Día litúrgico: Domingo XXIII (C) del tiempo ordinario
Texto del Evangelio (Lc 14,25-33): En aquel tiempo,
mucha gente acompañaba a Jesús; él se volvió y les dijo: «Si alguno se viene
conmigo y no pospone a su padre y a su madre, y a su mujer y a sus hijos, y a
sus hermanos y a sus hermanas, e incluso a sí mismo, no puede ser discípulo
mío. Quien no lleve su cruz detrás de mí no puede ser discípulo mío.
»Así, ¿quién de vosotros, si quiere construir una torre,
no se sienta primero a calcular los gastos, a ver si tiene para terminarla? No
sea que, si echa los cimientos y no puede acabarla, se pongan a burlarse de él
los que miran, diciendo: "Este hombre empezó a construir y no ha sido
capaz de acabar. ¿O qué rey, si va a dar la batalla a otro rey, no se sienta
primero a deliberar si con diez mil hombres podrá salir al paso del que le
ataca con veinte mil? Y si no, cuando el otro está todavía lejos, envía legados
para pedir condiciones de paz. Lo mismo vosotros: el que no renuncia a todos
sus bienes no puede ser discípulo mío.»
Comentario: Rev. D. Joaquim MESEGUER García (Sant
Quirze del Vallès, Barcelona, España).
«Cualquiera de vosotros que no renuncie a todos sus
bienes, no puede ser discípulo mío»