El santo de la verdadera devoción Mariana.
La Divina Providencia preparó a este gran santo y lo dio
al mundo al final del S. XVII hasta apenas comenzado el XVIII.
Nacido en 1673 en Francia, recibe su educación en uno de
los Colegios de la Compañía de Jesús y en 1700 se ordena sacerdote.
Morirá en 1716, habiendo realizado en tan corta carrera
cantidad de misiones populares, echado los cimientos de dos congregaciones
religiosas (que no llegó a ver en vida), restaurado templos de la Virgen
ruinosos o abandonados y, sobre todo, arrancando las almas de las garras del
jansenismo para devolverlas al amor ardiente de Dios, mediante la contemplación
tierna de Jesús Crucificado y la verdadera devoción a María Santísima.
