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lunes, 18 de enero de 2016

La Nueva Alianza mediada por Jesucristo lleva a la Antigua a su plenitud

Hoy, Jesucristo —a propósito de la "intencionada" pregunta sobre el ayuno— se presenta como el "esposo" de las nupcias prometidas de Dios con su pueblo, desvelando así progresivamente su condición de Mesías y de su existir dentro del misterio de Dios. En Jesús, de manera insospechada, Dios y el hombre se hacen uno, celebran las "bodas", las cuales, sin embargo, pasan por la cruz, por el momento en que el novio "será arrebatado".

Además, la respuesta del Señor clarifica la relación entre Antigua y Nueva Alianza: el espíritu nuevo no será un remiendo añadido a lo viejo, sino el perfeccionamiento al que ya apuntaban las enseñanzas del Antiguo Testamento. No se niega ni se margina la Ley, sino que se lleva a cumplimiento su intrínseca expectativa. El "nuevo Moisés" será el mediador de una Alianza superior a la que Moisés podía traer del Sinaí…

Jesús: tu amor que se entrega en la Cruz es el vino nuevo y selecto reservado para el banquete nupcial de Dios con los hombres.

Comentario: REDACCIÓN evangeli.net (elaborado a partir de textos de Benedicto XVI) (Città del Vaticano, Vaticano).

martes, 15 de diciembre de 2015

Jesús, el "nuevo Moisés"

Hoy, Jesús alude al Bautista: él —último profeta del Antiguo Testamento— señaló a Cristo; y Éste señala al Padre. Efectivamente, "a Dios nadie lo ha visto jamás; el Hijo único, que está en el seno del Padre, es quien lo ha dado a conocer". En Jesús se cumple la promesa del nuevo profeta. En Él se ha hecho plenamente realidad lo que en Moisés era sólo imperfecto: Él vive ante el rostro de Dios no sólo como amigo, sino como Hijo.

Sólo partiendo de esta afirmación se puede entender verdaderamente la figura de Jesucristo, tal como se nos muestra en el Nuevo Testamento. En ella se fundamenta todo lo que se nos dice sobre las palabras, las obras, los sufrimientos y la gloria de Jesús. Si se prescinde de este auténtico "baricentro", no se percibe lo específico de la figura del Señor.

—Tu oración, Jesús, es la conversación del Hijo con el Padre, en la que está implicada tu alma humana (conciencia y la voluntad): también quiero implicarme yo.

Comentario: REDACCIÓN evangeli.net (elaborado a partir de textos de Benedicto XVI) (Città del Vaticano, Vaticano).

lunes, 19 de enero de 2015

La Nueva Alianza mediada por Jesucristo lleva a la Antigua a su plenitud


Hoy, Jesucristo —a propósito de la "intencionada" pregunta sobre el ayuno se presenta como el "esposo" de las nupcias prometidas de Dios con su pueblo, desvelando así progresivamente su condición de Mesías y de su existir dentro del misterio de Dios. En Jesús, de manera insospechada, Dios y el hombre se hacen uno, celebran las "bodas", las cuales, sin embargo, pasan por la cruz, por el momento en que el novio "será arrebatado".

Además, la respuesta del Señor clarifica la relación entre Antigua y Nueva Alianza: el espíritu nuevo no será un remiendo añadido a lo viejo, sino el perfeccionamiento al que ya apuntaban las enseñanzas del Antiguo Testamento. No se niega ni se margina la Ley, sino que se lleva a cumplimiento su intrínseca expectativa. El "nuevo Moisés" será el mediador de una Alianza superior a la que Moisés podía traer del Sinaí…

—Jesús: tu amor que se entrega en la Cruz es el vino nuevo y selecto reservado para el banquete nupcial de Dios con los hombres.

Comentario: REDACCIÓN www.evangeli.net (elaborado a partir de textos de Benedicto XVI) (Città del Vaticano, Vaticano).

martes, 16 de diciembre de 2014

Jesús, el "nuevo Moisés"

Hoy, Jesús alude al Bautista: él —último profeta del Antiguo Testamento— señaló a Cristo; y Éste señala al Padre. Efectivamente, "a Dios nadie lo ha visto jamás; el Hijo único, que está en el seno del Padre, es quien lo ha dado a conocer". En Jesús se cumple la promesa del nuevo profeta. En Él se ha hecho plenamente realidad lo que en Moisés era sólo imperfecto: Él vive ante el rostro de Dios no sólo como amigo, sino como Hijo.

Sólo partiendo de esta afirmación se puede entender verdaderamente la figura de Jesucristo, tal como se nos muestra en el Nuevo Testamento. En ella se fundamenta todo lo que se nos dice sobre las palabras, las obras, los sufrimientos y la gloria de Jesús. Si se prescinde de este auténtico "baricentro", no se percibe lo específico de la figura del Señor.

—Tu oración, Jesús, es la conversación del Hijo con el Padre, en la que está implicada tu alma humana (conciencia y la voluntad): también quiero implicarme yo.

Comentario: REDACCIÓN evangeli.net (elaborado a partir de textos de Benedicto XVI) (Città del Vaticano, Vaticano).