Mostrando entradas con la etiqueta Jesús Hijo de Dios. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Jesús Hijo de Dios. Mostrar todas las entradas

miércoles, 18 de marzo de 2015

El cuarto Evangelio manifiesta directamente que Jesús es el Hijo de Dios

Hoy, centramos nuestra atención en la imagen de Jesús según el cuarto Evangelio. En el "Jesús de los sinópticos" (primeras tres semanas de Cuaresma) el misterio de su unidad con el Padre está siempre presente y lo determina todo, pero permanece oculto bajo su humanidad. De esto se percataron progresivamente (también de forma inesperada en algunos momentos) sus discípulos y sus adversarios.

En el Evangelio según san Juan —donde no oímos parábolas sino grandes sermones centrados en imágenes, y donde el escenario principal de la actuación del Señor se ha trasladado de Galilea a Jerusalén— la divinidad de Jesús aparece sin tapujos. Sus disputas con las autoridades judías del Templo constituyen ya en su conjunto, por así decirlo, el futuro proceso de Jesús ante el Sanedrín, un episodio éste que Juan, contrariamente a los sinópticos, ya no lo considera después como un juicio propiamente dicho.

—Jesús, Tú nos das a conocer a Dios porque eres el Hijo Unigénito que está en el "corazón" del Padre (cf. Jn 1,18).

Comentario: REDACCIÓN evangeli.net (elaborado a partir de textos de Benedicto XVI) (Città del Vaticano, Vaticano).

lunes, 16 de febrero de 2015

Cristo no se arroja desde el pináculo del Templo


Hoy —y continuamente— se pide una "señal" al Señor. El diablo también lo "intentó"… y le "tentó" en el desierto: "Si eres Hijo de Dios...". Volveremos a escuchar estas palabras a los que se burlaban de Jesús en el Calvario: "Si eres Hijo de Dios, baja de la cruz". Se superponen la burla y la tentación: para ser creíble, Cristo debe dar una prueba de lo que dice ser.

Es "probado" del mismo modo que se prueba una mercancía: debe someterse a las condiciones que nosotros consideramos necesarias para llegar a una certeza. Esta petición de pruebas acompaña a Jesús durante toda su vida. "Si eres Hijo de Dios...": ¡qué desafío! Su señal, sin embargo, fueron la "pequeñez" y los "pañales"; no cedió al expediente de "pan y circo": ni convirtió piedras en panes, ni bajó de la Cruz, ni se lanzó desde…

—Cristo no se arroja desde el pináculo del Templo. Pero ha descendido al abismo de la muerte, como acto del amor de Dios por los hombres.

Comentario: REDACCIÓN evangeli.net (elaborado a partir de textos de Benedicto XVI) (Città del Vaticano, Vaticano).