1 de septiembre de 2013 (romereports.com) Los jóvenes acapararon el protagonismo del viaje del Papa a Brasil. Era lo previsto porque el principal motivo del viaje era la Jornada Mundial de la Juventud. Pero el Papa Francisco no se limitó a hablar a los jóvenes, también quiso reunirse con muchos obispos y exponer hacia dónde quiere llevar a la Iglesia.
Quiso acudir al santuario de Aparecida. Fue un gesto más de su intensa devoción a la Virgen pero también algo simbólico porque Aparecida representa la renovación que la Iglesia necesita desde que allí se reunieron los obispos latinoamericanos en 2007.