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domingo, 7 de febrero de 2016

La llamada divina


Hoy, la liturgia nos presenta el tema de la llamada divina. Invitados por Jesús a echar las redes, a pesar de una noche infructuosa, Simón Pedro y los demás discípulos, fiándose de su palabra, obtienen una pesca sobreabundante. Ante tal prodigio, Simón Pedro no se echa al cuello de Jesús para expresar la alegría de aquella pesca inesperada, sino que se arroja a sus pies.

Jesús, entonces, le asegura: "No temas. Desde ahora serás pescador de hombres" (cf. Lc 5,10); y él, dejándolo todo, lo sigue. Vemos cómo el encuentro auténtico con Dios lleva al hombre a reconocer su pobreza e insuficiencia, sus limitaciones y su pecado. Pero, a pesar de esta fragilidad, el Señor, rico en misericordia y en perdón, transforma la vida del hombre y lo llama a seguirlo.

—Dios no mira lo que es importante para el hombre (las apariencias); el Señor mira el corazón, y a los hombres pobres y débiles, pero con fe en Él, los vuelve apóstoles y heraldos intrépidos de la salvación.

Comentario: REDACCIÓN evangeli.net (elaborado a partir de textos de Benedicto XVI) (Città del Vaticano, Vaticano).

domingo, 3 de enero de 2016

El Prólogo de Juan ("¿De dónde eres?"). La fe en Jesús nos hace nacer de Dios

Hoy, el evangelista Juan, que tantas veces evoca la pregunta sobre el origen de Jesús, no antepone en su Evangelio una genealogía. Pero en su "Prólogo" presenta de manera explícita y grandiosa la respuesta a la pregunta sobre el "de dónde" de Jesucristo: "En el principio ya existía la Palabra, y la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios".

Al mismo tiempo, Juan ha ampliado esa respuesta, haciendo de ella una definición de la existencia cristiana: "A cuantos la recibieron [la Palabra], les da poder para ser hijos de Dios, si creen en su nombre". Es decir, aquellos que creen en el nombre de Cristo reciben por ello un nuevo origen.

—Igual que, al final, las genealogías se interrumpen —porque Jesús no fue generado por José, sino que nació realmente de la Virgen María por obra del Espíritu Santo—, esto mismo vale también para nosotros: nuestra verdadera "genealogía" es la fe en Jesús, que nos da una nueva proveniencia, nos hace nacer "de Dios".

Comentario: REDACCIÓN evangeli.net (elaborado a partir de textos de Benedicto XVI) (Città del Vaticano, Vaticano).