Un grupo de científicos construye una capilla a la Virgen
María en medio de la Antártida.
“Recibiréis la
fuerza del Espíritu Santo, que vendrá sobre vosotros, y seréis mis testigos en
Jerusalén, en toda Judea y Samaria, y hasta los confines de la tierra”.
Esta frase que dijo Jesucristo y que recoge los Hechos de los Apóstoles la han
aplicado un grupo de científicos que trabajan en el lugar más inhóspito del
planeta: el centro de la Antártida.
Expedición
en mitad del Polo Sur
En la base
Concordia, formada por franceses e italianos y situada en una enorme meseta de
hielo a 3.233 metros de altura y a 1.200 kilómetros de distancia de la costa,
algunos miembros de la expedición han querido hacer presente en medio de la
nada a Cristo y a la Virgen, algo vital y necesario para ellos.
Tal y como relata
el jefe médico de la expedición, Vincenzo Di Giovanni, en una carta, la
idea surgió de dos de los miembros y fue muy bien acogida por el resto. Pero,
¿qué es lo que han llevado a cabo? Un sencillo nicho clavado en el hielo y en
el que están refugiados un crucifijo y una imagen de la Virgen María,
habiendo entre medias de ambos una inscripción que dice “protégenos”.