mensaje, y nuestro amor por Él penetre la mente, el corazón, y aliente toda la existencia.

En segundo lugar, en nuestra oración nos encontramos ante el silencio de Dios, en el que puede advertirse un sentido de abandono o la sensación de que Él no nos escucha, ni responde. Pero este silencio, como le sucede a Jesús, no es señal de ausencia. El cristiano sabe que el Señor está presente y escucha, aun en la oscuridad del dolor, del rechazo y de la soledad. Jesús nos asegura que Dios conoce nuestras necesidades; nos conoce en lo más íntimo y nos ama. Y esto debe ser suficiente.

Saludo a los fieles de lengua española, en particular a los peregrinos de la Diócesis de Ciudad Obregón, así como a los provenientes de España y Latinoamérica. Invito a todos a aprender de Cristo el modo que tiene de dirigirse a Dios, para comprender mejor su voluntad y así llevarla a la práctica. Muchas gracias.

jueves, 1 de marzo de 2012

"Oración vocal" (personal / comunitaria) y "oración continua"

Hoy consideramos dos expresiones de la oración. Por un lado, la presencia de Dios, este estar interiormente y continuamente con Dios de manera silenciosa, que, por otro lado, necesita un sustento: la oración vocal, que se expresa con palabras, imágenes y pensamientos.

Esta oración vocal debe brotar, sobre todo, de nuestro corazón, de nuestras penas, esperanzas, alegrías, sufrimientos; de la vergüenza por el pecado, así como de la gratitud por el bien, siendo así una oración totalmente personal. Pero necesitamos también el apoyo de esas plegarias en las que ha tomado forma el encuentro con Dios de toda la Iglesia (sin estas ayudas, nuestra plegaria personal y nuestra imagen de Dios se hacen subjetivas y terminan por reflejar más a nosotros que al Dios vivo).

—En las fórmulas de oración que han surgido primero de la fe de Israel y después de la fe de los que oran como miembros de la Iglesia, aprendemos a conocer a Dios y a conocernos a nosotros mismos: son una escuela de oración.

* Texto elaborado a partir de textos de Benedicto XVI (Master evangeli.net)