Día litúrgico: Domingo V (C) de Cuaresma
Texto del Evangelio (Jn 8,1-11): En aquel tiempo,
Jesús se fue al monte de los Olivos. Pero de madrugada se presentó otra vez en
el Templo, y todo el pueblo acudía a Él. Entonces se sentó y se puso a
enseñarles. Los escribas y fariseos le llevan una mujer sorprendida en
adulterio, la ponen en medio y le dicen: «Maestro, esta mujer ha sido
sorprendida en flagrante adulterio. Moisés nos mandó en la Ley apedrear a estas
mujeres. ¿Tú qué dices?». Esto lo decían para tentarle, para tener de qué
acusarle. Pero Jesús, inclinándose, se puso a escribir con el dedo en la
tierra.
Pero, como ellos insistían en preguntarle, se incorporó y
les dijo: «Aquel de vosotros que esté sin pecado, que le arroje la primera
piedra». E inclinándose de nuevo, escribía en la tierra. Ellos, al oír estas
palabras, se iban retirando uno tras otro, comenzando por los más viejos; y se
quedó solo Jesús con la mujer, que seguía en medio. Incorporándose Jesús le
dijo: «Mujer, ¿dónde están? ¿Nadie te ha condenado?». Ella respondió: «Nadie,
Señor». Jesús le dijo: «Tampoco yo te condeno. Vete, y en adelante no peques
más».
Comentario: Pbro. D. Pablo ARCE Gargollo (México,
D. F., México).
«Tampoco yo te condeno»