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lunes, 17 de agosto de 2015

El hombre es el origen y el destino de la actividad económica

Hoy, viendo la "parálisis" de este joven rico —incapaz de responder a la llamada del amor— nos planteamos el sentido de la actividad económica y su finalidad. Los bienes materiales son "bienes", pero no tienen razón de fin, sino de medios: el auténtico desarrollo humano debe ser "integral"; debe promover a todos los hombres y a todo el hombre.

El desarrollo necesita ser ante todo auténtico e integral: el primer capital que se ha de salvaguardar y valorar es el hombre mismo, la persona en su integridad, pues el hombre es el autor, el centro y el fin de toda la vida económico-social. Las crisis económicas suelen tener una raíz moral, lo cual nos obliga a revisar nuestro camino: nuestro mundo necesita una profunda renovación cultural y el redescubrimiento de valores de fondo.

—El "subdesarrollo moral" —caracterizado por una visión restringida y corta de la persona y su destino— entorpece el desarrollo auténtico: los costes humanos son siempre también costes económicos, y las disfunciones económicas comportan igualmente costes humanos.

Comentario: REDACCIÓN evangeli.net (elaborado a partir de textos de Benedicto XVI) (Città del Vaticano, Vaticano).