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jueves, 10 de octubre de 2013

Evangelio del Jueves [10.10.2013]

Día litúrgico: Jueves XXVII del tiempo ordinario


Texto del Evangelio (Lc 11,5-13): En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Si uno de vosotros tiene un amigo y, acudiendo a él a medianoche, le dice: ‘Amigo, préstame tres panes, porque ha llegado de viaje a mi casa un amigo mío y no tengo qué ofrecerle’, y aquél, desde dentro, le responde: ‘No me molestes; la puerta ya está cerrada, y mis hijos y yo estamos acostados; no puedo levantarme a dártelos’, os aseguro, que si no se levanta a dárselos por ser su amigo, al menos se levantará por su importunidad, y le dará cuanto necesite.

»Yo os digo: Pedid y se os dará; buscad y hallaréis; llamad y se os abrirá. Porque todo el que pide, recibe; el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá. ¿Qué padre hay entre vosotros que, si su hijo le pide un pez, en lugar de un pez le da una culebra; o, si pide un huevo, le da un escorpión? Si, pues, vosotros, siendo malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¡cuánto más el Padre del cielo dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan!».

Comentario: Fray Josep Mª MASSANA i Mola OFM (Barcelona, España).

El Padre del cielo dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan

miércoles, 11 de julio de 2012

Oración a San Benito de Nursia


Para pedir su protección

Santísimo confesor del Señor;
Padre y jefe de los monjes,
interceded por nuestra santidad,
por nuestra salud del alma, cuerpo y mente.

Destierra de nuestra vida,
de nuestra casa,
las asechanzas del maligno espíritu.
Líbranos de funestas herejías,
de malas lenguas y hechicerías.

Pídele al Señor,
remedie nuestras necesidades
espirituales y corporales.
Pídele también por el progreso de la santa Iglesia Católica;
y porque mi alma no muera en pecado mortal,
para que así confiado en Tu poderosa intercesión,
pueda algún día en el cielo,
cantar las eternas alabanzas.

Amén.

Jesús, María y José os amo, salvad vidas, naciones y almas.

Rezar tres Padrenuestros, Avemarías y Glorias.

viernes, 13 de abril de 2012

Cristo permanece con nosotros


La pesca milagrosa


Hoy, Jesús resucitado sale al encuentro de sus amigos, los reúne y conforta con su presencia. Juan, que amaba mucho al Señor, intuye con más facilidad que es Él. Pero todos presienten que están ante la presencia de Cristo, pues han visto cómo —fiándose de su palabra— su trabajo ha obtenido un resultado extraordinario.

Igual que en los primeros tiempos del cristianismo, Jesucristo no nos deja solos. Se hace presente en medio de nosotros de manera especial cuando celebramos la santa misa, escuchando su Palabra que nos reconforta y también llenando de amor nuestro corazón con su cálida presencia recibida en una Comunión hecha con fe, devoción y limpieza de corazón. Sin Jesús la vida pierde su color y alegría; con Él todo es distinto.

—Señor, te pido que abras los ojos de mi fe para que sepa reconocer tu presencia en mi vida. Que sepa vivir a fondo el gran regalo de la Eucaristía.

Comentario: Rev. D. Joan Ant. MATEO i García (La Fuliola, Lleida, España).

jueves, 5 de abril de 2012

Oración a San Vicente Ferrer


Oración

¡Amantísimo Padre y Protector mío,
San Vicente Ferrer!
Alcánzame una fe viva y sincera
para valorar debidamente las cosas divinas,
rectitud y pureza de costumbres
como la que tú predicabas,
y caridad ardiente para amar a Dios
y al prójimo.

Tú, que nunca dejaste sin consuelo
a los que confían en ti,
no me olvides en mis tribulaciones.

Dame la salud del alma
y la salud del cuerpo.
Remedia todos mis males.

Y dame la perseverancia en el bien
para que pueda acompañarte
en la gloria por toda la eternidad.

Amén.

Tres Padrenuestros, a San Vicente Ferrer, pidiendo por las necesidades de todos sus devotos.

lunes, 27 de junio de 2011

Oración al acostarse


Ábreme tu corazón, Oh Jesús, pues él es el lugar de mi descanso; en él quiero morar toda mi vida y dar el último suspiro. ¡Ojalá que en él pudiese ofrecerte continuamente el mío! Haz, o amable Salvador, que mi corazón se una tan estrechamente al tuyo, que yo pueda decir, como la esposa de los Cantares: “Yo duermo, mas mi corazón vela…” ¡Oh Jesús! Vela sobre mí mientras duermo. Uno el reposo que voy a tomar al santo descanso que tú tomaste en este mundo; quiero tomarlo con los mismos fines que tú, Oh Jesús, y para mayor gloria de tu Eterno Padre, a fin de que permaneciendo siempre unido a ti, esté siempre ocupado de Dios.

En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu.

domingo, 26 de junio de 2011

Breve mes de Junio


Recopilado por: José Gálvez Krüger.

¡Oh Dios todopoderoso y eterno! Mira al Corazón de tu Santísimo Hijo y las alabanzas y satisfacciones que te tributa en nombre de los pecadores, y a éstos concédeles el perdón en nombre del mismo Jesucristo, tu Hijo y Salvador nuestro. Amén.

Para obtener las gracias que hemos pedido, saludaremos al Corazón de Jesús con las siguientes invocaciones:

1) ¡Oh Corazón de Jesús!, coronado por la Santa Cruz! Me pesa de los pecados que he cometido contra ti con mi soberbia y desobediencia a tu Santa Ley.

Padrenuestro...

2) ¡Oh Corazón de Jesús!, ceñido de corona de punzantes espinas! Me pesa de los pecados que contra ti he cometido con mis sensualidades, y poca mortificación.

Padrenuestro...

3) ¡Oh Corazón de Jesús!, rasgado por el hierro de la lanza! Me pesa de los pecados que he cometido contra ti con mi apego y afición a los bienes de la tierra.

Padrenuestro...

Al Divino Corazón de Jesús, venid y adorémosle.
Al bondadoso Corazón de Jesús, venid y amémosle.
Al ultrajado Corazón de Jesús, venid y desagraviémosle.

Oración final: ¡Oh Dios omnipotente!, te pedimos que mires el inmenso amor del Corazón de tu amado Hijo Jesús, para que te dignes aceptar cuanto hacemos para tu mayor honra y gloria y en satisfacción de nuestros pecados. Te lo pedimos por los méritos infinitos de tu Hijo, que contigo vive y reina en unión del Espíritu Santo. Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

domingo, 19 de junio de 2011

Devoción: La Santísima Trinidad


Lo original de esta fiesta, es honrar específicamente a Dios, sin tener como motivo un acontecimiento salvífico, ni la memoria de un santo.

La devoción a la Santísima Trinidad se inició en el siglo X, y a partir de esta época se fue difundiendo también su fiesta litúrgica, entrando en el calendario romano en 1331. Si bien desde el comienzo del cristianismo la oración litúrgica se ha dirigido al Padre, por mediación del Hijo y en el Espíritu Santo, y el mismo Jesús habló de Dios como una comunión de amor y manifestó el misterio de las tres divinas personas, lo original de esta fiesta es honrar específicamente a Dios sin tener como motivo un acontecimiento salvífico, ni la memoria de un santo. Tal como dice la oración colecta, se trata de "profesar la fe verdadera, conocer la gloria de la eterna Trinidad y adorar su unidad todopoderosa".

A lo largo de tres ciclos de lecturas, las primeras (del AT) nos hablan de la revelación del Dios único de Israel; los Evangelios proclaman las palabras de Jesús en las que se refiere al Padre, se manifiesta a sí mismo como el Hijo igual a Él y anuncia el envío del Espíritu Santo.

Por último, las lecturas apostólicas recogen la experiencia profunda de la filiación divina adoptiva, por la que los cristianos pueden conocer el amor del Padre, la gracia que manifiesta y comunica el Dios y hombre Jesucristo, y la comunión del Espíritu Santo, vínculo de unidad en la intimidad de Dios y en la comunidad eclesial. La antigua ley hispánica, en los siglos V al VII, enseñó magníficamente la fe trinitaria, sobre todo en los Concilios de Toledo, y de su liturgia procede el prefacio propio de esta solemnidad. Es consolador saber que nuestro Dios es "uno solo, pero no solitario" (Concilio VI de Toledo, año 638), amor puro que sólo busca darse de forma creadora y llevarnos a participar de su unidad vital eterna.

Fuente: Catholic.net

martes, 14 de junio de 2011

Difusión a la devoción del SCJ


La difusión de la devoción al Sagrado Corazón de Jesús se debe a santa Margarita de Alacoque a quien Jesús se le apareció con estas palabras: "Mira este corazón mío, que a pesar de consumirse en amor abrasador por los hombres, no recibe de los cristianos otra cosa que sacrilegio, desprecio, indiferencia e ingratitud, aún en el mismo sacramento de mi amor. Pero lo que traspasa mi Corazón más desgarradamente es que estos insultos los recibo de personas consagradas especialmente a mi servicio."

He aquí las promesas que hizo Jesús a Santa Margarita, y por medio de ella a todos los devotos de su Sagrado Corazón:

1. Les daré todas las gracias necesarias a su estado.
2. Pondré paz en sus familias.
3. Les consolaré en sus penas.
4. Seré su refugio seguro durante la vida, y, sobre todo, en la hora de la muerte.
5. Derramaré abundantes bendiciones sobre todas sus empresas.
6. Bendeciré las casas en que la imagen de mi Corazón sea expuesta y venerada.
7. Los pecadores hallarán en mi Corazón la fuente, el Océano infinito de la misericordia.
8. Las almas tibias se volverán fervorosas.
9. Las almas fervorosas se elevarán a gran perfección.
10. Daré a los sacerdotes el talento de mover los corazones más empedernidos.
11. Las personas que propaguen esta devoción tendrán su nombre escrito en mi Corazón, y jamás será borrado de El.
12. Les prometo en el exceso de mi misericordia, que mi amor todopoderoso concederá a todos aquellos que comulgaren por nueve primeros viernes consecutivos, la gracia de la perseverancia final; no morirán sin mi gracia, ni sin la recepción de los santos sacramentos. Mi Corazón será su seguro refugio en aquel momento supremo.

Las condiciones para ganar esta gracia son tres:
1. Recibir la Sagrada Comunión durante nueve primeros viernes de mes de forma consecutiva y sin ninguna interrupción.
2. Tener la intención de honrar al Sagrado Corazón de Jesús y de alcanzar la perseverancia final.
3. Ofrecer cada Sagrada Comunión como un acto de expiación por las ofensas cometidas contra el Santísimo Sacramento.


Oración para después
de cada una de las comuniones
de los nueve primeros viernes

Jesús mío dulcísimo, que en vuestra infinita y dulcísima misericordia prometisteis la gracia de la perseverancia final a los que comulgaren en honra de vuestro Sagrado Corazón nueve primeros viernes de mes seguidos: acordaos de esta promesa y a mi, indigno siervo vuestro que acabo de recibiros sacramentado con este fin e intención, concededme que muera detestando todos mis pecados, creyendo en vos con fe viva, esperando en vuestra inefable misericordia y amando la bondad de vuestro amantísimo y amabilísimo Corazón. Amén.

Jaculatoria: Amado sea en todas partes el Sagrado Corazón de Jesús.