“La
función del hospital es curar a la gente, pero existe el peligro de olvidarse
que la medicina más importante solamente una familia puede dar: ¡las caricias!
Una medicina muy costosa porque para tenerla hay que esforzarse y poner el
corazón y todo el amor”. Estas fueron las palabras que dirigió el Papa Francisco a inicios de esta semana a un grupo de jóvenes internados en el
Hospital pediátrico ‘Bambino Gesú’ de Roma.
Después
de tomarse las fotografías de ocasión, los jóvenes le entregaron una tarjeta en
la que escribieron: “Querido Francisco, gracias de habernos recibido, estamos
contentos de estar aquí porque nos infundes esperanza y ánimo para el mañana.
¡Te queremos mucho, gracias!, los jóvenes del Bambino Gesú”. El Santo Padre lo
leyó y les agradeció la dedicatoria.
