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domingo, 13 de diciembre de 2015

Juan fue el último testigo de Cristo antes de su venida


Hoy, la liturgia de este domingo, llamado "Gaudete", nos invita a la alegría, a una vigilancia no triste, sino gozosa. "Gaudete in Domino semper" —escribe san Pablo—. "Alegraos siempre en el Señor" (Fl 4,4).

Hoy, además, la Palabra de Dios nos presenta al Santo Precursor de Jesucristo: san Juan Bautista. Dios Padre dispuso preparar la venida, es decir, el Adviento, de su Hijo en nuestra carne, nacido de María Virgen, de muchos modos y de muchas maneras (Carta a los Hebreos 1,1): los patriarcas, los profetas y los reyes prepararon la venida de Jesús... Pero san Juan Bautista, como dice la liturgia (Prefacio de su fiesta), lo pudo señalar con el dedo, y le cupo —¡misteriosamente!— hacer el Bautismo del Señor. Juan fue el último testigo antes de la venida. Y lo fue con su vida, con su muerte y con su palabra.

—Oigamos hoy su palabra, que nos exhorta a compartir lo que tenemos y a respetar la justicia y la dignidad de todos.

Comentario: Cardenal Jorge MEJÍA Archivista y Bibliotecario de la S.R.I. (Città del Vaticano, Vaticano).

Evangelio del Domingo [13.12.2015]

Día litúrgico: Domingo III (C) de Adviento


Texto del Evangelio (Lc 3,10-18): En aquel tiempo, la gente preguntaba a Juan: «Pues ¿qué debemos hacer?». Y él les respondía: «El que tenga dos túnicas, que las reparta con el que no tiene; el que tenga para comer, que haga lo mismo». Vinieron también publicanos a bautizarse, y le dijeron: «Maestro, ¿qué debemos hacer?». Él les dijo: «No exijáis más de lo que os está fijado». Preguntáronle también unos soldados: «Y nosotros, ¿qué debemos hacer?». Él les dijo: «No hagáis extorsión a nadie, no hagáis denuncias falsas, y contentaos con vuestra soldada».

Como el pueblo estaba a la espera, andaban todos pensando en sus corazones acerca de Juan, si no sería él el Cristo; respondió Juan a todos, diciendo: «Yo os bautizo con agua; pero viene el que es más fuerte que yo, y no soy digno de desatarle la correa de sus sandalias. El os bautizará en Espíritu Santo y fuego. En su mano tiene el bieldo para limpiar su era y recoger el trigo en su granero; pero la paja la quemará con fuego que no se apaga». Y, con otras muchas exhortaciones, anunciaba al pueblo la Buena Nueva.

Comentario: Cardenal Jorge MEJÍA Archivista y Bibliotecario de la S.R.I. (Città del Vaticano, Vaticano).

«Viene el que es más fuerte que yo»