Sacerdote y Mártir.
Futuna es una pequeña “expresión geográfica”, una de las
Islas Fiji, señalada en los mapas con un punto entre el ecuador y el trópico de
Capricornio en el inmenso océano Pacífico. Hoy es una posesión francesa, meta
de turistas amantes de lo exótico. Los habitantes son católicos y viven una
vida pacífica. Pero hace 140 años, precisamente el 12 de noviembre de 1837,
cuando desembarcó allí el misionero marista Pedro Chanel, junto con un
compañero laico, la isla estaba dividida por dos tribus continuamente en
guerra.
Sólo la valentía y la caridad de un hombre de Dios podían
escoger esta meta con todos los riesgos que conllevaba. En efecto, Pedro Chanel
concluyó aquí su aventura de evangelizador, asesinado a golpes de garrote y
hacha el 28 de abril de 1841 por el yerno del jefe de la tribu Musumusu,
enfurecido porque entre los convertidos al cristianismo se encontraban algunos
miembros de su familia.

