domingo, 11 de septiembre de 2011

“Día Nacional de la Familia”


Este domingo 11 de setiembre, se celebrará en el Perú el Día Nacional de la Familia, en el marco de la Semana Nacional de la Familia. Esta celebración fue señalada según Decreto ley 23465 del Gobierno Peruano en 1982. Por ese motivo, la Comisión Episcopal de Familia invita a toda la sociedad a que, juntos, recemos una oración por la familia, recogiendo el pedido del Santo Padre, Benedicto XVI, de rezar por todas las familias del mundo.

La familia y la vida son dos realidades que van estrechamente unidas, inseparables la una de la otra: son el hombre y la mujer, unidos por el amor y con el vínculo indisoluble del matrimonio quienes dan vida a un nuevo ser para amarlo, cuidarlo, formarlo. En el “Día de la Familia”, se invita a los padres y a los hijos, a reforzar sus lazos familiares y se sientan comprometidos a sacar adelante la sociedad de la cual forman parte. Monseñor José Antonio Eguren, Arzobispo de Piura y Presidente de la Comisión Episcopal de Familia subraya que “es en el seno de la familia donde el patrimonio de la patria llega a nosotros, despertándose en nuestro interior el respeto, la veneración y el amor por nuestra nación”.

La familia “escuela del más profundo humanismo” necesita la presencia de un padre y una madre para la educación de los hijos, para transmitirles valores humanos y cristianos, para formarlos y ayudarlos a crecer en la fe, el amor y la libertad.

Como parte del Día Nacional de la Familia, la Comisión Episcopal de Familia ha preparado una oración para ser rezada y reflexionada en el seno familiar:

Oración por la familia
Padre de nuestro Señor Jesucristo, y Padre nuestro,
te adoramos,
Fuente de toda comunión;
protege a nuestras familias con tu bendición
para que sean lugar de comunión entre los esposos
y de vida plena donada recíprocamente entre padres e hijos.

Te contemplamos
Artífice de toda perfección y de toda belleza;
concede a toda familia un trabajo justo y digno,
para que podamos tener el sustento necesario
y disfrutar el privilegio de ser tus colaboradores
en la edificación del mundo.

Te glorificamos,
Motivo de la alegría y de la fiesta;
abre también a nuestras familias
los caminos de la dicha y el descanso
para gustar desde ahora aquél gozo perfecto
que nos has donado en Cristo resucitado.

Así nuestros días, laboriosos y fraternos,
serán una ventana abierta hacia tu misterio de amor y de luz
que Cristo tu Hijo nos ha revelado
y el Espíritu Vivificante nos ha anticipado.
Y viviremos alegres de ser tu familia,
en camino hacia Ti, Dios Bendito por los siglos.
Amén.

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