Abad y Obispo.
Son bastante confusas las noticias que tenemos sobre este
santo muy venerado en las tierras de Rioja y Navarra.
Se le conoce como abad del monasterio de san Cosme y san
Damián, en Roma.
El papa Juan XVIII
lo hace obispo de Ostia y luego lo eleva al cardenalato, pasando a ser
Bibliotecario Apostólico, puesto que mantuvo durante cuatro papados. Participa
en el gobierno de la Iglesia, tomando parte en asuntos arduos y complicados de
política exterior al tiempo que procura no descuidar el ministerio pastoral.
Parece ser que vino a España en la primera mitad del siglo
XI, como Legado papal ante las Cortes de Burgos y Pamplona. Muy probablemente
tuvo que ver su envío desde Roma con las cuestiones relativas a la organización
eclesiástica de España en una coyuntura en la que se hacía muy necesaria la
determinación de los límites de las diócesis que era origen y fuente de
numerosos conflictos y no sólo por interferencias de jurisdicción episcopal,
sino también por la pertenencia a distintos soberanos. Ello conllevaba
negociaciones con los reyes y con los obispos interesados, y para esa labor
hacía falta un hombre con tacto político y gran sentido eclesial.
