Obispo.
Norberto nació en Xanten (Alemania) de la noble familia,
de los Gennep, hacia el 1080. Como era costumbre para todo segundo hijo de la
nobleza, a Norberto le correspondía seguir la carrera militar o eclesiástica.
Prefirió el segundo camino, no por vocación, sino por simple oportunidad. En
efecto, siendo diácono pudo gozar de los muchos privilegios al lado del gran
elector de Colonia y del emperador Enrique V, que lo propuso para una
importante sede episcopal. Pero Dios tenía otros planes. Durante un paseo a
caballo por el bosque, lo sorprendió un violento huracán que lo derribó del
caballo y, como Saulo en el camino de Damasco, dijo: “Señor, ¿qué quieres que
haga?”.