Estimados hermanos en el Sacerdocio, religiosos(as),
agentes pastorales de nuestra Prelatura de Caravelí:
En ocasión de la Misa Crismal quiero compartir con Ustedes
ésta reflexión con la que pretendo de corazón animarles en su misión sacerdotal
al servicio de todos nuestros feligreses a nosotros confiados y cuya
responsabilidad es encaminarles a la santidad y a la salvación de sus almas.
Los sacerdotes se reúnen con el Obispo para la celebración
de esta Misa, en la que renueva las promesas sacerdotales y se bendicen los aceites u óleos sacros que, van a usarse
durante el presente año.
Jesús se atribuye las palabras del profeta Isaías: “El Espíritu del Señor está sobre mí, porque
el Señor me ha ungido” (Is.61, 1).
Estas palabras se refieren a la misión mesiánica de Jesús, caracterizada por la
efusión del Espíritu sobre el Mesías, confirmadas por el mismo Jesús: “Hoy
se cumple esta Escritura que acabáis de oír”, dando a entender claramente
que Él es el “Ungido”, a quien el
Padre ha enviado para atraer a los hombres a la verdadera liberación de sus
pecados y anunciar la Buena Nueva a los pobres y a los afligidos. Él es el “Ungido”, el Mesías, el Cristós, que ha
venido para proclamar el tiempo de gracia y de
misericordia.
Cada sacerdote puede decir también, en virtud de la unción
recibida el día de la ordenación sacerdotal, las palabras de Isaías: “El
Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido”.
