En el término de su visita a Cuba, el Papa Francisco se
encontró con las familias de la isla en la Catedral Nuestra Señora de la Asunción de Santiago, donde dio las gracias en su nombre a todos los cubanos
por el calor con que lo habían tratado en estos días. “El calor que brota de
gente que sabe recibir, que sabe acoger, que sabe hacer sentir en casa”, dijo.
En su discurso, el Papa Francisco recordó que en su época
de Arzobispo, en Argentina, muchas familias le comentaron que el único momento
que tenían para estar juntos era normalmente en la cena, a la noche cuando se
volvía de trabajar, donde los más chicos terminaban la tarea de la escuela.
“Era un momento especial de vida familiar. Se comentaba el día, lo que cada uno
había hecho. Jesús elige estos momentos para entrar en nuestras casas y
ayudarnos a descubrir el Espíritu vivo y actuando en nuestras casas y en
nuestras cosas cotidianas. Es en casa donde aprendemos la fraternidad, donde
aprendemos la solidaridad, (…) donde aprendemos a recibir y a agradecer la vida
como una bendición y que cada uno necesita a los demás para salir adelante. Por
eso la comunidad cristiana llama a las familias con el nombre de iglesias
domésticas”, dijo.
