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martes, 15 de diciembre de 2015

Evangelio del Martes [15.12.2015]

Día litúrgico: Martes III de Adviento


Texto del Evangelio (Mt 21,28-32): En aquel tiempo, Jesús dijo a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo: «¿Qué os parece? Un hombre tenía dos hijos. Llegándose al primero, le dijo: ‘Hijo, vete hoy a trabajar en la viña’. Y él respondió: ‘No quiero’, pero después se arrepintió y fue. Llegándose al segundo, le dijo lo mismo. Y él respondió: ‘Voy, Señor’, y no fue. ¿Cuál de los dos hizo la voluntad del padre?». «El primero», le dicen. Díceles Jesús: «En verdad os digo que los publicanos y las rameras llegan antes que vosotros al Reino de Dios. Porque vino Juan a vosotros por camino de justicia, y no creísteis en él, mientras que los publicanos y las rameras creyeron en él. Y vosotros, ni viéndolo, os arrepentisteis después, para creer en él».

Comentario: Rev. D. Llucià POU i Sabater (Granada, España).

«‘No quiero’, pero después se arrepintió y fue»

domingo, 14 de agosto de 2011

Festividad de San Maximiliano María Kolbe


"Tenemos que ganar el mundo entero y cada alma, ahora y en el futuro hasta el final de los tiempos, para la Inmaculada
y a través de ella, para el Corazón Eucarístico de Jesús".


Se puede y se debe ser santo

He aquí un diálogo del padre Kolbe con los jóvenes:

- ¡Quiero que sean santos y grandes santos!

- Padre, ¿no le parece pedir demasiado?

- ¡No! La santidad no es un lujo, sino un deber y un compromiso de familia. Dios lo quiere: "¡Sed santos, porque yo soy santo!", Todo hijo ha de imitar a su madre. Nuestra madre es la Inmaculada, la santa. Por eso debemos ser santos.

- Pero ser santo ¿no es algo engorroso?

- No, muchachos, es lo más sencillo y fácil. ¿Tienen una tiza? Pues bien, aquí sobre el pizarrón voy a escribir la fórmula de la santidad. ¡Cómo es de simple!

Escribe: v = V = S

- Es apenas una ecuación. La v minúscula es nuestra voluntad. La V mayúscula es la voluntad de Dios. Cuando estas voluntades chocan, es el dolor, el sufrimiento. Cuando estas dos voluntades se identifican, cuando nuestra voluntad se identifica con la de Dios, es la santidad, es la paz del corazón. ¡Que sencillo es! ¿Verdad? (En Winowsca p.153).

"La vida es breve, Hemos de emplear todo nuestro tiempo... Se vive una sola vez. Es necesario ser santos, no a medias, sino totalmente, para gloria de la Inmaculada y la máxima gloria de Dios" (En Ricciardi p.306).

Hizo una modificación de la consigna de San Ignacio enseñando que "No sólo ad maiorem Dei gloriam, sino ad maximam Dei gloriam" (No solo para gloria de Dios, sino para la máxima gloria de Dios).

"¡Todo esto se aprende de rodillas! (En Winowka p. 154).

Lee su apasionante biografía completa (Corazones.org)