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jueves, 8 de enero de 2015

El misterio de la Eucaristía prolonga el misterio de la Encarnación


Hoy, inmersos todavía en el tiempo de Navidad, la liturgia nos presenta —de un modo "anticipado"— el relato de la primera multiplicación de panes y peces. Jesús es el "Dios con nosotros" ("Emmanuel"); lo es porque ha venido a nosotros y permanece con nosotros, por medio del Pan eucarístico: el misterio de la Eucaristía es una "prolongación" del misterio de la Encarnación.

El pesebre es donde los animales encuentran su alimento. Sin embargo, ahora yace en él quien se ha indicado a sí mismo como el verdadero "pan bajado del cielo", como el auténtico alimento que el hombre necesita para ser persona humana. Es el alimento que da al hombre la vida verdadera, la vida eterna.

—El pesebre se convierte de este modo en una referencia a la mesa de Dios, a la que el hombre está invitado para recibir el Pan de Dios. ¡En la pobreza del nacimiento de Jesús se perfila la gran realidad en la que se cumple de manera misteriosa la redención de los hombres!

Comentario: REDACCIÓN evangeli.net (elaborado a partir de textos de Benedicto XVI) (Città del Vaticano, Vaticano).

sábado, 16 de junio de 2012

El "corazón" de María



Hoy celebramos el Corazón Inmaculado de María. Un corazón sin mancha, lleno de Dios, abierto totalmente a obedecerle y escucharle. El corazón, en el lenguaje de la Biblia, se refiere a lo más profundo de la persona, de donde emanan todos sus pensamientos, palabras y obras. ¿Qué emana del corazón de María? Fe, obediencia, ternura, disponibilidad, espíritu de servicio, fortaleza, humildad, sencillez, agradecimiento, y toda una estela inacabable de virtudes.

El tesoro de María es su Hijo, y en Él tiene puesto todo su corazón; los pensamientos, palabras y obras de María tienen como origen y como fin contemplar y agradar al Señor. ¿Qué guarda María en su corazón? Desde la Encarnación hasta la Ascensión de Jesús al cielo, pasando por las horas amargas del Calvario, son tantos y tantos recuerdos meditados y profundizados.

—Jesús-Dios, te pedimos tener el gozo de amarte cada día de un modo más perfecto, con todo el corazón, como buenos hijos de la Virgen.

Comentario: Rev. D. Jordi PASCUAL i Bancells (Salt, Girona, España).