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viernes, 17 de julio de 2015

La misericordia perfecciona a la justicia

Jesús perdona a la mujer adúltera
Hoy el Señor corrige la casuística meticulosa de los rabinos, que hacía insoportable la ley del descanso sabático. "Tus discípulos hacen lo que no es lícito hacer en sábado", dijeron convencidos: ¡eso es lo increíble!

Ningún motivo excusa de ayudar a los demás. La caridad verdadera respeta las exigencias de la justicia, evitando la arbitrariedad o el capricho, pero impide el rigorismo, que mata al espíritu de la ley de Dios, que es una invitación continua a amar, a darse a los demás. Dios, rico en misericordia, nos quiere misericordiosos. ¡Y qué lejos está Dios cuando el corazón se endurece como una piedra! Jesucristo acusó a los fariseos de condenar a los inocentes. ¡Grave acusación! Interesémonos de verdad por las cosas de los demás y juzguemos con cariño, con simpatía, como quien juzga a un amigo o a un hermano.

—Pido a la Virgen que me haga misericordioso, que sepa perdonar y ser benévolo.

Comentario: Rev. D. Josep RIBOT i Margarit (Tarragona, España).

Evangelio del Viernes [17.07.2015]

Día litúrgico: Viernes XV del tiempo ordinario


Texto del Evangelio (Mt 12,1-8): En aquel tiempo, Jesús cruzaba por los sembrados un sábado. Y sus discípulos sintieron hambre y se pusieron a arrancar espigas y a comerlas. Al verlo los fariseos, le dijeron: «Mira, tus discípulos hacen lo que no es lícito hacer en sábado». Pero Él les dijo: «¿No habéis leído lo que hizo David cuando sintió hambre él y los que le acompañaban, cómo entró en la Casa de Dios y comieron los panes de la Presencia, que no le era lícito comer a él, ni a sus compañeros, sino sólo a los sacerdotes? ¿Tampoco habéis leído en la Ley que en día de sábado los sacerdotes, en el Templo, quebrantan el sábado sin incurrir en culpa? Pues yo os digo que hay aquí algo mayor que el Templo. Si hubieseis comprendido lo que significa aquello de: ‘Misericordia quiero y no sacrificio’, no condenaríais a los que no tienen culpa. Porque el Hijo del hombre es señor del sábado».

Comentario: Rev. D. Josep RIBOT i Margarit (Tarragona, España).

«Misericordia quiero y no sacrificio»