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lunes, 3 de noviembre de 2014

El "principio de gratuidad" en la actividad económica


Hoy se ha de reconocer que el desarrollo económico está siendo aquejado por desviaciones y problemas dramáticos. La crisis actual nos pone improrrogablemente ante decisiones que afectan cada vez más al destino mismo del hombre, el cual, por lo demás, no puede prescindir de su naturaleza.

El ser humano está hecho para el don. Tanto en el orden de las ideas como de los comportamientos, no sólo no se pueden olvidar los principios tradicionales de la ética social (transparencia, honestidad, responsabilidad…), sino que el "principio de gratuidad" y la "lógica del don", como expresiones de fraternidad, pueden y deben tener espacio en la actividad económica ordinaria. Esto es una exigencia del hombre en el momento actual, pero también de la razón económica misma.

—En la época de la globalización, la actividad económica no puede prescindir de la gratuidad, que fomenta y extiende la solidaridad y la responsabilidad por la justicia y el bien común. Se trata, en definitiva, de una forma concreta y profunda de "democracia económica".

viernes, 20 de enero de 2012

La salida de la crisis = Solidaridad entre naciones

20-01-2012 L’Osservatore Romano

La situación económico-financiera que estamos viviendo es histórica: nuestros nietos la estudiarán en los libros de historia, y no sólo de historia económica. Nos encontramos ante un nuevo orden económico mundial provocado por la caída de los nacimientos en Occidente, por la globalización acelerada que ha desplazado demasiadas producciones a Asia, dividiendo el mundo entre países consumidores y no productores, y países productores pero todavía no consumidores. El nuevo escenario actual se debe en sustancia al crecimiento consumista a costa de la deuda, insostenible, en el mundo occidental.

Viendo las reacciones recientes de muchos países, parece que, en estas condiciones, "hacer Europa" para resolver la crisis, es un proyecto incluso limitado. Sería necesario, por tanto, reflexionar si no vale la pena "hacer Occidente", en una unión de Estados Unidos y Europa para superar las dificultades actuales.