El
COVID 19 ha causado muerte y miedo. Muchos han perdido su trabajo o tienen
dificultades económicas, muchos han perdido algún familiar o lo tienen enfermo.
Algunos están todavía o nuevamente en cuarentena, nuestra vida ha cambiado
mucho en los últimos meses.
Estamos
igual que los amigos de Jesús después de su muerte: tristes y preocupados. Pero
después todo cambió: Jesús se les aparece, ya no está muerto, ha resucitado.
Nuestra fe nos da una esperanza para el Perú: en la peor crisis siempre hay una
luz. EL Perú también va a resucitar. No solo por el actuar del gobierno y sus
instituciones, sino por la fe, la esperanza y la solidaridad de su gente, de la
sociedad civil, de las organizaciones populares: las comunidades campesinas,
los barrios, los comités COVID, las ollas comunes, las iglesias, tu y yo.




