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martes, 10 de febrero de 2015

Jesús, el intérprete profético de la "Ley de Moisés"


Hoy Jesucristo denuncia a escribas y fariseos por aferrarse sin discernimiento a las "tradiciones de los antepasados". Jesús no es un rebelde ni un liberal, sino el intérprete profético de la Ley de Moisés: no la suprime, sino que le da cumplimiento, exigiendo una razonada responsabilidad moral (porque las leyes no son buenas por ser, simplemente, tradición). Isaías y otros profetas ya habían formulado la misma denuncia.

En el interior de la "Torá" distinguimos: 1) un "derecho casuístico", adecuado para el Israel histórico, pero susceptible de cambio; 2) los "principios esenciales" del derecho divino mismo, con los que las normas prácticas —de Israel y de todos los pueblos— deben confrontarse, desarrollarse y corregirse. Jesús no hace nada raro cuando contrapone las normas casuísticas prácticas desarrolladas en la "Torá" a la pura voluntad de Dios como la "mayor justicia" que cabe esperar de los hijos de Dios.

—Jesús, como el "Elegido", como el profeta que está con Dios mismo "cara a cara", pide el cumplimiento más pleno de la "Torá".

Comentario: REDACCIÓN evangeli.net (elaborado a partir de textos de Benedicto XVI) (Città del Vaticano, Vaticano).

jueves, 12 de abril de 2012

Evangelio del Jueves [12.04.2012]


Día litúrgico: Jueves de la octava de Pascua

Texto del Evangelio (Lc 24,35-48): En aquel tiempo, los discípulos contaron lo que había pasado en el camino y cómo habían conocido a Jesús en la fracción del pan. Estaban hablando de estas cosas, cuando Él se presentó en medio de ellos y les dijo: «La paz con vosotros». Sobresaltados y asustados, creían ver un espíritu. Pero Él les dijo: «¿Por qué os turbáis, y por qué se suscitan dudas en vuestro corazón? Mirad mis manos y mis pies; soy yo mismo. Palpadme y ved que un espíritu no tiene carne y huesos como veis que yo tengo». Y, diciendo esto, les mostró las manos y los pies. Como ellos no acabasen de creerlo a causa de la alegría y estuviesen asombrados, les dijo: «¿Tenéis aquí algo de comer?». Ellos le ofrecieron parte de un pez asado. Lo tomó y comió delante de ellos.

Después les dijo: «Éstas son aquellas palabras mías que os hablé cuando todavía estaba con vosotros: ‘Es necesario que se cumpla todo lo que está escrito en la Ley de Moisés, en los Profetas y en los Salmos acerca de mí’». Y, entonces, abrió sus inteligencias para que comprendieran las Escrituras, y les dijo: «Así está escrito que el Cristo padeciera y resucitara de entre los muertos al tercer día y se predicara en su nombre la conversión para perdón de los pecados a todas las naciones, empezando desde Jerusalén. Vosotros sois testigos de estas cosas».

Comentario: Rev. D. Joan Carles MONTSERRAT i Pulido (Sabadell, Barcelona, España).

«La paz con vosotros»