Mártir y Obispo.
Martirologio Romano: En Comana, en el Ponto
(Armenia), san Alejandro, de sobrenombre Carbonero, obispo, que a partir de la
filosofía alcanzó la eminente ciencia de la humildad cristiana y, elevado por san Gregorio Taumaturgo a la sede
episcopal de aquella Iglesia, fue célebre no sólo por su predicación, sino
también por haber sufrido el martirio por el fuego (s. III).
Cuando Alejandro vive la historia que va haciendo día a
día con su vida corren tiempos de paz para la Iglesia. La tranquilidad del
momento parece haber desterrado para siempre a la persecución; del amor a
Jesucristo amasado en el riesgo, el miedo, la huida, el pánico a la denuncia y
la decisión última de cambiar la vida presente por la eterna se va pasando
paulatinamente y casi sin advertirlo a un periodo de baja tensión entre los
cristianos, muchos de los cuales sólo conocían a los mártires de oídas; entra
pereza en bastantes y se comienzan a detectar corrientes que tienden a
procurarse una manera de ser cristiano más cómoda, apoltronada y fácil. Se
descuida el esfuerzo para asistir a las vigilias nocturnas al tiempo que
aumenta el lujo y la preocupación por los bienes terrenos.
