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miércoles, 1 de octubre de 2014

La hora de Jesús (la llamada)


Hoy, en esta escena vemos que la existencia humana no es indiferenciada (sin sentido), sino que tiene "relieve": Dios llama al hombre y su llamada es "peculiar". La respuesta a esta llamada tiene preferencia y reclama la totalidad de nuestro ser. No basta con entregar una parte de uno mismo…

Para el cristiano significa que existe la "hora de Jesucristo", el instante que no puede aplazarse, porque no se puede calcular y decir: "Sí quiero, por supuesto, pero ahora…". Porque así se podría dejar escapar el instante de "mi" vida y perder —precisamente por culpa de estas cautelas— lo auténtico de "mi" propia vida, que ya nunca se puede recuperar. Hay la hora de "la llamada", que exige una decisión instantánea, ¡la decisión más importante! Tienen preferencia la razón de Jesús y su llamada: ¡llegan primero!

—Pido a mi Madre Santa María que sepa —como Ella— responder bien y a tiempo, posponiendo lo "razonable" ante este "más grande" que es Él. Sólo así llegaré verdaderamente hasta su cercanía.

jueves, 27 de febrero de 2014

Evangelio del Jueves [27.02.2014]

Día litúrgico: Jueves VII del tiempo ordinario


Texto del Evangelio (Mc 9,41-50): En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Todo aquel que os dé de beber un vaso de agua por el hecho de que sois de Cristo, os aseguro que no perderá su recompensa. Y al que escandalice a uno de estos pequeños que creen, mejor le es que le pongan al cuello una de esas piedras de molino que mueven los asnos y que le echen al mar. Y si tu mano te es ocasión de pecado, córtatela. Más vale que entres manco en la Vida que, con las dos manos, ir a la gehenna, al fuego que no se apaga. Y si tu pie te es ocasión de pecado, córtatelo. Más vale que entres cojo en la Vida que, con los dos pies, ser arrojado a la gehenna. Y si tu ojo te es ocasión de pecado, sácatelo. Más vale que entres con un solo ojo en el Reino de Dios que, con los dos ojos, ser arrojado a la gehenna, donde su gusano no muere y el fuego no se apaga; pues todos han de ser salados con fuego. Buena es la sal; mas si la sal se vuelve insípida, ¿con qué la sazonaréis? Tened sal en vosotros y tened paz unos con otros».

Comentario: Rev. D. Xavier PARÉS i Saltor (La Seu d'Urgell, Lleida, España).

Todo aquel que os dé de beber un vaso de agua por el hecho de que sois de Cristo, os aseguro que no perderá su recompensa