10-10-2013 L’Osservatore Romano
«En el humilde signo del Pan y del Vino el Señor Jesús se
entrega a nosotros para siempre y nos da la fuerza para vencer la indiferencia:
unamos nuestros esfuerzos comenzando por la verdad profunda de esta oración
para ser decididos en la ayuda y estar preparados en la medida de lo posible
para prevenir las tragedias, para evitar que la noche caiga con demasiada
frecuencia en los inocentes y los indefensos».

