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miércoles, 7 de junio de 2017

Evangelio del Miércoles [07.06.2017]


Día litúrgico: Miércoles IX del tiempo ordinario


Texto del Evangelio (Mc 12,18-27): En aquel tiempo, se le acercaron a Jesús unos saduceos, que niegan que haya resurrección, y le preguntaban: «Maestro, Moisés nos dejó escrito que si muere el hermano de alguno y deja mujer y no deja hijos, que su hermano tome a la mujer para dar descendencia a su hermano. Eran siete hermanos: el primero tomó mujer, pero murió sin dejar descendencia; también el segundo la tomó y murió sin dejar descendencia; y el tercero lo mismo. Ninguno de los siete dejó descendencia. Después de todos, murió también la mujer. En la resurrección, cuando resuciten, ¿de cuál de ellos será mujer? Porque los siete la tuvieron por mujer».

Jesús les contestó: «¿No estáis en un error precisamente por esto, por no entender las Escrituras ni el poder de Dios? Pues cuando resuciten de entre los muertos, ni ellos tomarán mujer ni ellas marido, sino que serán como ángeles en los cielos. Y acerca de que los muertos resucitan, ¿no habéis leído en el libro de Moisés, en lo de la zarza, cómo Dios le dijo: Yo soy el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob? No es un Dios de muertos, sino de vivos. Estáis en un gran error».

Comentario: Pbro. D. Federico Elías ALCAMÁN Riffo (Puchuncaví - Valparaíso, Chile).

«No es un Dios de muertos, sino de vivos»

lunes, 2 de noviembre de 2015

Conmemoración de todos los fieles difuntos


Hoy, para que la vestidura blanca recibida en el bautismo se purifique de toda mancha, la comunidad de los creyentes ofrece el Sacrificio eucarístico y otras oraciones de sufragio por aquellos a quienes la muerte ha llamado a pasar del tiempo a la eternidad. Rezar por los difuntos es una obra buena, que presupone la fe en la resurrección de los muertos, según lo que nos revela la Sagrada Escritura.

El mes de noviembre recibe su peculiar tonalidad espiritual de las dos jornadas con que se abre: ayer, la solemnidad de Todos los Santos y, hoy, la conmemoración de los fieles difuntos. El misterio de la comunión de los santos ilumina de modo particular este mes y toda la parte final del año litúrgico, orientando la meditación sobre el destino terreno del hombre a la luz de la Pascua de Cristo.

—La gran familia de la Iglesia encuentra en estos días un tiempo de gracia, que vivimos uniéndonos al Señor y ofreciendo su Sacrificio redentor en sufragio de los fieles difuntos.

Comentario: REDACCIÓN evangeli.net (elaborado a partir de textos de Benedicto XVI) (Città del Vaticano, Vaticano).