miércoles, 29 de abril de 2015

Las reliquias de San Juan Pablo II, Papa presentes en Caravelí

“Madre, eh ahí a tu hijo”... “Ahí tienes a tu Madre”.
Mons. Juan Carlos Vera Plasencia MSC y P. Lino de La Cruz García, pidieron al P. Víctor Livori, Director de las Obras Misionales Pontificias en el Perú, para que visitaran a nuestra Prelatura las reliquias de San Juan Pablo II, con ocasión de la Semana Pastoral y la Apertura del Año de la Vida Consagrada. Petición que fue acogida con benevolencia, lo cual generó gran expectativa y alegría entre los sacerdotes, religiosos, religiosas, seminaristas y toda la población de Caravelí.


Tal es así que llegado el viernes 17 a las 10:00 am., inició la procesión presidida por nuestro Pastor en el Seminario Menor de Caravelí llevando la reliquia de nuestro amado Papa peregrino, por las calles de la ciudad Caravelí. Algunos feligreses derramaban lágrimas de regocijo, otros movidos por la emoción improvisaron significativos altares en las esquinas de las calles para venerar a dicha reliquia.


Esta procesión con las reliquias de san Juan Pablo II, Papa culminó en la Iglesia Catedral, donde fue recibido por la Patrona de la ciudad, la Virgen del Buen Paso, cuya imagen fue bendecida por el Papa Juan Pablo II en su visita a la ciudad de Arequipa, el año 1988, como recordó nuestro Obispo.

Mons. Juan Carlos, parafraseando las palabras de Jesús en la cruz, dijo refiriéndose a la Virgen del Buen Paso: “Madre, eh ahí a tu hijo”. Y luego refiriéndose al Papa mariano: “Ahí tienes a tu Madre”. Al finalizar, el Obispo agradeció a Dios por la oportunidad de tener entre nosotros a esta valiosa reliquia. También resaltó el fervor religioso que demostró la población caravileña con su participación y devoción a un Santo de nuestra Iglesia universal.

Oración a San Juan Pablo II

¡Oh San Juan Pablo,
desde la ventana del Cielo dónanos tu bendición!

Bendice a la Iglesia, que tú has amado, servido, y guiado,
animándola a caminar con coraje por los senderos del mundo para llevar a Jesús a todos y a todos a Jesús.

Bendice a los jóvenes, que han sido tu gran pasión.
Concédeles volver a soñar, volver a mirar hacia lo alto para encontrar la luz, que ilumina los caminos de la vida en la tierra.

Bendice las familias,
¡bendice cada familia!

Tú advertiste el asalto de Satanás contra esta preciosa e indispensable chispita de
Cielo, que Dios encendió sobre la tierra.

San Juan Pablo, con tu oración protege las familias y cada vida que brota en la familia.

Ruega por el mundo entero, todavía marcado por tensiones, guerras e injusticias. Tú te opusiste a la guerra invocando el diálogo y sembrando el amor: ruega por nosotros, para que seamos incansables sembradores de paz.

¡Oh! San Juan Pablo, desde la ventana del Cielo, donde te vemos junto a María, haz descender sobre todos nosotros la bendición de Dios.

   Amén.

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