miércoles, 10 de octubre de 2012

Evangelio del Miércoles [10.10.2012]


Día litúrgico: Miércoles XXVII del tiempo ordinario

Texto del Evangelio (Lc 11,1-4): Sucedió que, estando Jesús orando en cierto lugar, cuando terminó, le dijo uno de sus discípulos: «Señor, enséñanos a orar, como enseñó Juan a sus discípulos». Él les dijo: «Cuando oréis, decid: Padre, santificado sea tu Nombre, venga tu Reino, danos cada día nuestro pan cotidiano, y perdónanos nuestros pecados porque también nosotros perdonamos a todo el que nos debe, y no nos dejes caer en tentación».

Comentario: Fr. Austin Chukwuemeka IHEKWEME (Ikenanzizi, Nigeria).

Señor, enséñanos a orar, como enseñó Juan a sus discípulos

¿Qué es el sacramento de la Confirmación?



El sacramento de la Confirmación perfecciona la gracia bautismal, y nos da la fortaleza de Dios para ser firmes en la fe y en el amor a Dios y al prójimo.

Nos da también audacia para cumplir el derecho y el deber, que tenemos por el bautismo, de ser apóstoles de Jesús, para difundir la fe y el Evangelio, personalmente o asociados, mediante la palabra y el buen ejemplo.

El sacramento de la Confirmación es uno de los tres sacramentos de iniciación cristiana. La misma palabra, Confirmación que significa afirmar o consolidar, nos dice mucho.

martes, 9 de octubre de 2012

El sacramento de la Confirmación (IX y final)



1315 "Al enterarse los Apóstoles que estaban en Jerusalén de que Samaría había aceptado la Palabra de Dios, les enviaron a Pedro y a Juan. Estos bajaron y oraron por ellos para que recibieran el Espíritu Santo; pues todavía no había descendido sobre ninguno de ellos; únicamente habían sido bautizados en el nombre del Señor Jesús. Entonces les imponían las manos y recibían el Espíritu Santo" (Hch 8,14-17).

1316 La Confirmación perfecciona la gracia bautismal; es el sacramento que da el Espíritu Santo para enraizarnos más profundamente en la filiación divina, incorporarnos más firmemente a Cristo, hacer más sólido nuestro vínculo con la Iglesia, asociarnos todavía más a su misión y ayudarnos a dar testimonio de la fe cristiana por la palabra acompañada de las obras.

1317 La Confirmación, como el Bautismo, imprime en el alma del cristiano un signo espiritual o carácter indeleble; por eso este sacramento sólo se puede recibir una vez en la vida.

1318 En Oriente, este sacramento es administrado inmediatamente después del Bautismo y es seguido de la participación en la Eucaristía, tradición que pone de relieve la unidad de los tres sacramentos de la iniciación cristiana. En la Iglesia latina se administra este sacramento cuando se ha alcanzado el uso de razón, y su celebración se reserva ordinariamente al obispo, significando así que este sacramento robustece el vínculo eclesial.

1319 El candidato a la Confirmación que ya ha alcanzado el uso de razón debe profesar la fe, estar en estado de gracia, tener la intención de recibir el sacramento y estar preparado para asumir su papel de discípulo y de testigo de Cristo, en la comunidad eclesial y en los asuntos temporales.

1320 El rito esencial de la Confirmación es la unción con el Santo Crisma en la frente del bautizado (y en Oriente, también en los otros órganos de los sentidos), con la imposición de la mano del ministro y las palabras: Accipe signaculum doni Spiritus Sancti ("Recibe por esta señal el don del Espíritu Santo"), en el rito romano; Signaculum doni Spiritus Sancti ("Sello del don del Espíritu Santo"), en el rito bizantino.

1321 Cuando la Confirmación se celebra separadamente del Bautismo, su conexión con el Bautismo se expresa entre otras cosas por la renovación de los compromisos bautismales. La celebración de la Confirmación dentro de la Eucaristía contribuye a subrayar la unidad de los sacramentos de la iniciación cristiana.

lunes, 8 de octubre de 2012

Ganadores del premio de Periodismo: “Cardenal Juan Landázuri Ricketts” 2012


Esta semana, se conoció a los ganadores del Premio Nacional de Periodismo “Cardenal Juan Landázuri Ricketts” 2012, que organizó la Comisión Episcopal Iglesia en Diálogo con la Sociedad, de la Conferencia Episcopal Peruana, y que tuvo participantes a nivel profesional y universitario, en las categorías de prensa, radio, televisión e Internet. Con este reconocimiento se busca premiar a los periodistas que a través de su trabajo resalten los valores y la dignidad humana.


Sínodo de los Obispos: XIII Asamblea General Ordinaria

Misa de apertura del Sínodo.

07-10-2012 Radio Vaticana

Homilía del Santo Padre la mañana de este domingo, durante la solemne apertura de la XIII Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos:

Venerables hermanos,
queridos hermanos y hermanas.

Con esta solemne concelebración inauguramos la XIII Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos, que tiene como tema: La nueva evangelización para la transmisión de la fe cristiana. Esta temática responde a una orientación programática para la vida de la Iglesia, la de todos sus miembros, las familias, las comunidades, la de sus instituciones. Dicha perspectiva se refuerza por la coincidencia con el comienzo del Año de la fe, que tendrá lugar el próximo jueves 11 de octubre, en el 50 aniversario de la apertura del Concilio Ecuménico Vaticano II. Doy mi cordial bienvenida, llena de reconocimiento, a los que habéis venido a formar parte de esta Asamblea sinodal, en particular al Secretario general del Sínodo de los Obispos y a sus colaboradores. Hago extensivo mi saludo a los delegados fraternos de otras Iglesias y Comunidades Eclesiales, y a todos los presentes, invitándolos a acompañar con la oración cotidiana los trabajos que desarrollaremos en las próximas tres semanas.

El sacramento de la Confirmación (VIII)



1312 El ministro originario de la Confirmación es el obispo (LG 26).
En Oriente es ordinariamente el presbítero que bautiza quien da también inmediatamente la Confirmación en una sola celebración. Sin embargo, lo hace con el santo crisma consagrado por el patriarca o el obispo, lo cual expresa la unidad apostólica de la Iglesia cuyos vínculos son reforzados por el sacramento de la Confirmación. En la Iglesia latina se aplica la misma disciplina en los bautismos de adultos y cuando es admitido a la plena comunión con la Iglesia un bautizado de otra comunidad cristiana que no ha recibido válidamente el sacramento de la Confirmación (cf CIC can 883,2).

1313 En el rito latino, el ministro ordinario de la Conformación es el obispo (CIC can. 882). Aunque el obispo puede, en caso de necesidad, conceder a presbíteros la facultad de administrar el sacramento de la Confirmación (CIC can. 884,2), conviene que lo confiera él mismo, sin olvidar que por esta razón la celebración de la Confirmación fue temporalmente separada del Bautismo. Los obispos son los sucesores de los Apóstoles y han recibido la plenitud del sacramento del orden. Por esta razón, la administración de este sacramento por ellos mismos pone de relieve que la Confirmación tiene como efecto unir a los que la reciben más estrechamente a la Iglesia, a sus orígenes apostólicos y a su misión de dar testimonio de Cristo.

1314 Si un cristiano está en peligro de muerte, cualquier presbítero puede darle la Confirmación (cf CIC can. 883,3). En efecto, la Iglesia quiere que ninguno de sus hijos, incluso en la más tierna edad, salga de este mundo sin haber sido perfeccionado por el Espíritu Santo con el don de la plenitud de Cristo.

domingo, 7 de octubre de 2012

Nítida distinción del Papa entre nueva evangelización, misiones y evangelización ordinaria


«La Iglesia existe para evangelizar» y «los santos son los protagonistas de la evangelización».

Festividad del Santo Rosario, apertura de la XIIIª Asamblea General Ordinaria del Sínodo de Obispos, proclamación de San Juan de Ávila y Santa Hildegarda de Binguen como doctores de la Iglesia, vísperas del arranque de un intenso Año de la Fe...

Verdaderamente este domingo era un día grande para Benedicto XVI, y ha correspondido a esa expectación con una homilía donde, como elemento principal, ha distinguido para que no haya dudas las tres formas de evangelizar de una Iglesia que "existe para evangelizar" con un "dinamismo espiritual y pastoral" del que surgen "dos ramas específicas": "Por una parte, la missio ad gentes, esto es el anuncio del Evangelio a aquellos que aun no conocen a Jesucristo y su mensaje de salvación; y, por otra parte, la nueva evangelización, orientada principalmente a las personas que, aun estando bautizadas, se han alejado de la Iglesia, y viven sin tener en cuenta la praxis cristiana".

Sin olvidar, por supuesto "la actividad ordinaria de evangelización en nuestras comunidades cristianas", pues "los tres aspectos de la única realidad de evangelización se completan y fecundan mutuamente".

San Juan de Ávila: gran predicador, patrón de sacerdotes españoles y doctor de la Iglesia




Formador de sacerdotes: el espíritu de Trento

San Juan de Ávila colaboró en la aplicación del Concilio de Trento en España; al escucharle predicar, San Juan de Dios se convirtió al catolicismo; y es el patrón de los sacerdotes españoles.

Hildegarda de Bingen: La polifacética santa del siglo XII, nueva Doctora de la Iglesia




Visionaria e influyente

Hildegarda de Bingen fue un gigante en su tiempo. Esta monja alemana cultivó prácticamente todas las artes: era música, escritora, herborista, lingüista y tuvo visiones místicas.

“Estas visiones, no eran visiones materiales. Eran experiencias que ella tenía en el interior de su alma", explica Alfredo Simón, del Pontificio Ateneo San Anselmo, la universidad de los benedictinos en Roma.

Maestro de Nueva Evangelización



07-10-2012 L’Osservatore Romano

«San Juan de Ávila, un Doctor para la nueva evangelización» hemos titulado una Instrucción de la XCIX Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Española, del 26 de abril de 2012; y la reiterada expresión del Santo Maestro: «Sepan todos que nuestro Dios es amor», encabezaba el Mensaje que, poco antes, dirigimos también a todo el pueblo de Dios. Evangelización y centralidad del amor del Padre manifestado en Cristo Jesús; dos claves esenciales para acercarnos a la persona y a la enseñanza de este «predicador evangélico», tal como lo definía su principal discípulo y primer biógrafo fray Luis de Granada.

Este doctorado, a las puertas del Año de la Fe y en el inicio mismo de la Asamblea ordinaria del Sínodo de los Obispos sobre La nueva evangelización para la transmisión de la fe, nos pone ante los ojos a la figura culta y humilde, relevante y discreta del Santo Maestro Juan de Ávila (1499 ó 1500-1569,) que dedicó su vida a la oración y al estudio, a predicar a pequeños y mayores, clérigos y laicos que todos estamos llamados a la santidad; a poner la Palabra de Dios al alcance de sabios e ignorantes, y a dejarnos una porción de tratados de espiritualidad, sermones, pláticas y cartas en ese delicioso castellano «de oro» que armoniza el buen decir con la solidez, la gracia y la densidad de su contenido.