02-09-2013 Radio Vaticana
(RV).- (Escuchar audio) Donde está Dios no hay odio,
envidia y celos, y no existen aquellas habladurías que matan a los hermanos: lo
dijo el Papa Francisco la mañana del lunes en Santa Marta, donde ha vuelto a
celebrar la Misa con diversos grupos luego de la pausa veraniega.
El encuentro de Jesús con sus conterráneos, los habitantes
de Nazaret, como lo cuenta el Evangelio de San Lucas propuesto por la liturgia
del día, estuvo al centro de la homilía del Papa. Los nazarenos admiran a Jesús
–observó el Pontífice– pero esperan de él algo asombroso: “querían un milagro,
querían lo espectacular” para creer en él. De esta manera Jesús dice que no
tienen fe y “ellos se enfurecieron y, levantándose, lo empujaron fuera de la
ciudad, hasta un lugar escarpado de la colina sobre la que se levantaba la
ciudad, con intención de matarlo”:
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